La exdirigente socialista Soraya Rodríguez acusó al Ejecutivo de Pedro Sánchez de falsear la realidad para intentar catalogar a Leire Díez como una figura periférica e irrelevante dentro del entramado del partido

 

thumbnail

 

El relato político construido por el entorno del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para contener el impacto del denominado caso de su “fontanera”, Leire Díez, ha sufrido un quiebre de proporciones considerables.

Durante semanas, la estrategia de comunicación diseñada desde el Palacio de la Moncloa y la sede central del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en la calle Ferraz se centró de manera persistente en mitigar los daños, intentando proyectar la imagen de que la exmilitante era una figura periférica, tangencial e irrelevante dentro del organigrama de poder del partido, totalmente ajena a la toma de decisiones del núcleo gubernamental.

Sin embargo, este planteamiento defensivo ha recibido un revés contundente por parte de una voz que conoce a la perfección las dinámicas internas de la formación: Soraya Rodríguez, antigua portavoz del grupo socialista en el Congreso de los Diputados.

En una reciente y comentada intervención en el espacio televisivo Código 10, conducido por el periodista Nacho Abad, la exdirigente socialista desmontó lo que calificó como una flagrante tergiversación de los hechos por parte del actual sanchismo.

Con un discurso fluido y directo, Rodríguez aseveró que Leire Díez no representa ningún elemento fortuito o desconocido en la trayectoria del mandatario.

Al contrario, la situó desde los inicios del proyecto político actual como una pieza operativa de extrema relevancia, plenamente integrada en el círculo de mayor confianza e intimidad estratégica del actual secretario general del PSOE, lo que dificulta los intentos gubernamentales de desvincular la presidencia de las actividades y ramificaciones de esta supuesta trama de influencias.

 

Pedro Sánchez dijo que no la conocía, pero Leire Díez llevaba sus redes  sociales, afirman

 

Para contextualizar el peso de sus afirmaciones, conviene recordar que Soraya Rodríguez vivió en primera línea los momentos más convulsos de la historia reciente del socialismo español, específicamente la cruenta guerra interna de las elecciones primarias del año 2017.

En aquel proceso, Rodríguez se alineó de forma activa con el sector que respaldaba la candidatura de la entonces presidenta andaluza, Susana Díaz.

Desde esa posición privilegiada de observación, la hoy eurodiputada rememoró que el equipo rival sabía con absoluta precisión matemática quiénes eran los encargados de mover los hilos de la campaña adversaria.

Según sus declaraciones, Leire Díez fue la responsable directa de diseñar y coordinar la estrategia en redes sociales para la candidatura de Pedro Sánchez, conformando un eslabón fundamental en la maquinaria comunicativa que propició el histórico regreso del político madrileño a la jefatura de Ferraz.

A juicio de la exportavoz parlamentaria, las explicaciones ofrecidas por los portavoces gubernamentales y la dirección interna desde que estalló el escándalo carecen de veracidad y buscan enmascarar una evidente complicidad histórica.

La relación de confianza nacida en la arena de la campaña de 2017 no se disolvió tras la victoria interna, sino que, según la denuncia pública de Rodríguez, se tradujo con el tiempo en una serie de contraprestaciones institucionales financiadas con recursos de la administración pública.

En su comparecencia, criticó severamente el modus operandi del jefe del Ejecutivo, señalando que se recompensó de manera sistemática la lealtad personal de aquellos que facilitaron su ascenso al poder, poniendo como ejemplos concretos la posterior designación de Díez como directora institucional de la entidad estatal Correos, así como su nombramiento al frente de la dirección de comunicación de la empresa pública Enusa.

 

¡Increíble! Soraya Rodríguez revela que Leire llevaba las redes de Sánchez  en las primarias de 2017

 

Esta secuencia de nombramientos en puestos directivos del sector estatal vincula, en opinión de la exdirigente, las operaciones de la denominada fontanera de forma directa con los despachos más influyentes de la Moncloa.

Rodríguez insistió en que Díez operaba de manera diaria y codo con codo con personalidades clave del engranaje gubernamental y orgánico de la época, mencionando nombres propios de la relevancia de José Luis Ábalos, Maritcha Ruiz o Santos Cerdán.

De hecho, las miradas del arco político se posan ahora sobre este último, el actual secretario de organización del PSOE, a quien la oposición y diversos analistas señalan como el nexo definitivo y el gran aglutinador de intereses en esta compleja red de influencias internas.

La gravedad política del escenario descrito por Soraya Rodríguez adquiere su máxima expresión al analizarse bajo las reglas no escritas que rigen la arquitectura del poder socialista contemporáneo.

En el debate público español se asume de manera generalizada una premisa clara: en términos de estrategia partidista, la figura de Santos Cerdán es equivalente a la del propio Pedro Sánchez.

Debido a que el modelo organizativo del sanchismo se ha edificado históricamente sobre una estructura de mando muy vertical y un grupo extremadamente reducido de colaboradores dotados de una confianza ciega, resulta analíticamente inviable aislar las maniobras operativas de sus colaboradores de las directrices emanadas desde la cúspide de la presidencia.

Las palabras de Rodríguez exponen las contradicciones de un Gobierno que se enfrenta al desgaste de ver cómo antiguos miembros de su propia organización cuestionan abiertamente su política de transparencia.

 

Soraya Rodríguez: "No es posible un hombre con la bragueta bajada por los  pasillos de Moncloa, máximo colaborador del presidente"