La música popular colombiana atraviesa hoy uno de sus capítulos más oscuros y enigmáticos.
El fallecimiento de Yeison Jiménez no solo deja un vacío en los escenarios y en el corazón de millones de fanáticos, sino que ha desenterrado una serie de revelaciones que parecen sacadas de un guion de realismo mágico.

Semanas antes de la tragedia que hoy enluta al país este 12 de enero de 2026, el intérprete de “Aventurero” había confesado públicamente un presentimiento que hoy, con la crudeza de los hechos, se lee como una premonición ineludible.
En una entrevista para el programa Se dice de mí de Caracol Televisión, Jiménez reveló que había soñado en tres ocasiones distintas con su propia muerte en un accidente aéreo.
Para Yeison, el éxito siempre estuvo acompañado de una profunda espiritualidad y una conexión con lo que él llamaba “señales de Dios”.
Durante la mencionada entrevista, el artista relató con una serenidad inquietante cómo su subconsciente le advertía sobre el peligro en las alturas.
“Yo me soñé tres veces con que íbamos a tener un accidente en el avión”, confesó.
En sus sueños, el cantante incluso intentaba intervenir, pidiéndole al piloto que realizara maniobras de seguridad para evitar el desastre.
“En uno de los sueños yo sí me soñé que nos habíamos matado y que salíamos para las noticias.
Ya era la tercera vez que me soñaba con eso.
Dios me dio tres señales y yo no las entendí, no las capté”, añadió en aquel entonces, sin imaginar que sus palabras se convertirían en el prólogo de su propio final.
El trauma de un milagro previo

El miedo de Yeison Jiménez a los vuelos privados no era infundado ni producto de una simple paranoia.
El año anterior, el artista había sobrevivido a un incidente aéreo que marcó un antes y un después en su vida.
En una ruta hacia la ciudad de Pasto, la aeronave en la que viajaba sufrió fallas críticas en los motores.
Jiménez recordó con detalle el pánico de ver cómo los indicadores de velocidad caían y los motores emitían alertas de “bad left” y “bad right”.
En aquel momento, el mayor dolor del cantante no era el temor a la muerte en sí, sino el pensamiento de no conocer a su hijo, quien estaba a solo diez días de nacer.
“Eso fue el 24 de mayo y mi niño nació el 4 de junio.
Yo dije: ‘No conocí al niño'”, relató con la voz entrecortada.
En esa ocasión, el piloto logró una maniobra heroica sobrevolando el río Medellín a una altura peligrosamente baja, logrando aterrizar de emergencia.
Al llegar a su destino, Yeison se refugió en el llanto, consciente de que el país estuvo a segundos de recibir la noticia de su partida.
Ese evento lo obligó a buscar ayuda psicológica, pues las pesadillas eran constantes y la imagen de sus hijas creciendo sin él lo perseguía cada noche.
Un destino que parecía escrito

A pesar del trauma y de las advertencias oníricas, la agenda de un artista de la talla de Yeison Jiménez —quien recientemente había hecho historia al llenar el Estadio El Campín— exigía desplazamientos rápidos y constantes.
La ironía trágica es que el hombre que demostró que “los sueños sí se cumplen” a través de su esfuerzo y humildad, terminó encontrando el final de su camino en la misma circunstancia que tanto temía.
La noticia del accidente este 10 de enero ha paralizado a Colombia.
Los detalles de la premonición han circulado con fuerza en redes sociales, donde los seguidores debaten sobre si el destino es algo que se puede evadir o si, como en el caso de Yeison, las señales eran simplemente una preparación para lo inevitable.
Su familia lo describe como un hombre de fe inquebrantable, alguien que agradecía cada día como una nueva oportunidad regalada por la divinidad tras aquel primer susto en el aire.
El legado de un ídolo popular

Yeison Jiménez no solo fue un cantante; fue el rostro de una generación que encontró en la música regional una forma de narrar sus propias vivencias.
Su partida deja: Tres hijos huérfanos: El mayor tesoro del artista, por quienes trabajaba incansablemente y quienes eran el centro de sus preocupaciones en cada vuelo.
Un vacío en la proyección internacional: Jiménez era el artista con mayor potencial de exportación del género popular en la actualidad.
Un mensaje de humildad: Desde sus inicios como trabajador en la plaza de mercado de Abastos hasta la cima del éxito, nunca olvidó sus raíces.
Reflexiones sobre lo inexplicable
El relato de Yeison es escalofriante porque humaniza al ídolo y lo muestra vulnerable ante el misterio de la vida.
¿Eran esos sueños advertencias que debieron ser escuchadas con más rigor, o eran simplemente el eco del trauma previo que lo atormentaba? Lo cierto es que la muerte de Yeison Jiménez se suma a la lista de tragedias aéreas que han segado la vida de grandes artistas alrededor del mundo, dejando siempre la misma pregunta en el aire: ¿por qué el cielo reclama con tanta frecuencia a quienes más brillan en la tierra? Hoy, Colombia no solo canta sus canciones, sino que llora la pérdida de un hombre que, semanas antes de morir, ya se había visto partir entre las nubes.
Sus restos, que ya descansan en Medicina Legal en Bogotá, son el cierre físico de una carrera meteórica, pero sus palabras y sus presentimientos aseguran que su historia se seguirá contando por décadas.
¿Cree usted que las premoniciones son advertencias reales que podemos cambiar, o considera que el destino es una línea recta imposible de desviar? Comparta sus opiniones y mensajes de condolencia para la familia de Yeison Jiménez en nuestra sección de comentarios.