La militante cántabra Leire Díez envió un contundente mensaje de texto a la presidenta del PSOE Cristina Narbona advirtiendo que revelaría información confidencial si la dirección del partido intentaba eludir su responsabilidad en la trama de espionaje político

 

thumbnail

 

El escenario político español se encuentra bajo una intensa sacudida tras desvelarse las maniobras de presión interna que amenazan de forma directa la estabilidad de la cúpula del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

La estrategia de contención y distanciamiento oficial diseñada para minimizar el impacto de las actividades de la militante cántabra Leire Díez ha saltado por los aires al confirmarse que la investigada se niega a asumir en solitario las consecuencias judiciales de una trama orientada a desacreditar a magistrados, miembros de las fuerzas de seguridad y periodistas.

Ante los intentos de la dirección del partido por desvincularse de sus acciones, Díez ha optado por una postura de confrontación directa, enviando advertencias explícitas a las más altas instancias de la formación bajo la premisa de que no actuará como un chivo expiatorio aislado.

El detonante de la actual crisis radica en una serie de comunicaciones directas que evidencian la vulnerabilidad de la estructura socialista.

Al observar cómo la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, adoptaba una postura de distancia institucional en sede parlamentaria, Díez reaccionó mediante el envío de un escueto pero demoledor mensaje de texto dirigido a la veterana dirigente cuyo contenido rezaba textualmente: “Yo también puedo hablar”.

Este aviso, ante el cual Narbona mantuvo un hermético silencio, pretendía alertar de forma nítida sobre las implicaciones que tendría para la organización el dejar desamparada a la estratega operativa ante las investigaciones en curso, marcando un punto de no retorno en la confianza interna.

 

Leire Díez habló con Cristina Narbona de "reconducir" los ataques al  presidente

 

De acuerdo con testimonios procedentes de su entorno más cercano, la denominada fontanera del partido sostiene que sus controvertidas gestiones —que incluían grabaciones donde presuntamente se ofrecían acuerdos a la fiscalía para incriminar a altos mandos de la Guardia Civil— no respondían a iniciativas de carácter personal o autónomo.

Por el contrario, las informaciones apuntan a que dichas directrices emanaban de la cúspide organizativa, señalando directamente al secretario de organización, Santos Cerdán, y a Antonio Hernando, director adjunto del gabinete de la Presidencia del Gobierno en el Palacio de la Moncloa.

A este último se le atribuye en diversos ámbitos la autoría intelectual del diseño de la estructura interna encargada de monitorizar y contrarrestar los focos críticos hacia el Ejecutivo desde el año 2021.

La trascendencia penal de estos contactos ya ha tenido un impacto inmediato en la Audiencia Nacional.

El magistrado instructor Santiago Pedraz ha formalizado la citación de Cristina Narbona para que comparezca a declarar en sede judicial el próximo 10 de julio, una decisión motivada por el hallazgo de intercambios de mensajes previos de enorme relevancia.

Estas comunicaciones se produjeron precisamente durante los cinco días de reflexión que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se tomó tras la imputación judicial de su esposa.

En ese intervalo crítico, Díez informó a Narbona sobre su intención de reconducir la situación mediante una “ayuda cualificada” para darle la vuelta al escenario político “como un calcetín”.

La respuesta de la presidenta del partido, lejos de reflejar sorpresa o rechazo, admitió con naturalidad que ya le había dado cuenta de esos detalles a Santos Cerdán días antes, lo que confirma que el círculo más restrictivo de la Moncloa poseía pleno conocimiento de las maniobras antes de que el jefe del Ejecutivo anunciara públicamente su continuidad en el cargo.

 

La presidenta de PSOE fue informada por Leire Díez de gestiones y dijo que  Cerdán lo sabía: “Se lo habías contado” - MelillaHoy

Como mecanismo de seguridad adicional frente a una eventual desautorización pública, Díez extendió sus advertencias a otras figuras clave de la estructura parlamentaria.

Entre ellas destaca Isaura Leal, secretaria de la mesa del Congreso de los Diputados y pareja del dirigente Juan Manuel Serrano, a quien remitió una notificación idéntica bajo el lema de que “los pactos son recíprocos”.

A pesar de que los portavoces del PSOE han intentado de forma sistemática restar credibilidad a estas informaciones tildando a la militante de fabuladora o fantasiosa con el fin de neutralizar el impacto de la crisis, las anotaciones detalladas en sus agendas personales contradicen de plano la teoría de que desempeñaba un papel meramente anecdótico, al registrar de forma minuciosa operaciones de alta sensibilidad política.

La respuesta orgánica de Ferraz ante la gravedad de las filtraciones se tradujo en una maniobra de urgencia destinada a neutralizar la capacidad de maniobra de su antigua colaboradora.

La dirección federal procedió a la apertura de un expediente disciplinario interno de carácter exprés, al tiempo que Santos Cerdán la convocó de forma perentoria a las oficinas centrales del partido con la exigencia irrenunciable de que tramitara su baja inmediata de la formación.

Este movimiento es interpretado en los círculos políticos madrileños como un intento definitivo por imponer el silencio sobre una persona que ha custodiado los secretos operativos más sensibles de una organización sometida a un riguroso asedio mediático y judicial.

 

El juez cita a la presidenta del PSOE como testigo el 10 de julio en caso Leire  Díez