Un operativo militar en el Valle del Mezquital derivó en la captura de once policías municipales en Progreso de Obregón y Tezontepec de Aldama, desmantelando una red de corrupción incrustada en las fuerzas de seguridad locales

 

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El 13 de mayo de 2026, la tranquilidad del Valle del Mesquital en Hidalgo se vio abruptamente interrumpida cuando el Ejército Mexicano rodeó el Palacio Municipal de Progreso de Obregón, llevando a cabo un operativo que resultó en la captura de nueve policías corruptos vinculados a la alcaldesa.

Este evento, sin precedentes en la región, destapó una red de corrupción que había infiltrado a las fuerzas de seguridad local, revelando una realidad inquietante para los ciudadanos que confiaban en aquellos que debían protegerlos.

Durante el operativo, el Ejército no solo rodeó el edificio, sino que también se aseguró de que nadie pudiera escapar.

En el día anterior, en el municipio vecino de Tezontepec de Aldama, se había registrado la caída del director y subdirector de la policía local, quienes fueron detenidos con marihuana, cristal y otros elementos que evidenciaban su involucramiento en actividades delictivas.

La situación en estos dos municipios había llegado a un punto crítico, donde la línea entre la ley y el crimen se había desdibujado por completo.

Las estadísticas delictivas de 2025 revelan que Tesontepec registró 514 carpetas de investigación, mientras que Progreso de Obregón acumuló 430.

Estos números indican que los policías de ambos municipios operaban sin supervisión externa, rindiendo cuentas únicamente al presidente municipal.

Esta falta de control permitió que se desarrollara un entorno propicio para la corrupción y el crimen organizado, donde los mismos hombres que debían proteger a la comunidad eran los que la amenazaban.

 

Detienen a 12 policías de Progreso y Tezontepec, en Hidalgo, por presunto  homicidio y vínculos criminales

 

El detonante de esta crisis se produjo el 10 de mayo, cuando un hombre fue detenido por la policía municipal de Progreso de Obregón.

Según informes, fue brutalmente golpeado hasta perder la vida y su cuerpo fue desechado en un canal de aguas negras.

Este acto de barbarie provocó una reacción inmediata de las autoridades, que iniciaron una investigación que culminaría en el operativo del 13 de mayo.

Este tipo de intervenciones no se organizan de la noche a la mañana; requieren inteligencia, coordinación y órdenes de aprehensión, lo que pone de manifiesto la preparación que había detrás de este operativo.

El 12 de mayo, a primera hora, se llevó a cabo el primer operativo en Tesontepec, donde se detuvieron a varios mandos de la policía.

En su poder se encontraron no solo drogas, sino también elementos que indicaban prácticas de tortura, como tablas de castigo.

Este hallazgo subrayó la gravedad de la situación: no se trataba de un caso aislado de corrupción, sino de una corporación policial completamente infiltrada por el crimen organizado.

La alcaldesa de Tesontepec, Ana María Rivera Contreras, intentó minimizar la situación, afirmando que el director de la policía tenía un buen currículum y que nunca había visto nada sospechoso.

Sin embargo, la realidad era innegable y el operativo del 13 de mayo dejó claro que la corrupción había penetrado hasta los niveles más altos de la administración local.

 

🇲🇽 | La red de corrupción dentro de corporaciones municipales volvió a  estallar en Hidalgo. Nueve policías de Progreso de Obregón fueron detenidos  tras ser señalados por homicidio doloso y lesiones, luego

 

A medida que avanzaba el operativo en Progreso de Obregón, se realizaron detenciones de policías implicados en el homicidio del hombre cuyo cuerpo había sido encontrado.

La presidenta municipal, Lorena Estradaflores, optó por el silencio, mientras que el gobernador de Hidalgo, Julio Menchaca Salazar, afirmó que los operativos eran resultado de denuncias ciudadanas y que la justicia debía ser imparcial.

El resultado de estos operativos fue contundente: 11 policías detenidos, incluyendo tres mandos acusados de narcomenudeo y otros nueve enfrentando cargos por homicidio doloso.

Este episodio no solo representa un avance en la lucha contra la corrupción, sino que también plantea preguntas sobre la situación de otros municipios en México que operan sin supervisión.

La intervención del Ejército en Progreso de Obregón no fue solo una respuesta a una emergencia de seguridad pública, sino un mensaje claro de que la impunidad ya no es una garantía para aquellos que portan un uniforme.

Este operativo podría ser el inicio de una limpieza más amplia en Hidalgo y otros lugares donde la corrupción ha prevalecido durante años.

Los ciudadanos que decidieron hablar y denunciar lo que sucedía en sus comunidades han comenzado a ver resultados tangibles, lo que sugiere que el cambio es posible, aunque no inmediato.

La pregunta ahora es: ¿será este operativo un caso aislado o el comienzo de una transformación más profunda en la seguridad pública de México?

 

👮🏾| Detienen a 12 policías municipales en Hidalgo. En Progreso Obregón,  nueve están acusados de asesinar a un hombre y abandonar su cadáver en un  municipio vecino. En Tezontepec de Aldama, tres