Delirio y tensión en Buenos Aires: los festejos por la clasificación de Argentina terminaron con disturbios, 19 detenidos y cinco policías heridos
Al menos 19 personas fueron demoradas por la policía de la Ciudad de Buenos Aires, por atentado, resistencia y lesiones. Además, cinco agentes resultaron heridos

La clasificación agónica de la selección argentina a los cuartos de final del Mundial de 2026 desató una multitudinaria celebración en las calles de Buenos Aires, donde miles de aficionados se reunieron para festejar la épica remontada por 3-2 frente a Egipto.
Como ha ocurrido históricamente tras las grandes victorias de la Albiceleste, el Obelisco volvió a convertirse en el principal punto de encuentro de los hinchas.
Sin embargo, lo que durante varias horas fue una auténtica fiesta popular terminó derivando en una noche marcada por enfrentamientos, corridas, detenciones y un amplio operativo de seguridad que dejó un saldo de 19 personas arrestadas y cinco policías lesionados.
Desde los minutos posteriores al pitazo final del encuentro, una marea de camisetas celestes y blancas comenzó a ocupar el microcentro porteño.
Familias enteras, grupos de amigos, turistas y aficionados de todas las edades llegaron hasta la Plaza de la República para celebrar una clasificación que parecía imposible cuando Argentina perdía por dos goles de diferencia durante los octavos de final del Mundial.
El ambiente festivo dominó la ciudad durante gran parte de la tarde. Entre cánticos, banderas, bombos, bengalas y caravanas de automóviles que recorrían la avenida 9 de Julio haciendo sonar sus bocinas, miles de personas disfrutaron de una jornada que transcurrió sin mayores inconvenientes.
La euforia colectiva reflejaba el alivio de haber superado una eliminatoria extremadamente complicada y la ilusión renovada de seguir luchando por el bicampeonato mundial.
No obstante, el escenario comenzó a cambiar alrededor de las 20:30 horas, cuando efectivos de la Policía de la Ciudad iniciaron un operativo destinado a despejar progresivamente la zona del Obelisco.
De acuerdo con la información proporcionada por las autoridades, la decisión respondió a la presencia de personas en evidente estado de ebriedad y de pequeños grupos que protagonizaban comportamientos agresivos, además de diversos episodios de robos denunciados durante la concentración.

La intervención policial provocó momentos de gran tensión. Un sector de los presentes respondió arrojando botellas de vidrio, piedras y otros objetos contra los agentes, situación que obligó a reforzar inmediatamente el dispositivo de seguridad.
Las escenas de enfrentamiento dieron paso a corridas en distintas calles del centro porteño, mientras motocicletas policiales, unidades de infantería y patrulleros avanzaban para recuperar el control del área.
Según confirmaron las autoridades, más de 400 efectivos de la Policía de la Ciudad participaron en el operativo desplegado en el Obelisco y sus alrededores.
La prioridad consistía en desalojar la Plaza de la República y restablecer la circulación vehicular sobre la avenida 9 de Julio, uno de los principales corredores de Buenos Aires, que permaneció parcialmente bloqueado durante varias horas debido a la enorme concentración de aficionados.
Como consecuencia de los disturbios, al menos 19 personas fueron detenidas bajo acusaciones relacionadas con atentado y resistencia a la autoridad, lesiones e intento de robo.
La investigación quedó a cargo de la Unidad de Flagrancia competente, que comenzó a recopilar imágenes de cámaras de seguridad y registros audiovisuales para determinar la participación individual de cada uno de los implicados en los incidentes.
El balance de heridos también reflejó la violencia registrada durante los enfrentamientos. Cinco agentes policiales sufrieron lesiones producto del lanzamiento de piedras y botellas.
Dos de ellos presentaron fracturas de consideración: uno sufrió una fractura nasal, mientras que otro resultó con una fractura en uno de sus brazos, debiendo recibir atención médica inmediata.
Además, varios civiles fueron asistidos por los equipos del Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) debido a golpes leves y contusiones producidas durante las corridas.
Uno de los episodios que mayor repercusión tuvo durante la celebración ocurrió incluso antes de que comenzaran los disturbios generalizados.
En medio del ambiente festivo, un hombre fue sorprendido intentando sustraer un teléfono celular a uno de los asistentes. Los agentes lograron reducirlo rápidamente y comenzaron a retirarlo bajo custodia policial para formalizar su detención.

La escena fue registrada por numerosos teléfonos móviles y rápidamente se viralizó en las redes sociales.
En las imágenes puede observarse cómo varios aficionados reaccionan con indignación al presunto intento de robo y lanzan botellas, vasos y otros objetos contra el sospechoso mientras era escoltado por los policías.
También se escuchan insultos dirigidos hacia el detenido, reflejando la tensión generada por el episodio en medio de una celebración que, hasta ese momento, transcurría pacíficamente.
Con el incremento de la violencia, las autoridades decidieron ampliar el perímetro de seguridad y cortar temporalmente la circulación en distintos accesos al Obelisco, incluyendo sectores de la avenida Corrientes, Cerrito y Lavalle. Los vehículos particulares y el transporte público fueron desviados por rutas alternativas mientras continuaban las tareas de dispersión de los asistentes.
A medida que avanzó el operativo, la mayoría de los aficionados comenzó a abandonar voluntariamente la zona para evitar quedar atrapada en los enfrentamientos.
Muchas familias con niños pequeños, que habían participado de los festejos desde primeras horas de la tarde, se retiraron rápidamente cuando comenzaron las corridas y el lanzamiento de objetos.
Tras recuperar el control del lugar, equipos del área de Espacio Público del Gobierno de la Ciudad iniciaron las tareas de limpieza.
Personal municipal retiró botellas, residuos y vidrios rotos acumulados sobre la calzada, además de inspeccionar posibles daños en el mobiliario urbano ocasionados durante los incidentes.
Paralelamente, los agentes restablecieron de forma gradual la circulación vehicular en el centro porteño.
Los hechos registrados en el Obelisco contrastaron con el ambiente de alegría que predominó durante la mayor parte del día.
Miles de hinchas celebraron de forma pacífica una de las victorias más emocionantes de Argentina en el Mundial de 2026, pero la actuación de pequeños grupos violentos terminó alterando el desarrollo de una fiesta que había congregado a una multitud.
Mientras la selección dirigida por Lionel Scaloni ya centra toda su atención en el duelo de cuartos de final, las autoridades porteñas analizan el desarrollo del operativo y revisan las imágenes de seguridad para identificar a todos los responsables de los desmanes.
El objetivo es fortalecer los dispositivos de prevención de cara a un posible nuevo festejo masivo si Argentina continúa avanzando en la Copa del Mundo, evitando que episodios de violencia vuelvan a empañar celebraciones que, para la inmensa mayoría de los aficionados, representan únicamente una expresión de pasión por el fútbol y de apoyo incondicional a la Albiceleste.