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BOGOTÁ. – Las Fuerzas Militares de Colombia se han convertido, una vez más, en el epicentro de una feroz batalla política de cara a la contienda electoral. Sin embargo, en esta ocasión, la estrategia de los sectores tradicionales de la derecha parece haberse vuelto en su contra.

Altos oficiales en retiro, veteranos de guerra y congresistas de la coalición gubernamental han arremetido con dureza contra figuras de la oposición, señalando directamente al abogado Abelardo de la Espriella y su eslogan “Firmes por la patria”, acusándolos de usurpar los símbolos institucionales con fines netamente electorales.

El debate civil ha escalado tras las declaraciones de generales retirados que consideran una “ofensa a la dignidad militar” el hecho de que líderes políticos civiles, que jamás han portado el uniforme ni han prestado el servicio militar obligatorio, utilicen el saludo marcial para captar el voto de la reserva activa.

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El descontento frente a la instrumentalización de la Fuerza Pública fue canalizado en el Congreso de la República por el representante Alejandro Ocampo durante un debate de moción de censura.

Ocampo calificó de “atrevidos” a los políticos de la oposición que exigen rendición de cuentas a los generales de la República sin haber pisado jamás un campo de batalla.

Las críticas apuntaron directamente a congresistas de la derecha radical, como Miguel Polo Polo, a quien se le recriminó su postura beligerante a pesar de no haber portado nunca el uniforme.

“Un poco de pechifríos que nunca han cogido un arma, que nunca han ido al monte, que nunca han expuesto su vida, exigiéndole a generales de la República que se disculpen… No podemos seguir haciendo campaña con la vida de la gente”, sentenció Ocampo en la plenaria.

Por su parte, el general Matamoros fue aún más tajante al evaluar el comportamiento de los candidatos civiles en época electoral:

“Llegan las elecciones y empiezan a saludar militarmente para atraer el voto… El saludo militar es la manifestación exterior más importante que tiene un militar y que un payaso empiece a saludar así afecta terriblemente la institución.”

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El debate subió de tono al recordar las profundas contradicciones éticas de quienes se autoproclaman los únicos defensores de los militares.

Durante las intervenciones se revivió la histórica polémica del general Eduardo Zapateiro (excomandante del Ejército y aliado de la campaña de De la Espriella), quien en su momento presentó condolencias públicas por la muerte de alias “Popeye”, el jefe de sicarios de Pablo Escobar responsable del asesinato de cientos de policías.

Asimismo, se pusieron sobre la mesa las escalofriantes confesiones ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) de oficiales implicados en ejecuciones extraoficiales, conocidos como “falsos positivos”, quienes admitieron haber manchado el honor militar por la presión de obtener resultados bajo administraciones anteriores.

Éramos el mejor batallón, pero de asesinos”, recordó el video analizado sobre las declaraciones de mandos militares arrepentidos, desmantelando la narrativa de pulcritud absoluta que la oposición defiende.

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Frente a la retórica de la derecha, los defensores del Gobierno actual presentaron cifras concretas que demuestran que el bienestar de la tropa ha mejorado sustancialmente bajo la administración de Gustavo Petro, desmontando el mito de que la izquierda es enemiga de los soldados:

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El análisis concluye que, mientras los partidos tradicionales limitan su apoyo a gestos simbólicos en redes sociales y discursos de tarima, las bases de las Fuerzas Múltiples empiezan a reconocer cambios estructurales en su calidad de vida, lo que debilita el monopolio del voto militar que históricamente ostentaba la derecha colombiana.