El entierro de Pompinchú reunió a los cómicos ambulantes en un homenaje emotivo donde cargaron el féretro y recorrieron el cementerio entre música, aplausos y recuerdos de su etapa en las calles de Lima

 

thumbnail

 

El último adiós a Alfonso Mendoza, conocido artísticamente como Pompinchú, estuvo marcado por escenas profundamente emotivas que reflejaron tanto el cariño del público como las tensiones que rodearon sus últimos días.

Desde el velorio hasta el entierro, la despedida del comediante ambulante se convirtió en un recorrido simbólico por su vida, su legado y la compleja realidad que enfrentó en sus años finales.

Uno de los momentos más significativos ocurrió antes de su llegada al cementerio, cuando el féretro hizo una parada en el emblemático Parque Chabuca Granda, espacio histórico donde los cómicos ambulantes construyeron su identidad artística.

Allí, colegas y seguidores lo recibieron entre aplausos y música, evocando la época dorada en la que estos artistas dominaban las calles con humor y creatividad.

“Nosotros tenemos que continuar con el trabajo que Dios nos ha encomendado, hacer reír a todo el Perú”, se escuchó decir a uno de los presentes, en un mensaje que resonó entre quienes compartieron escenario con él.

El ambiente estuvo cargado de nostalgia.

Muchos recordaron los años en que Pompinchú se ganaba la vida con su talento en espacios públicos, logrando luego dar el salto a la televisión.

Sin embargo, su historia también estuvo marcada por dificultades.

En sus últimos años, regresó a las calles, donde continuó trabajando y generando contenido digital, incluso cuando su salud ya se encontraba deteriorada.

 

Muerte de Pompinchú: Restos velados en la sala Paracas del Ministerio de  Cultura | Cómicos ambulantes | ESPECTACULOS | TROME.COM

 

Durante el entierro, los cómicos ambulantes protagonizaron uno de los actos más simbólicos de la despedida.

Cargaron el féretro sobre sus hombros y, en un gesto que mezcló dolor y homenaje, lo acompañaron con música y pasos de baile por los pasillos del camposanto.

“Pompinchú, presente”, coreaban entre aplausos, en una escena que conmovió a los asistentes y evidenció el profundo vínculo que mantenía con su comunidad artística.

A pesar de los homenajes, no faltaron las críticas y cuestionamientos.

Algunos asistentes manifestaron su inconformidad al considerar que un artista con su trayectoria merecía un reconocimiento mayor, señalando que su descanso final en un nicho comunal no reflejaba la magnitud de su aporte cultural.

La ceremonia también estuvo marcada por ausencias notorias.

Entre ellas, la del empresario conocido como “El Paisa”, quien, según diversas versiones, habría sido clave en el apoyo económico del comediante durante su enfermedad.

Su ausencia generó comentarios entre los asistentes, sumándose a un ambiente ya cargado de emociones encontradas.

 

Querido cómico 'Pompinchú' recibe el último adiós en velorio abierto al  público en el Ministerio de Cultura | Espectáculos | La República

 

En paralelo, la polémica por el manejo de dinero volvió a tomar fuerza.

Días antes del entierro, se conoció que Pompinchú habría dispuesto la entrega de 6,000 soles a su hermano Ray Mendoza.

A esto se sumaron denuncias sobre retiros adicionales, también por un monto cercano a 6,000 soles, provenientes de cuentas vinculadas a sus ingresos en redes sociales.

Estas revelaciones generaron dudas entre los seguidores, quienes cuestionan el destino de dichos recursos.

El velorio tampoco estuvo exento de conflictos.

Rosa, quien se presenta como hija política del comediante, protagonizó una discusión con la familia directa del artista.

Según testigos, el enfrentamiento incluyó reclamos y acusaciones en torno al manejo del dinero y al rol de cada uno durante la enfermedad de Pompinchú.

Visiblemente afectada, Rosa decidió retirarse del lugar, dejando una sensación de incomodidad entre los asistentes.

Horas después, organizó un velorio simbólico en la vivienda donde el comediante residió durante los últimos años.

Allí, rodeada de recuerdos y utilizando sus vestuarios como representación, rindió un homenaje íntimo junto a personas cercanas, entre ellas el comediante Jeffrey Ponce, quien lo acompañó en su etapa final.

 

TROME - ¡Escándalo en velorio de ‘Pompinchú’! Su hija es retirada entre  gritos y reclamos

 

Pompinchú falleció el 1 de mayo a los 55 años, tras complicaciones derivadas de una fibrosis pulmonar agravada por problemas renales.

Había sido internado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Santa Rosa, luego de presentar complicaciones tras una intervención quirúrgica en la cadera.

A pesar de su estado, continuó comunicándose con sus seguidores desde el hospital.

“Estoy con todas las pilas, hermano”, decía en uno de sus últimos mensajes, reflejando su determinación por salir adelante.

Su historia es también la de muchos artistas populares que, pese al reconocimiento del público, enfrentan dificultades económicas y de salud en silencio.

En sus últimos años, Pompinchú seguía recorriendo el centro de Lima, vendiendo productos y tomándose fotos con quienes lo recordaban con cariño.

Su deseo era recuperarse y volver a los escenarios, pero las complicaciones médicas truncaron ese sueño.

Hoy, su partida deja no solo un vacío en la comicidad peruana, sino también una reflexión sobre el reconocimiento a los artistas en vida.

Entre homenajes, polémicas y despedidas marcadas por la emoción, el nombre de Pompinchú permanece vivo en la memoria colectiva, como símbolo de una generación de cómicos que hicieron del humor callejero una forma de identidad cultural.

 

Pompinchú' es velado en el Ministerio de Cultura: el adiós a un ícono del  humor peruano que descansará en cementerio de SJL - Infobae