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La historia de Ricardo Aníbal Fort (nacido el 5 de noviembre de 1968) es la viva imagen de cómo la búsqueda de la perfección física y la sed de reconocimiento pueden transformarse en una sentencia de muerte.

Hijo de Carlos Augusto Fort, el conservador magnate detrás del imperio de golosinas Felfort (fundado en 1912 por el abuelo catalán Felipe Fort), Ricardo creció rodeado de opulencia pero con un vacío que el dinero no podía llenar: su padre despreciaba sus sueños artísticos.

Tras pasar 15 años viviendo una vida de excesos en Miami, la muerte de su progenitor en 2007 le otorgó la libertad financiera y el control de aproximadamente el 15% o 16% de la empresa, una fortuna estimada por Forbes en 11 millones de dólares (aunque los mitos hablaban de hasta 200 millones). Ricardo regresó a la Argentina con un único objetivo: ser famoso a cualquier costo.

Ricardo fort - YouTube

 

Su explosión mediática ocurrió en 2009 gracias a Marcelo Tinelli en Bailando por un Sueño. Sin embargo, detrás del personaje excéntrico y los bombones de chocolate, se escondía una severa dismorfia. En tan solo cuatro años (2009-2013), se sometió a 27 operaciones estéticas:

Implantes en el pecho, nalgas, cara y brazos.
Un inédito y peligroso implante de talones artificiales para ganar estatura, el cual destrozó la estructura de sus pies.
Múltiples cirugías de columna para intentar corregir el desbalance corporal provocado por los otros implantes.

El dolor se volvió crónico y las 24 horas del día dependía de un cóctel de analgésicos de alto riesgo y morfina. En febrero de 2013 sufrió una úlcera duodenal; meses después, una grave fractura de fémur en Miami de la cual nunca se recuperó.

Él mismo lo admitió en televisión: “La vida que estoy viviendo ahora no es vida”.

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El 21 de noviembre de 2013, Fort fue internado en el Sanatorio de la Trinidad.

Más allá de la fractura, su organismo estaba colapsado: presentaba una arteria coronaria obstruida en un 90% y una sepsis generalizada provocada por las infecciones de sus múltiples implantes.

El domingo 24 de noviembre a las 23:00, comenzó a vomitar sangre debido a una hemorragia digestiva masiva. A las 05:00 del 25 de noviembre, tras una hora de intentos fallidos de reanimación, su corazón se detuvo.

Una junta médica de siete especialistas determinó en 2015 que la causa fue una “muerte súbita cardíaca” y descartó la mala praxis.

No obstante, el informe dejó en claro el trasfondo ético: las operaciones habían destruido su cuerpo hasta dejarlo con el organismo de un anciano. La cruda realidad es que ningún médico lo detuvo porque Ricardo pagaba sumas astronómicas.

Ricardo Fort: Chocolate, Rejection, and the Buenos Aires Gay Scene |  421.news

 

Ricardo Fort fue pionero en mostrar su vida sin filtros en YouTube y en visibilizar con orgullo su homosexualidad en la televisión abierta, pero el precio familiar fue devastador. En 2004, tuvo a sus hijos mellizos, Marta y Felipe, mediante un vientre subrogado en Estados Unidos.

Tras su muerte, los niños de 9 años quedaron bajo la tutela legal de Gustavo Martínez, expareja y el gran amor de la vida de Ricardo.

Gustavo administró la herencia de los menores con extrema rigurosidad judicial, sin tocar un solo peso para beneficio propio, mientras lidiaba con los costosos honorarios legales de abogados como Fernando Burlando (quien cobró 8 millones de pesos).

Sin embargo, el destino volvió a golpear con crueldad: en marzo de 2022, sumido en una profunda depresión por el peso del legado y la mayoría de edad de los chicos, Gustavo Martínez se suicidó lanzándose desde el piso 21 de su departamento en Belgrano, mientras los mellizos estaban en el lugar.

Pero la muerte de Ricardo Fort abrió una caja de Pandora mucho más peligrosa. Durante las investigaciones judiciales sobre las finanzas del mediático, la Justicia tropezó con archivos secretos que desataron un escándalo colosal años después, apuntando directamente al competidor directo de Felfort: Arcor.

Un exempleado filtró documentos que demuestran una red de corrupción sistemática por parte de la familia Pagani, dueña de Arcor. Los papeles prueban:

Una evasión impositiva que supera los 500 millones de pesos.
Más de 30 años de precarización y trabajo en negro.
Coimas sistemáticas a inspectores de la AFIP y un blindaje político absoluto para mantenerse intocables.

¿Cómo se construyó este imperio multimillonario a la sombra de la ley mientras el país miraba el show de Ricardo Fort? No te pierdas el próximo informe exclusivo de Argentina Oculta, donde revelaremos la verdad que los poderosos intentaron silenciar. ¡Suscribite y enterate de todo antes que nadie!