En una jornada marcada por la angustia y la posterior resiliencia, la reconocida conductora de televisión y actriz Tula Rodríguez ha vivido uno de los capítulos más intensos de su vida personal.

Lo que comenzó como una espera cargada de fe por la salud de su única hija, Valentina Carmona Rodríguez, terminó convirtiéndose en una denuncia pública contra la falta de ética en las plataformas digitales.

Tras enfrentar una compleja cirugía de ocho horas, la familia no solo tuvo que lidiar con el proceso postoperatorio, sino con la difusión de una noticia falsa que afirmaba el deceso de la adolescente, un hecho que ha sacudido a la opinión pública peruana.

El calvario emocional para Tula Rodríguez inició la noche del jueves 5 de marzo de 2026.

Valentina, fruto de su unión con el recordado productor Javier Carmona, ingresaba al quirófano para someterse a su tercera operación de gran envergadura.

A través de sus redes sociales, Tula compartió la pesada carga de esa vigilia: “Esta noche es una de las más largas de mi vida.

Mi hija está entrando a su tercera operación y mi corazón solo está puesto en Dios”, expresaba la actriz, solicitando una cadena de oración a sus seguidores.

La intervención, calificada como invasiva y complicada, se extendió hasta la madrugada del viernes, cuando finalmente a las 04:30 a.m. el equipo médico brindó el primer reporte positivo: la cirugía había sido un éxito.

El impacto de la crueldad digital

Sin embargo, la tranquilidad del retorno a casa tras recibir el alta médica se vio empañada por la viralización de un contenido difamatorio en Facebook.

Valentina, ya en proceso de recuperación, fue quien alertó a su madre sobre una publicación que anunciaba su propia muerte.

La reacción de Tula fue inmediata y cargada de dolor e indignación.

“De verdad que la gente es loca por vender una noticia.

Qué feo, de verdad.

No hay que tener corazón, no hay que tener alma”, sentenció la conductora entre lágrimas, cuestionando que este tipo de “terrorismo digital” se diera precisamente durante la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

La actriz fue enfática al cancelar, “en el nombre de Cristo Jesús”, cualquier decreto de maldad sobre su hija y exigió sanciones severas para las páginas que lucran con el dolor ajeno mediante clickbait macabro.

“Ese tipo de páginas no deberían permitirse”, añadió, haciendo un llamado a la responsabilidad de los administradores de redes sociales.

La verdad detrás de las cirugías: Atresia aural y escoliosis
Buscando poner fin a las especulaciones y tras haber superado la crisis, Tula decidió hablar abiertamente sobre las condiciones congénitas de Valentina.

La joven nació con atresia aural, una condición que implicó la ausencia de su pabellón auricular derecho.

A lo largo de los años, esta situación derivó en una asimetría facial que requería una cirugía ortognática, la cual solo podía realizarse una vez completado el desarrollo óseo, etapa que Valentina alcanzó este año a sus 17 años.

Además de la asimetría, la joven ha enfrentado una batalla contra la escoliosis, una lucha que Tula describió como “muy dura”, especialmente por haberla atravesado en gran parte durante los años de aislamiento por la pandemia.

La operación más reciente, de carácter reconstructivo y funcional, buscaba finalmente lograr la simetría facial necesaria para la salud y bienestar de la joven.

Maternidad y compromiso laboral
A pesar de la gravedad de la situación, la realidad laboral no dio tregua.

Días después de la cirugía, Tula debió retomar las grabaciones de la telenovela Los otros Concha 2.

La actriz describió la difícil logística de ser madre y profesional simultáneamente: “En mi momento de almuerzo me estoy yendo a ver rapidito a Valentina.

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uno no almuerza con tal de ver que su hija almuerce”, comentó, reflejando el sacrificio de trasladarse diariamente entre el set y la clínica con el mismo vestuario de su personaje para no retrasar la producción.

Hoy, Valentina Carmona se encuentra en su hogar realizando ejercicios de movilidad temprana y caminando tramos cortos para acelerar su sanación.

Madre e hija han agradecido profundamente las muestras de cariño, resaltando que la fortaleza de Valentina es el motor que mantiene a la familia en pie.

Tula cerró su mensaje pidiendo empatía a la sociedad: “Dejen de preguntar qué tienen en la cara o en la mano.

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Dios no es deudor de nadie y a quienes nacen con una condición, les da en sobremanera otros dones”.