Las revelaciones difundidas por Pablo Duggan sobre supuestos mensajes y audios de Manuel Adorni intensificaron la presión política y judicial sobre el entorno más cercano de Javier Milei

 

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La situación política del portavoz presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quedó envuelta en una nueva tormenta luego de que el periodista Pablo Duggan difundiera presuntos mensajes, audios y conversaciones vinculadas a una investigación judicial que analiza posibles irregularidades patrimoniales, negociaciones incompatibles con la función pública y presuntas maniobras para influir sobre un testigo clave.

Las revelaciones generaron un fuerte impacto en el escenario político argentino debido al contenido de los chats atribuidos a Adorni y a la compleja situación judicial que podría enfrentar en las próximas semanas.

Según lo expuesto en televisión, la Justicia evalúa avanzar con una eventual convocatoria a declaración indagatoria relacionada con diferentes líneas de investigación que involucran gastos personales, vínculos con empresarios y supuestas dádivas recibidas durante el ejercicio de funciones públicas.

Durante la emisión, Duggan afirmó que entre diciembre de 2023 y marzo de este año se habrían registrado consumos millonarios con tarjetas de crédito vinculados al entorno familiar del funcionario.

“Gastaban entre siete y ocho millones de pesos por mes mientras declaraban ingresos mucho menores”, sostuvo el periodista, quien calificó la situación como “un hecho de corrupción imposible de explicar políticamente”.

 

El llamado de Pablo Duggan que golpeó a Manuel Adorni | Noticias

 

Uno de los puntos más sensibles mencionados fue la relación de Adorni con el empresario Marcelo Grandío.

Según la denuncia mediática, existirían registros de viajes, reuniones privadas y beneficios vinculados al acceso a medios públicos.

Duggan aseguró que empresarios habrían pagado encuentros exclusivos para dialogar con integrantes del Gobierno argentino.

“Esto es gravísimo. Cobrar reuniones privadas con funcionarios es un escándalo político enorme”, afirmó durante la transmisión.

El periodista también apuntó contra un viaje realizado a Punta del Este y otro al exclusivo hotel Llao Llao, en Bariloche.

De acuerdo con lo expuesto, parte de esos gastos habrían sido cubiertos por empresarios cercanos al oficialismo.

“La reserva la hizo la empresa propietaria del hotel y eso abre interrogantes muy delicados sobre posibles dádivas”, señaló Duggan.

Sin embargo, el aspecto que mayor preocupación generó dentro del oficialismo fue la difusión de supuestos mensajes intercambiados entre Adorni y Matías Tabar, un contratista considerado testigo clave en la investigación.

Según el relato televisivo, las conversaciones ocurrieron poco antes de que Tabar declarara ante la Justicia.

Duggan leyó al aire fragmentos atribuidos al intercambio.

En uno de ellos, Adorni habría intentado contactar reiteradamente al empresario luego del estallido mediático.

“¿Cómo estás, Matías? Me imagino por lo que estarán pasando. Justamente te llamo por la declaración”, habría dicho el funcionario.

 

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La respuesta de Tabar reflejaría el clima de tensión que atravesaba su entorno familiar.

“La familia está nerviosa, lloran. Imaginate lo que es para nosotros todo esto”, contestó el empresario según la reconstrucción presentada en televisión.

Posteriormente, el periodista aseguró que Adorni habría insistido en que integrantes de “su equipo técnico” se comunicaran con el testigo antes de su presentación judicial.

Tabar, según esa versión, respondió por escrito: “Consulté con quienes me asesoran. Te pido que nadie de tu equipo me vuelva a llamar. Yo voy a declarar la verdad”.

Uno de los episodios más delicados relatados durante el programa estuvo relacionado con audios enviados mediante mensajes temporales de WhatsApp.

Duggan aseguró que esos archivos buscaban evitar dejar rastros de las conversaciones.

“Este tema es de alta volatilidad. Te van a llamar desde teléfonos que nadie tiene”, habría dicho Adorni en uno de los mensajes reconstruidos.

Las afirmaciones generaron un fuerte revuelo político porque podrían interpretarse como un posible intento de influir sobre el testimonio de un testigo judicial.

“Acá hubo una maniobra para interferir con el accionar de la Justicia”, sostuvo Duggan al analizar el contenido de los chats.

Desde sectores cercanos al Gobierno minimizaron las acusaciones y sostuvieron que forman parte de una campaña política contra la administración de Javier Milei.

Sin embargo, la situación provocó incomodidad dentro de la Casa Rosada debido al impacto mediático de las revelaciones y a la posibilidad de que la Justicia avance formalmente sobre el caso.

 

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Durante el debate televisivo también se mencionó que Adorni habría continuado percibiendo ingresos privados mientras ejercía funciones públicas, además de presuntos beneficios obtenidos a través de vínculos empresariales relacionados con medios estatales y contratos oficiales.

Rosario Ayerdi, presente en el análisis político, aseguró que dentro del oficialismo existe preocupación por el momento en que podría producirse una eventual convocatoria judicial.

“En la Casa Rosada creen que el llamado podría concretarse durante el Mundial para reducir el impacto mediático”, afirmó.

Pese al creciente escándalo, ni Javier Milei ni Karina Milei solicitaron públicamente la renuncia o licencia de Adorni.

Por el contrario, ambos mostraron respaldo político al funcionario en las últimas actividades oficiales realizadas en Buenos Aires.

La controversia también reactivó el debate sobre transparencia, ética pública y control patrimonial dentro del Gobierno libertario.

Mientras sectores opositores reclaman explicaciones inmediatas y una investigación profunda, desde el oficialismo insisten en que las acusaciones carecen de sustento judicial definitivo.

El caso amenaza con convertirse en uno de los episodios políticos más delicados para la administración de Javier Milei desde el inicio de su mandato, especialmente por la gravedad institucional de las denuncias relacionadas con posibles presiones sobre testigos y presuntas incompatibilidades en el ejercicio de funciones públicas.