LA INCREÍBLE HISTORIA DE JOURNEY: CÓMO UNA CANCIÓN LOS CONVIRTIÓ EN LEYENDAS DEL ROCK - News

LA INCREÍBLE HISTORIA DE JOURNEY: CÓMO UNA CANCIÓN...

LA INCREÍBLE HISTORIA DE JOURNEY: CÓMO UNA CANCIÓN LOS CONVIRTIÓ EN LEYENDAS DEL ROCK

A principios de los 70, la banda californiana Journey se enfrentaba al fracaso comercial de sus primeros tres álbumes de jazz fusión y a un inminente ultimátum de su discográfica

 

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A principios de los años 70, un grupo de músicos excepcionales de California soñaba con conquistar el mundo del rock.

Sin embargo, enfrentaban un gran desafío: tras tres álbumes que no lograron el éxito esperado, estaban a punto de perder su contrato discográfico.

La banda sabía que debía evolucionar o desaparecer.

En ese contexto, una nueva voz, descubierta casi por casualidad, y una sola canción inspirada en una frase inesperada cambiarían para siempre su destino.

Esta es la fascinante historia de Journey, que pasó del anonimato a convertirse en estrellas mundiales del hard rock en los años 80.

En 1971, en San Francisco, Walter Herby Herbert, representante del famoso guitarrista Carlos Santana, tuvo una idea innovadora: reunir a un grupo de músicos talentosos para formar una banda de respaldo que ayudara a otras bandas o cantantes en sus conciertos y grabaciones.

Entre los primeros en unirse a esta aventura estaban Greg Rolly, teclista y vocalista, y Neil Shon, guitarrista, quienes acababan de dejar el grupo Santana.

Junto a ellos, se sumaron el baterista Prairie Prince, el bajista Rose Ballery y el guitarrista George Tickner.

Inicialmente, se llamaron The Golden Gate Rhythm Section, con el plan de ser la banda perfecta para acompañar a cualquier estrella que los necesitara.

Sin embargo, pronto se dieron cuenta de que nadie recordaba a los músicos de apoyo.

Así, decidieron formar un grupo oficial con nombre propio y crear sus propias canciones.

Fue entonces cuando un asistente de utilería propuso el nombre Journey, que fue aceptado de inmediato.

 

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Los primeros pasos de Journey no fueron como muchos imaginarían.

Su música estaba más cerca del jazz fusión que del rock que los caracterizaría en el futuro.

Sus tres primeros álbumes no lograron conquistar al público, y las ventas fueron discretas.

En Columbia Records, empezaban a perder la paciencia y les pusieron un ultimátum claro: o cambiaban de rumbo o se quedarían sin contrato.

Fue en este momento crítico que la banda comprendió que necesitaban un nuevo sonido e incluir nuevos integrantes.

En 1977, con la urgencia de sobrevivir en un mundo musical cada vez más competitivo, Journey sumó a Robert Flesman como su nuevo cantante principal.

Con él, la banda comenzó a acercarse a un sonido más comercial, similar al de grupos como Foreigner o Boston.

Era un movimiento estratégico; había que evolucionar o morir.

Pronto comenzaron a abrir conciertos para gigantes como Black Sabbath y Judas Priest.

Aunque empezaban a hacerse notar en la escena, no todo era armonía dentro del grupo.

Flesman, aunque talentoso, nunca logró encajar del todo y las tensiones crecieron, lo que llevó a Herbert a planear un cambio.

 

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La búsqueda de un nuevo vocalista fue intensa.

Herbert escuchaba demos y pruebas de sonido, pero nada le llenaba.

Hasta que un día, casi por casualidad, encontró una cinta de una banda llamada Alien Project.

La canción que sonaba era “Si necesitas llamarme”, y desde la primera estrofa, Herbert supo que había encontrado al nuevo cantante de Journey: Steve Perry, un joven de 28 años de Hamford, California.

Perry, que cantaba en Alien Project, trabajaba en la granja de su padrastro, criando pavos y haciendo trabajos de construcción.

Aún no creía que podía llegar a ser una verdadera estrella del rock hasta que un representante de la discográfica, a pedido de Herbert, lo contactó para una prueba de sonido en Los Ángeles.

Perry no podía creerlo, pero había un problema: Journey ya tenía cantante.

Herbert, siempre estratégico, decidió actuar en secreto.

Durante un ensayo, cuando Flesman se retiró, invitaron a Perry a tomar el micrófono.

Al cantar su primera canción con el grupo, todos los presentes sintieron que había magia en el aire.

El representante no dudó: Steve Perry fue elegido como el vocalista oficial.

Su debut fue el 28 de octubre de 1977 en San Francisco, marcando el inicio de una transformación profunda para la banda.

Journey, que había nacido con un espíritu más ligado al jazz fusión, comenzó a adoptar un sonido más melódico y accesible, conocido como AOR o rock de estadio.

La voz de Perry, limpia y potente, se convirtió en la nueva firma sonora de Journey.

En 1978, llegó “Infinity”, el primer álbum de Journey con Steve Perry al frente.

Aunque no fue un éxito inmediato, logró entrar en el top 100 de Billboard con temas como “Wheel in the Sky” y “Lights”.

“Infinity” alcanzó el puesto 21 en ventas y le dio a Journey su primer disco de platino.

Un año después, lanzaron “Evolution”, que incluyó su primer sencillo en llegar al top 20 de Billboard, “Loving, Touching, Squeezing”.

En 1980, “Departure” catapultó a la banda al éxito, alcanzando el número ocho en ventas.

 

Escape (Full Album - 320 kbps) — Journey | Last.fm

 

A finales de 1980, Journey comenzó a trabajar en su próximo álbum.

El tecladista Greg Rolly dejó la banda, y en su lugar se unió Jonathan Cain.

Durante una sesión de composición, Cain recordó un consejo de su padre: “No dejes de creer, hijo. Mantén el rumbo. Va a suceder”.

Esta frase inspiró a Perry y se convirtió en la base de “Don’t Stop Believin'”, que se lanzó como el sencillo oficial del álbum “Escape” en 1981.

Este álbum se convirtió en el más exitoso de la carrera de Journey, alcanzando el número uno en Estados Unidos y vendiendo más de 9 millones de copias.

Sin embargo, a pesar de su éxito, Journey enfrentó dificultades.

La revista Rolling Stone descalificó varios de sus álbumes, incluso calificando “Escape” como uno de los peores discos en llegar al número uno.

A pesar de las críticas, la música de Journey siguió resonando en la radio y ganando nuevos adeptos, especialmente “Don’t Stop Believin'”, que se consolidó como un himno generacional.

La historia interna de Journey se complicó cuando Steve Perry, agotado por las giras y la enfermedad de su madre, decidió alejarse en 1987.

Su partida dejó un vacío que ningún vocalista ha logrado llenar completamente.

A pesar de contar con nuevos vocalistas, la química y la magia de la era de Perry quedaron atrás.

La emotiva reunión en el salón de la fama del rock en 2017, cuando Perry se reencontró con sus antiguos compañeros, fue un recordatorio de una época dorada.

Aunque esa etapa no se puede repetir, el legado de Journey sigue vivo en cada uno de sus fans que vivieron esos momentos irrepetibles.

 

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