El sábado 10 de enero de 2026 quedará grabado en la historia de Colombia como un día de luto nacional.
Lo que comenzó como una jornada de trabajo habitual para el máximo exponente de la música popular contemporánea, Yeison Jiménez, terminó en una catástrofe aérea que no solo segó su vida a los 34 años, sino que también arrebató la existencia de cinco personas más, dejando un vacío irreparable en la industria del entretenimiento y en el corazón de millones de seguidores.

El siniestro, ocurrido en las inmediaciones del municipio de Paipa, Boyacá, ha desatado una ola de consternación que trasciende fronteras, mientras las autoridades intentan armar el rompecabezas de un accidente que parece sacado de una pesadilla premonitoria.
Los últimos minutos: El despegue que nunca fue vuelo Alrededor de las 4:00 de la tarde, el sol de Boyacá iluminaba la pista del aeródromo Juan José Rondón en Paipa.
Yeison Jiménez, conocido cariñosamente como “El Aventurero”, se preparaba para abordar una aeronave privada junto a su equipo de confianza.
El destino era el municipio de Marinilla, en el departamento de Antioquia, donde el artista tenía programado un concierto masivo esa misma noche.
Para Yeison, los vuelos privados se habían convertido en una herramienta necesaria para cumplir con una agenda que no daba tregua, conectando ferias y fiestas en todos los rincones del país.

La aeronave involucrada era una Piper Navajo PA31, identificada con la matrícula N325FA.
Según reportes técnicos preliminares, este tipo de avioneta es reconocida por su versatilidad y seguridad en vuelos regionales.
Sin embargo, aquel día, algo falló de manera crítica.
Un video captado por personas que se encontraban en las cercanías del aeropuerto muestra el momento exacto en que la avioneta inicia su carrera de despegue.
En las imágenes se observa cómo el aparato intenta ganar la velocidad necesaria para elevarse, pero a diferencia de los despegues habituales, el morro de la aeronave parece pesado, incapaz de romper la gravedad.
Testigos presenciales relatan que la Piper Navajo recorrió toda la extensión de la pista sin lograr despegar.
Al llegar al final del asfalto, la avioneta se salió de la zona de seguridad, atravesó el perímetro del aeródromo y continuó su trayectoria errática por el terreno irregular de la vereda Romita, sector Marengo.
Finalmente, tras chocar contra la estructura de una finca cercana, se produjo la fatal explosión.
Relatos de horror desde la vereda Romita El estruendo del impacto rompió la calma de la tarde en la zona rural de Paipa.
Los administradores de la finca donde cayó la aeronave fueron los primeros en presenciar la magnitud del desastre.
Uno de los testigos, ubicado a escasos 200 metros del punto del choque, narró con la voz entrecortada los instantes de pánico: “Nosotros vimos que la avioneta intentaba salir, pero nunca subió.
Hizo una curva extraña y de repente uno de los motores empezó a sonar muy feo, como si se estuviera rompiendo por dentro.
Perdió toda la estabilidad y se vino de frente contra el suelo”.
Casi de inmediato, el combustible de la aeronave se incendió, provocando una serie de explosiones en cadena que impidieron cualquier intento de auxilio por parte de los trabajadores de la zona.
“Queríamos correr a ayudar, pero las llamas eran altísimas y las explosiones no paraban.
Nadie se podía acercar”, añadió el testigo.
El fuego consumió rápidamente el fuselaje, reduciendo a cenizas la estructura de la Piper Navajo y dejando únicamente un amasijo de hierros retorcidos que hoy es objeto de estudio por parte de los peritos.
El despliegue de emergencia y el dolor de las familias Tras el impacto, se activaron los protocolos de emergencia de nivel departamental.
Unidades del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Duitama y Paipa, junto con ambulancias de la Cruz Roja y efectivos de la Policía Nacional, llegaron al lugar para intentar controlar el incendio y buscar posibles sobrevivientes.
Sin embargo, la intensidad del calor y la magnitud del choque hicieron que las esperanzas se desvanecieran rápidamente.
La Aeronáutica Civil emitió un comunicado oficial confirmando que no hubo sobrevivientes.
Las víctimas fueron identificadas como Yeison Jiménez, el capitán Hernando Torres (piloto), el copiloto y tres miembros cercanos del equipo de trabajo del artista, entre ellos su fotógrafo oficial, quien minutos antes del despegue había compartido una historia en Instagram mostrando el interior de la cabina y el buen humor que reinaba en el grupo antes de partir.

El levantamiento de los cuerpos fue una labor penosa que se extendió por varias horas debido al estado en que quedó el área del siniestro.
Las familias de los fallecidos, sumidas en un dolor indescriptible, comenzaron a llegar a Boyacá mientras el país entero se volcaba en mensajes de apoyo a través de las redes sociales.
Premoniciones y señales: El misterio que rodea la muerte del ídolo Lo que añade un tinte místico y escalofriante a esta tragedia son las declaraciones que el propio Yeison Jiménez había dado en diversas entrevistas meses atrás.
El artista confesó públicamente que había tenido sueños recurrentes —hasta tres veces— en los que se veía a sí mismo muriendo en un accidente aéreo.
En sus relatos, describía con precisión fallas en los motores y una sensación de caída inminente.
Incluso en la mañana de aquel fatídico sábado, Yeison publicó un mensaje en sus redes sociales que muchos consideran ahora una despedida consciente: “Siempre humilde porque lo que Dios da también lo puede quitar”.
Este aura de premonición ha generado un debate nacional sobre el presentimiento de la muerte y la fatiga que el artista venía experimentando debido a su exigente ritmo de vida.
Yeison había manifestado su deseo de retirarse de los escenarios a los 35 años para dedicarse a su familia y a su finca, una meta que se vio truncada a solo un año de cumplirse.
Investigación técnica: En busca de respuestas La Aeronáutica Civil ha designado un equipo especial de investigadores para determinar las causas exactas del accidente.
Las hipótesis que se manejan en este momento son diversas: desde una falla mecánica catastrófica en uno de los motores —como sugieren los testigos que escucharon ruidos inusuales— hasta factores relacionados con el peso y balance de la aeronave al momento del despegue.

También se están analizando las condiciones meteorológicas del Valle de Sugamuxi, que a esa hora presentaba vientos variables que pudieron afectar la sustentación.
El cockpit de la avioneta ha sido recuperado y será analizado para intentar extraer datos de los instrumentos de vuelo.
Las autoridades han hecho un llamado a la comunidad para que no se acerquen al lugar del impacto, ya que cualquier alteración del terreno podría borrar pruebas vitales para el peritaje.
“No descansaremos hasta entregarle al país una respuesta clara sobre qué ocurrió en esos últimos segundos”, declaró un portavoz de la Aeronáutica.
Un legado que no morirá Yeison Jiménez no solo fue un cantante; fue el símbolo del esfuerzo del pueblo colombiano.
Su historia, que comenzó cargando bultos en la central de abastos de Bogotá y terminó llenando el Movistar Arena y el Estadio El Campín, es una fuente de inspiración para millones.
Él logró dignificar la música popular, llevándola de las cantinas a los escenarios más prestigiosos del continente.
Hoy, las canciones de “El Aventurero” suenan con una nostalgia diferente.
Himnos como “Maldita Traga”, “Aventurero” y “Mi Promesa” se han convertido en el refugio de una fanaticada que se niega a aceptar su partida.
Colombia ha perdido a un gigante de la música, a un padre de familia y a un trabajador incansable.
Mientras las investigaciones avanzan en las montañas de Boyacá, el eco de su voz seguirá retumbando en cada rincón del país, recordándonos que la vida es frágil, pero que el legado de quien canta con el alma es eterno.
¿Consideras que la presión de las agendas artísticas en Colombia pone en riesgo la seguridad de los músicos al obligarlos a realizar desplazamientos aéreos constantes sin el descanso adecuado?