Un video difundido en Mazatlán muestra el interrogatorio de seis presuntos integrantes de una célula criminal vinculada a operaciones en Sinaloa, identificados como originarios de Durango, Coahuila y Matamoros

 

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Un video difundido recientemente en la zona de Mazatlán muestra el interrogatorio de varios hombres presuntamente vinculados a una célula criminal que opera en la región sur de Sinaloa, en medio de una disputa interna por el control territorial.

El material audiovisual ha generado amplia circulación en plataformas digitales, al mostrar a seis individuos retenidos mientras son cuestionados sobre su identidad, procedencia y actividades dentro de la estructura a la que supuestamente pertenecen.

De acuerdo con la información contenida en las imágenes, los hombres fueron identificados como seis personas originarias de distintas entidades del norte del país, incluyendo Durango, Coahuila y Matamoros.

Durante el interrogatorio, los retenidos señalaron que habrían sido reclutados por un intermediario conocido como “El Coyote”, con la finalidad de realizar diversas actividades en el puerto de Mazatlán, entre ellas el robo de vehículos, la generación de disturbios en establecimientos comerciales y otras acciones orientadas a desestabilizar la zona.

En sus declaraciones, los individuos mencionaron haber sido trasladados hacia áreas serranas para participar en enfrentamientos armados, principalmente en zonas de difícil acceso.

Asimismo, señalaron que operaban bajo condiciones precarias, con escasez de alimentos, agua y recursos básicos, lo que habría afectado su permanencia en el terreno.

Algunos de ellos afirmaron que no recibían pagos por las actividades realizadas, situación que, según sus dichos, generó descontento dentro del grupo.

 

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El video también muestra preguntas relacionadas con la estructura de mando y los apoyos logísticos en la zona de Mazatlán, donde se mencionan distintos alias y posibles responsables de coordinar las operaciones.

Entre los nombres citados aparecen apodos asociados a mandos intermedios y enlaces operativos, además de referencias a vehículos utilizados para el desplazamiento, algunos de los cuales habrían sido obtenidos de manera ilícita y adaptados para su uso en la región.

Según lo observado, los capturados relataron que su participación incluía traslados constantes entre zonas urbanas y áreas serranas, donde se desarrollaban enfrentamientos entre grupos rivales.

También se menciona que parte del equipo y la vestimenta utilizada era abandonada tras cada operación para evitar su identificación, mientras que los armamentos eran concentrados en puntos específicos de la sierra.

El material ha sido asociado a una disputa más amplia por el control de rutas estratégicas en el sur de Sinaloa, donde distintas agrupaciones mantienen presencia operativa.

En el contexto del video, se plantea la existencia de alianzas entre células locales y grupos de mayor alcance, lo que ha intensificado la confrontación en el puerto y sus alrededores.

De manera paralela, en otra zona del estado de Sinaloa se llevó a cabo un operativo interinstitucional en áreas de difícil acceso del municipio de Cosalá, donde fuerzas militares localizaron y aseguraron varios plantíos de enervantes.

La acción fue realizada mediante patrullajes preventivos en coordinación entre el Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Policía Estatal, como parte de labores de vigilancia en regiones serranas utilizadas históricamente para la producción ilícita.

El hallazgo inicial ocurrió tras la localización de un bulto con aproximadamente 60 kilogramos de marihuana en estado natural, lo que derivó en una inspección más amplia del terreno.

Posteriormente, se identificaron tres áreas de cultivo distribuidas en una superficie total aproximada de 1,100 metros cuadrados.

Dos de los sembradíos contaban con extensiones de 400 metros cuadrados cada uno, mientras que el tercero abarcaba alrededor de 300 metros cuadrados.

 

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En los terrenos asegurados se observó una densidad de aproximadamente cuatro plantas por metro cuadrado, con ejemplares que alcanzaban hasta 130 centímetros de altura, lo que indicaba una etapa avanzada de crecimiento cercana a la cosecha.

Tras la inspección, las autoridades procedieron a la destrucción de los cultivos mediante incineración controlada, siguiendo los protocolos establecidos para evitar su distribución.

El operativo fue turnado a la autoridad correspondiente para la integración de la carpeta de investigación, mientras que las fuerzas de seguridad reiteraron la continuidad de los patrullajes en zonas serranas con el objetivo de detectar y desmantelar infraestructura relacionada con la producción de sustancias ilícitas.

Las acciones forman parte de una estrategia interinstitucional que incluye la participación de corporaciones federales y estatales en distintos puntos del territorio sinaloense.

Mientras los hechos en Mazatlán reflejan la intensidad de la disputa entre grupos en la región costera, las acciones en Cosalá muestran el avance de operativos enfocados en la erradicación de cultivos ilegales en zonas de difícil acceso.

Ambos escenarios se desarrollan en un contexto de vigilancia reforzada en el estado, donde las autoridades mantienen presencia en puntos considerados estratégicos por su uso recurrente en actividades ilícitas.

 

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