Fernando y Mario Almada consolidaron una de las duplas más influyentes del cine de acción mexicano con más de 300 películas y décadas de trayectoria en el western y el drama regional

 

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Durante décadas, Fernando y Mario Almada construyeron una de las duplas más reconocibles del cine mexicano de acción y western, un universo de caminos polvorientos, justicia implacable y héroes de carácter duro que marcaron a generaciones enteras.

Sin embargo, tras la muerte de Fernando Almada en 2023 a los 94 años, emergió una reflexión final que cambió la percepción pública sobre su relación: la historia no era solo de fama compartida, sino también de una hermandad compleja, equilibrada entre admiración, disciplina y una rivalidad silenciosa que nunca rompió el vínculo familiar.

Fernando, nacido en 1929 en Huatabampo, Sonora, inició su carrera en el cine en 1959 con “Milagros de San Martín de Porres”, mientras México vivía la transición del esplendor de la Época de Oro hacia un cine más crudo y regional.

En esos años, Mario Almada, su hermano menor, comenzó a moverse detrás de cámaras hasta convertirse en actor por pura inercia del destino cinematográfico.

Fernando recordaría más tarde: “La actuación es un oficio que se aprende, no un accidente de la fama”, una frase que definía su método frente a la espontaneidad de Mario.

La industria encontró en ellos una combinación perfecta.

Fernando aportaba precisión, estructura y control; Mario, intensidad, instinto y energía.

Esa dualidad dio forma a películas que hoy son consideradas piezas fundamentales del cine popular mexicano, como “La banda del carro rojo” (1978) o “El nido del águila” (1982), producciones que retrataron un país marcado por la desigualdad, la violencia rural y la justicia ejercida fuera de las instituciones.

En palabras de Fernando durante una entrevista radiofónica años después: “La vida no es blanca ni negra.

¿Por qué el cine tendría que fingir que lo es?” Esa filosofía se convirtió en la base narrativa de muchas de sus obras, alejándose del heroísmo idealizado para mostrar personajes que sobrevivían en los márgenes sociales.

 

Por qué Mario y Fernando de 'Los Hermanos Almada' se separaron?Fama

 

Durante los años 80 y 90, mientras el cine mexicano enfrentaba una crisis de financiamiento y la irrupción del mercado hollywoodense, los hermanos Almada resistieron con una productividad inusual.

Mario llegó a participar en más de 300 producciones a lo largo de su carrera, un ritmo que él mismo resumía con ironía: “Solo seguí diciendo que sí”.

Fernando, en contraste, prefería la pausa, la revisión constante de guiones y la construcción meticulosa de cada escena.

Esa diferencia también se reflejaba fuera del set.

En momentos de crisis familiar, Fernando asumía un rol protector.

Personas cercanas recuerdan que cuidó de su sobrina durante periodos difíciles, mientras Mario enfrentaba situaciones personales complejas lejos del ojo público.

Sin embargo, ambos compartían una lealtad inquebrantable que se fortalecía en los momentos más duros.

Fernando lo reconocería décadas después con una frase que sorprendió a muchos: “Mario era valiente, pero no por las armas. Su verdadera fuerza estaba en su decencia”.

Esta declaración desmontaba el mito del forajido invencible que el público había construido alrededor de Mario Almada en películas como “Operación Marihuana” (1985) o “Muerte en Tijuana” (1991), donde interpretaba a figuras de justicia implacable en contextos de corrupción y violencia.

El propio Mario, figura central del cine de acción mexicano, nunca ocultó su filosofía de trabajo.

En una ocasión afirmó: “El público siente cuando uno no da todo”.

Esa entrega absoluta lo llevó a seguir filmando hasta los 90 años, consolidando una filmografía que lo convirtió en símbolo del cine popular regional.

Sin embargo, detrás de la pantalla, la realidad era más humana.

Fernando reveló en sus últimos años que Mario era “mucho más tranquilo de lo que la gente cree, incluso tímido”.

Esa dualidad entre el mito y el hombre real se convirtió en el eje emocional de su reflexión final.

 

Fernando Almada Otero - Director de cine

 

Tras el fallecimiento de Mario en 2019 y el de Fernando en 2023, el legado de ambos se reconfiguró en la memoria colectiva del cine mexicano.

La Asociación Nacional de Actores confirmó la muerte de Fernando con un mensaje discreto, mientras colegas del medio lo despidieron como “el último jinete del cine de acción clásico”.

En sus últimos meses, Fernando vivía rodeado de recuerdos, guiones antiguos y fotografías familiares.

Según testimonios cercanos, solía decir con serenidad: “Ya conté mis historias”, consciente del cierre de una era.

Hoy, su obra y la de su hermano siguen siendo estudiadas en escuelas de cine y proyectadas en festivales como Guadalajara y Morelia.

Películas como “La viuda negra” (1977), “El Tunco Maclovio” (1969) o “Operación Marihuana” han sido reinterpretadas como retratos de un país en transformación, donde la justicia, la moral y la violencia se entrelazan sin respuestas simples.

Fernando lo resumió en una de sus últimas reflexiones públicas: “Nosotros no hicimos héroes perfectos, hicimos hombres reales”.

Esa idea, más que cualquier taquilla o reconocimiento, define el legado de los Almada.

La confesión final de Fernando no solo cerró una historia familiar, sino que también iluminó el verdadero significado de su obra: detrás del polvo, los disparos y los forajidos, existía una hermandad construida sobre respeto, contraste y una lealtad que sobrevivió al tiempo, a la industria y a la memoria.

 

Muere Fernando Almada a los 94 años - El Mundo Digital