Desmantelada en Lima una peligrosa célula del Tren de Aragua dedicada a la trata de personas
La Policía Nacional del Perú capturó a alias “La Barbie” y a su pareja, un sanguinario gatillero venezolano con un alarmante historial de homicidios. Una polémica decisión judicial dictó la absolución de la principal implicada.

LIMA. — En un contundente operativo ejecutado por la División de Trata de Personas de la Policía Nacional del Perú (PNP), las autoridades lograron desarticular una activa red criminal que operaba en el distrito de San Juan de Miraflores, en Lima Sur. La organización, identificada como una facción de la sanguinaria banda internacional “Los Hijos de Dios” (brazo operativo del Tren de Aragua), estaba liderada por una joven ciudadana venezolana y su pareja, un peligroso sicario con órdenes de captura internacionales.
Los detenidos pretendían ocupar el vacío de poder dejado en la estructura criminal por los delincuentes conocidos como “Maldito Cris” y Wanda del Valle. Sin embargo, el caso ha desatado una profunda indignación social tras conocerse que, en agosto de 2025, la principal investigada fue puesta en libertad bajo condición de absuelta.

El doble perfil de alias “La Barbie”
La cabecilla de la red de explotación fue identificada como María Gabriela Santaella Alonso, conocida en el mundo delictivo como “La Barbie” o “Medusa”. Santaella utilizaba sus redes sociales, principalmente la plataforma TikTok, donde acumulaba miles de reproducciones con videos de bailes y tendencias virales, como fachada para proyectar una vida de lujos y distracción.
Según las investigaciones policiales, tras esa imagen seductora se escondía la encargada de la logística de la explotación sexual en la zona sur de la capital peruana. Sus funciones principales consistían en la captación de jóvenes bajo falsas promesas de empleos formales y vidas holgadas en el Perú.
Una vez en el país, ejercía el control y la contabilidad a través del monitoreo de los movimientos de las víctimas, realizando los cobros de los servicios, aplicando “multas” de manera arbitraria por comportamiento y registrando minuciosamente los ingresos en cuadernos de control. Finalmente, se encargaba de la promoción en redes organizando sesiones fotográficas para ofrecer a las mujeres a través de páginas de internet como simple mercancía.
En la misma vivienda intervenida también se detuvo a Eddie Belquis Gámez Molina, de 49 años, madre del dinamitero de la organización. A pesar de identificarse de cara al público como estilista y viuda, la policía demostró su participación activa en el control de las jóvenes explotadas y detectó que recibía importantes transferencias de dinero desde el extranjero, la última de ellas por un monto de $3,600 desde Chile.
Dentro de la estructura de la red en Lima Sur, las responsabilidades estaban claramente divididas: María Gabriela Santaella dirigía la captación y la contabilidad; su pareja, Eredic Reverón Gámez, se encargaba de la extorsión, el sicariato y la custodia de las armas; mientras que Eddie Belquis Gámez servía como apoyo financiero mediante la recepción de remesas internacionales.

Un sicario con un oscuro historial de violencia
El brazo ejecutor de la organización y pareja de Santaella era Eredic Juervis Reverón Gámez, un sicario venezolano que al momento de la intervención intentó engañar a los agentes policiales mostrando una cédula de identidad falsa a nombre de Wesley José Correa Medina.
Los tatuajes característicos de su cuerpo permitieron corroborar su verdadera identidad y su nexo directo con “Los Hijos de Dios”. Reverón, calificado por la policía como un “gatillero irrecuperable”, cuenta con un prontuario criminal que inició antes de cumplir la mayoría de edad en Caracas, dentro de la banda “Del Freso”. El detenido confesó haber cometido al menos cuatro homicidios en su país de origen, destacando su fuga de Venezuela en 2018 tras ser vinculado al asesinato de dos efectivos policiales, a quienes dio muerte para robarles el armamento y, presuntamente, comercializar sus restos óseos en rituales de santería.

Arsenal y rescate de víctimas en San Juan de Miraflores
Durante el registro del inmueble que servía como centro de operaciones y búnker de la banda, las fuerzas del orden rescataron a cuatro víctimas de trata de personas (tres de nacionalidad venezolana y una colombiana en avanzado estado de gestación).
Asimismo, el personal especializado de la PNP halló un peligroso arsenal de guerra y evidencias delictivas que incluían una granada de guerra activa (retirada bajo estrictas medidas de seguridad), una réplica de fusil de asalto, 7 caserinas y 111 municiones de diversos calibres. También se incautaron dos miras láser adaptables para pistolas de puño y el arma de fuego reglamentaria perteneciente al suboficial de la PNP Jonathan Puga Macedo, quien fuera asesinado en su momento por el delincuente “Maldito Cris”, confirmando la línea de sucesión delictiva. Además, se descubrió un laboratorio clandestino para el procesamiento de Pasta Básica de Cocaína (PBC), balanzas de precisión, estupefacientes listos para la venta, 11 teléfonos celulares, una tablet, joyas de oro y $800 en efectivo.
A pesar de la contundencia de los hallazgos materiales, los registros contables y las declaraciones de las víctimas sometidas mediante coacción y amenazas de muerte, el proceso judicial posterior dio un giro inesperado. En agosto de 2025, los tribunales determinaron la absolución de María Gabriela Santaella Alonso, permitiendo su salida del centro penitenciario donde cumplía prisión preventiva; una decisión que ha dejado una profunda estela de indignación y desamparo en las víctimas supervivientes de la organización.