“¿Secuestro en el colegio? La escalofriante señal que podría guiar a la Interpol en la búsqueda de Valeria Afanador: ‘Cuando la oscuridad habla, pocos se atreven a escuchar’
Desde el 12 de agosto, el pequeño municipio de Cajicá, ubicado a poco más de una hora de Bogotá, vive una angustia sin precedentes.
La desaparición de la niña Valeria Afanador ha movilizado a más de 200 personas en una búsqueda que hasta ahora no ha dado resultados.
Sin embargo, una revelación inquietante proveniente de una clarividente venezolana podría cambiar el rumbo de esta investigación y ofrecer pistas cruciales para encontrar a la menor.
Alexandra, conocida como “la clarividente mundial”, ha ganado reconocimiento por sus sorprendentes aciertos en casos de desapariciones en Colombia.
En una entrevista exclusiva, compartió detalles perturbadores que sugieren que Valeria no solo está cerca del lugar donde desapareció, sino que su situación es más grave de lo que se pensaba.
Según Alexandra, la niña ya no se encontraría en este plano, una forma delicada de insinuar que podría estar muerta.
“La veo en el plano de la oscuridad”, explicó, dejando un mensaje claro para quienes siguen el caso: el tiempo es crucial y la esperanza, aunque tenue, aún existe para hallar respuestas.
Lo más impactante de sus declaraciones es la descripción del presunto responsable.
Según la vidente, se trataría de un hombre de entre 40 y 45 años, con entradas pronunciadas, de piel morena clara, vestido con un uniforme azul que sugiere pertenecer al personal de limpieza del colegio donde estudiaba Valeria.
Este hombre, según la clarividencia, actuó con un propósito oscuro y premeditado, motivado por un rencor que no estaba dirigido directamente hacia la familia de la niña, sino hacia la institución educativa misma.
La forma en que se llevó a Valeria también fue descrita con detalles escalofriantes: “Él la llamó, le ofreció algo, un caramelo o una chupeta, y ella se fue con él”, relató Alexandra con un tono que mezclaba tristeza y preocupación.
La planificación detrás del secuestro, afirmó, fue meticulosa, con un análisis previo de los movimientos de la niña y el momento exacto para actuar.
Además, la clarividente señaló que el hombre no buscaba una recompensa económica, sino que su objetivo era causar daño al colegio, ensuciar su reputación mediante este acto atroz.
Esto añade una dimensión política y emocional al caso que podría explicar la brutalidad y la frialdad del secuestro.
En cuanto al paradero de Valeria, Alexandra indicó que la niña podría estar en un área cercana al río Frío, que atraviesa Cajicá, y en zonas boscosas adyacentes.
Sin embargo, descartó que esté dentro del agua, sugiriendo que podría estar oculta en algún hueco o escondite preparado para dificultar su hallazgo.
La vidente también mencionó números y colores que podrían ser claves para la investigación, como el 1888, el 21 y un tono marrón, elementos que las autoridades podrían interpretar como señales o referencias geográficas.
La clarividente hizo un llamado directo a las autoridades, especialmente al capitán Álvaro Farfán, líder de la búsqueda, para que enfoquen sus esfuerzos en estas áreas y no pierdan de vista al sospechoso, quien, según ella, estaría intentando huir en bicicleta, no en vehículo motorizado, lo que podría limitar sus rutas de escape.
Este testimonio, aunque polémico para algunos, ha sido recibido con atención por parte de la comunidad y las autoridades, pues en casos de desapariciones, cualquier pista puede ser vital.
Alexandra subrayó que su intención no es generar pánico, sino aportar una luz en medio de la oscuridad que rodea la desaparición de Valeria.
El caso ha conmocionado a Colombia y ha puesto en alerta a organismos internacionales como la Interpol, que podrían intervenir dada la gravedad del hecho y la posibilidad de que el sospechoso intente huir del país.
Mientras tanto, la familia de Valeria y la comunidad de Cajicá mantienen la esperanza de que pronto se logre encontrar a la niña y hacer justicia.
La búsqueda continúa, y con ella, la urgencia de escuchar todas las voces, incluso aquellas que provienen de lo desconocido.
En un mundo donde el tiempo es enemigo en casos de desaparición, cada segundo cuenta.
La señal que ha dado Alexandra podría ser la clave para que la Interpol y las autoridades colombianas actúen con precisión y rapidez.
Porque cuando la oscuridad habla, solo los valientes se atreven a escuchar y actuar.
La historia de Valeria Afanador está lejos de terminar, y todos esperan que pronto se escriba un capítulo de esperanza y reencuentro.