Alberto Rojas, conocido como “El Caballo”, fue un icono del cine mexicano que hizo reír a millones con su estilo irreverente y su humor único.
Nació en un ambiente obrero marcado por las carencias económicas y la ausencia de una figura paterna.
Su madre, trabajadora de una fábrica de vidrio, luchaba por mantener el hogar mientras Alberto pasaba por una adolescencia difícil, con bajo rendimiento académico y un carácter rebelde.
A pesar de sus problemas en la escuela, encontró su refugio en los espectáculos de televisión y cine, donde admiraba a comediantes como Tintán y Óscar Pulido, además de disfrutar de las películas de rumberas como las de Ninón Sevilla.
Desde pequeño, la idea del teatro le fascinaba y, a los 14 años, comenzó a trabajar como mandadero en una compañía teatral.
Aunque su madre intentó evitar que se involucrara en este mundo, pronto entendió su determinación y le permitió seguir su pasión, aunque con la condición de que no dejara la escuela.
A medida que fue avanzando en su carrera, Alberto, con su físico delgado y su estilo único, encontró su lugar en el teatro y luego en el cine.
Su primer gran éxito fue en el cine con “Santo en el Tesoro de Drácula”, una película que lo dio a conocer no solo en México sino también a nivel internacional.
A pesar de las críticas que lo consideraban un galán atípico debido a su apariencia, Alberto no se sintió ofendido por el apodo de “El Caballo”, sino que lo adoptó con orgullo.
A lo largo de los años, se convirtió en uno de los grandes protagonistas del cine de ficheras, un género que dominó en los años 70, a pesar de las críticas por su contenido vulgar y la cosificación femenina.
Alberto defendía estos trabajos, resaltando la importancia de estas películas como entretenimiento para el público y la necesidad de esfuerzo y dirección para realizarlas.
Su popularidad también se reflejó en su participación en revistas masculinas, en las que posó sin miedo a mostrar su cuerpo, un acto poco común en un medio dominado por las publicaciones dirigidas a mujeres.
En los años 90, con el declive del cine de ficheras, Alberto se adaptó a los cambios de la industria, dirigiendo y protagonizando video homes, un tipo de cine de bajo presupuesto pero rentable.
A pesar de la crisis en la taquilla nacional, Alberto mantuvo su presencia en el entretenimiento popular.
Además de su faceta como actor, también destacó en el teatro, especialmente con montajes cómicos y de crítica social.
Su versión de “Papito querido” y sus últimos monólogos de “La Catrina”, donde abordaba la muerte con humor y reflexión, mostraron su lado más profundo y sensible.
A lo largo de su vida, su matrimonio con Lucero Reinoso fue uno de los aspectos más comentados de su vida personal.
Aunque su relación estuvo marcada por altibajos, incluidos rumores de infidelidades y su distanciamiento debido a su trabajo, finalmente se reconciliaron y continuaron juntos, teniendo tres hijos.
Los momentos familiares eran legendarios, con fiestas en su hogar a las que acudían grandes nombres del cine mexicano, como Luis de Alba y Rafael Inclán.
Sin embargo, la vida de Alberto Rojas dio un giro dramático a finales de 2015.
Después de una ducha caliente, comenzó a experimentar episodios de hematuria, lo que lo llevó a consultar a médicos, quienes le diagnosticaron cáncer de vejiga.
La enfermedad avanzó rápidamente, a pesar de sus esfuerzos por someterse a tratamientos y mantenerse activo.
A lo largo de su lucha, se negó a dejar que la enfermedad interfiriera en su amor por la actuación, y aunque muchos rumores hablaban de su negativa a la quimioterapia, él continuó con su trabajo hasta el último momento.
El 21 de febrero de 2016, Alberto Rojas falleció en su hogar, en brazos de su hijo Alberto Junior.
Fue un adiós sentido para el mundo del entretenimiento mexicano, especialmente entre aquellos que lo conocieron en su faceta más humana y amigable.
Su legado, que incluye más de 70 producciones cinematográficas y teatrales, permanece vivo en la memoria colectiva de la cultura mexicana, dejando una huella imborrable en la industria del entretenimiento popular.