La muerte de Pedro Infante en el accidente aéreo ocurrido el 15 de abril de 1957 en Mérida desató una conmoción histórica en México y dio origen a décadas de teorías conspirativas sobre su supuesta supervivencia

 

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La mañana del 15 de abril de 1957 quedó grabada para siempre en la memoria de México. A las 7:55 a.m., un avión Consolidated B-24 Liberator modificado para carga despegó del aeropuerto de Mérida, Yucatán.

Minutos después, la aeronave perdió potencia y cayó sobre una zona habitada, provocando una explosión devastadora.

Entre los restos se encontraba el hombre que había conquistado el cine, la música y el corazón de millones: Pedro Infante.

La noticia paralizó al país.

Las estaciones de radio interrumpieron su programación habitual, los periódicos imprimieron ediciones especiales y miles de personas salieron a las calles llorando al artista más querido de la Época de Oro del cine mexicano.

Tenía apenas 39 años.

José Pedro Infante Cruz había nacido el 18 de noviembre de 1917 en Mazatlán, Sinaloa, aunque creció en Guamúchil, lugar que terminaría convirtiéndose en parte inseparable de su identidad artística.

Provenía de una familia humilde y numerosa.

Su padre, Delfino Infante, era carpintero y músico, dos oficios que marcarían para siempre el destino del joven Pedro.

 

Pedro Infante - Sinaloa 360

 

Desde pequeño aprendió carpintería y también desarrolló una extraordinaria facilidad para la música.

Tocaba guitarra, violín, piano y batería.

Sin estudios artísticos formales, construyó su carrera gracias al talento natural y a una disciplina férrea.

Comenzó cantando en agrupaciones locales hasta llegar a la radio, medio que le abrió las puertas de la fama.

Su debut cinematográfico ocurrió en 1939 con “En un burro tres baturros”, pero el verdadero ascenso llegó pocos años después con películas que hoy son consideradas patrimonio cultural mexicano: “Nosotros los pobres”, “Ustedes los ricos”, “A toda máquina”, “Tizoc”, “Dos tipos de cuidado” y “La vida no vale nada”.

En apenas catorce años filmó más de 60 películas y grabó alrededor de 350 canciones.

Su voz convirtió en himnos populares temas como “Amorcito corazón”, “Cien años”, “No volveré”, “La calandria” y “Deja que salga la luna”.

Pero más allá del artista, el público adoraba al hombre sencillo y cercano.

Pedro mantenía amistades de barrio, practicaba carpintería y ayudaba económicamente a personas necesitadas.

“Yo sigo siendo el mismo muchacho de Guamúchil”, repetía constantemente ante la prensa.

Sin embargo, existía otra pasión capaz de competir con la música y el cine: la aviación.

Pedro Infante obtuvo licencia de piloto y acumuló miles de horas de vuelo.

El cielo se convirtió en su refugio personal, aunque también en una peligrosa obsesión.

 

Pedro Infante: el trágico accidente aéreo en el que murió el ídolo de  México - Infobae

 

Antes del accidente fatal ya había sobrevivido a varios incidentes aéreos.

Uno de los más graves ocurrió en 1949, cuando sufrió un desplome en Zitácuaro, Michoacán.

Las heridas fueron severas y los médicos tuvieron que colocarle una placa metálica en el cráneo.

Aun así, jamás abandonó los aviones.

“Mientras pueda caminar, voy a seguir volando”, comentó alguna vez a sus amigos más cercanos.

El accidente de Mérida fue brutal.

La aeronave cayó sobre una vivienda y provocó también la muerte de personas en tierra.

Los restos quedaron prácticamente irreconocibles debido al incendio.

La identificación oficial del cantante se realizó mediante pertenencias personales, rasgos físicos y testimonios de quienes estuvieron presentes antes del despegue.

El funeral en Ciudad de México se transformó en una manifestación nacional de dolor.

Miles de admiradores acompañaron el féretro bajo un ambiente de llanto, desmayos y desesperación colectiva.

Muchos no podían aceptar que el ídolo hubiera muerto de manera tan repentina.

Y precisamente allí comenzó el nacimiento del mito.

Con el paso de los años aparecieron teorías conspirativas que aseguraban que Pedro Infante seguía vivo.

Algunas versiones afirmaban que el accidente había sido fingido por motivos políticos; otras, que había sido víctima de una conspiración relacionada con figuras poderosas del gobierno mexicano.

 

El día que Pedro Infante reapareció ante el público 26 años después de su  muerte - Infobae

 

Uno de los principales impulsores de estas historias fue César Augusto Infante, cantante que aseguraba ser nieto del artista.

Según sus declaraciones, Pedro habría mantenido relaciones sentimentales secretas con mujeres vinculadas a importantes figuras políticas de la época, situación que supuestamente habría desencadenado un complot para desaparecerlo públicamente.

“Mi abuelo no murió en 1957”, llegó a declarar en entrevistas televisivas.

Otra teoría todavía más polémica aseguraba que Pedro Infante habría sido utilizado sin saberlo para transportar mercancías ilegales en sus vuelos privados.

Según esa versión, al descubrir operaciones relacionadas con narcotráfico y contrabando, habría sido obligado a desaparecer y asumir otra identidad.

Ninguna de estas hipótesis logró ser comprobada.

A finales de los años ochenta, el misterio resurgió con fuerza gracias a Antonio Pedro, un cantante de Chihuahua cuyo parecido físico con el actor era impresionante.

Sus apariciones en televisión provocaron conmoción nacional.

Muchos espectadores aseguraban estar viendo al verdadero Pedro Infante envejecido.

Cuando los conductores le preguntaban directamente si era el artista desaparecido, Antonio Pedro respondía con evasivas.

“No me hagan hablar de eso por respeto a Pedro Infante”, decía frente a las cámaras.

 

Learning Pedro Infante

 

Las especulaciones crecieron tanto que incluso periódicos internacionales dedicaron artículos al fenómeno, comparándolo con los supuestos avistamientos de Elvis Presley tras su muerte.

Sin embargo, Irma Dorantes, última esposa de Pedro Infante, rechazó categóricamente aquellas versiones.

“Si realmente fuera Pedro, habría buscado a su familia”, declaró indignada.

Antonio Pedro murió en 2013 en Delicias, Chihuahua, y hasta el final hubo personas convencidas de que el cantante ocultaba una verdad prohibida.

Pero historiadores, familiares directos y especialistas coinciden en que Pedro Infante falleció efectivamente en el accidente aéreo de Mérida.

A casi siete décadas de su muerte, el ídolo sinaloense continúa más vivo que nunca en la memoria popular.

Sus películas siguen transmitiéndose en televisión, sus canciones acompañan celebraciones familiares y su imagen permanece como símbolo absoluto de la cultura mexicana.

Pedro Infante dejó de existir físicamente aquella mañana de abril de 1957, pero el mito jamás descendió del cielo.

 

Pedro Infante: El ídolo irremplazable - Videocine