¡IMPACTO EN PLENO JUICIO! PÉREZ SE DERRUMBA POR EL CASO LOAN Y UNA CARTA CON SU “VERDAD” DEJA A TODOS HELADOS: “LO QUE HICE FUE…” - News

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¡IMPACTO EN PLENO JUICIO! PÉREZ SE DERRUMBA POR EL CASO LOAN Y UNA CARTA CON SU “VERDAD” DEJA A TODOS HELADOS: “LO QUE HICE FUE…”

El juicio oral por el caso Loan volvió a ocupar el centro de la atención pública durante su segunda semana de audiencias, en una etapa marcada por testimonios esperados, silencios estratégicos y nuevas declaraciones que reactivaron el debate sobre lo ocurrido.

 

 

 

 

La causa, considerada una de las más complejas y mediáticas de los últimos años en Argentina, continúa avanzando en medio de una fuerte expectativa social y de una profunda necesidad de respuestas por parte de la familia del niño.

Durante los primeros días de esta nueva etapa, varios de los acusados decidieron no declarar ante el tribunal.

Entre ellos estuvieron Laudelina, su esposo Benítez, Carlos Pérez y Caillava, quienes optaron por guardar silencio en esta instancia del proceso.

Por su parte, el excomisario Walter Maciel comunicó que recién hablaría una vez finalizadas todas las declaraciones testimoniales.

Esa decisión fue interpretada por algunos analistas como una estrategia propia del derecho procesal penal, ya que permite conocer previamente el desarrollo de las pruebas y los testimonios antes de presentar una versión personal de los hechos.

En contraste con esos silencios, Alan Cañete sí decidió declarar y habló durante varias horas ante el tribunal.

Cañete forma parte del grupo de personas que, según la investigación, habrían intervenido en etapas posteriores de la causa y cuyo rol es analizado por la justicia.

Durante su exposición, negó haber participado en situaciones de presión o retención hacia personas vinculadas al caso.

Según su versión, su equipo actuó como una red de ayuda y contención, ofreciendo comida, abrigo y asistencia a quienes se encontraban atravesando un momento delicado.

También intentó reforzar su imagen ante los jueces mostrando una fotografía de una lapicera que, según afirmó, habría recibido como regalo de una magistrada.

Sin embargo, pese a su extensa declaración, decidió no responder preguntas formuladas por la defensa del excomisario Maciel.

 

 

 

 

Uno de los puntos que generó mayor interés durante la semana fue la situación de Carlos Pérez.

Aunque no declaró oralmente, trascendió que habría instruido a su abogado para presentar un manuscrito titulado “Chivos expiatorios”.

En ese texto, Pérez habría cuestionado el tratamiento mediático del caso y sostenido que la causa superó las capacidades de la investigación inicial.

También habría afirmado que se lo juzga sobre la base de indicios y no de pruebas concluyentes.

Esa postura fue recibida con atención, ya que uno de los elementos mencionados en la causa son los peritajes realizados con perros especializados, que habrían detectado rastros vinculados a Loan en un vehículo relacionado con el acusado.

La defensa de otros imputados también cuestionó la teoría de la fiscalía, especialmente la idea de un posible pacto de silencio entre los acusados.

Según esa posición, la acusación intentaría construir una explicación general ante la falta de una prueba directa definitiva.

Este escenario expone una de las mayores dificultades de la causa.

Si las personas que estuvieron más cerca de Loan el día de su desaparición se niegan a declarar o brindan versiones contradictorias, la fiscalía debe avanzar principalmente con pruebas indirectas.

Entre esos elementos se encuentran peritajes, análisis de comunicaciones telefónicas, rastrillajes, testimonios de terceros y reconstrucciones de los movimientos realizados aquel día.

La complejidad aumenta porque, en el proceso penal, los acusados no declaran como testigos bajo juramento.

Declaran en ejercicio de su derecho de defensa y pueden optar por hablar, guardar silencio o presentar su propia interpretación de los hechos.

Por eso, el tribunal debe permitirles expresarse dentro de los márgenes legales, aun cuando sus declaraciones resulten extensas, imprecisas o discutidas por las demás partes.

Otro momento importante de la audiencia estuvo vinculado a las declaraciones de María Noguera, madre de Loan.

Ella volvió a plantear dudas sobre la reconstrucción inicial del recorrido hacia el Naranjal, lugar que durante mucho tiempo fue presentado como un punto clave de la investigación.

Según su percepción, no existen registros visuales claros que demuestren que Loan haya llegado efectivamente hasta ese sitio.

Esa observación generó nuevas preguntas, especialmente porque sí habría fotografías de momentos previos del trayecto.

La falta de imágenes en el supuesto lugar central de la desaparición fue interpretada por la madre como un elemento que merece ser revisado con profundidad.

Además, el juicio incorporó referencias a declaraciones públicas realizadas por figuras externas al caso, aunque el tribunal mantiene el foco en los hechos judicialmente relevantes.

En ese contexto, algunas defensas buscaron introducir la idea de posibles presiones sobre ciertos testimonios o versiones surgidas durante la investigación.

La fiscalía, sin embargo, parece sostener una línea central clara.

Más allá de las dudas sobre el punto exacto donde ocurrió el hecho, su postura es que Loan estaba bajo el cuidado temporal de un grupo de adultos y desapareció mientras se encontraba en ese entorno.

Para la acusación, ese dato obliga a quienes estaban presentes a explicar qué ocurrió con el niño.

Uno de los momentos más conmovedores se produjo cuando declararon los padres y familiares directos de Loan.

José Peña, padre del niño, reconstruyó el almuerzo familiar y recordó los primeros momentos de desconcierto tras advertir que Loan no estaba con él.

También mencionó una frase que, según dijo, escuchó al día siguiente de la desaparición, cuando Laudelina habría hablado de la posibilidad de un accidente.

Esa versión fue considerada relevante porque podría ayudar a determinar cuándo y cómo comenzó a circular una explicación alternativa sobre lo sucedido.

María Noguera también declaró ante el tribunal y describió el profundo dolor que atraviesa desde la desaparición de su hijo.

La madre sostuvo que notó actitudes extrañas en Laudelina durante las primeras horas de búsqueda.

Según relató, intentó acercarse a ella para hablar, pero sintió que la evitaba.

También expresó que, ante la desaparición de un niño, esperaba una reacción más inmediata y comprometida por parte de todos los presentes.

En un momento de fuerte tensión, María dirigió un pedido directo hacia el sector de los imputados.

Pidió que dijeran qué había pasado con Loan y que aportaran información sobre su paradero.

También mencionó sus sospechas hacia algunas de las personas presentes aquel día, especialmente Laudelina y Carlos Pérez.

El intercambio generó un clima emocional muy intenso dentro de la sala.

Pérez habría respondido que no sabía nada, mientras la madre insistía en reclamar respuestas.

Poco después, María Noguera se descompensó y debió recibir asistencia médica.

El episodio reflejó el enorme desgaste emocional que atraviesa la familia, obligada a revivir una y otra vez los momentos más dolorosos de la desaparición.

El hermano mayor de Loan también aportó su testimonio y coincidió en señalar que notó comportamientos extraños en los momentos posteriores al hecho.

Según su declaración, la actitud de Laudelina le resultó distante y difícil de comprender.

Mientras tanto, los acusados escucharon las declaraciones desde sus lugares en la sala, en una audiencia marcada por miradas, silencios y tensión acumulada.

El juicio continúa su curso con múltiples interrogantes abiertos.

La justicia deberá evaluar cada testimonio, cada peritaje y cada contradicción para intentar reconstruir lo ocurrido.

Por ahora, la familia de Loan mantiene su reclamo principal: saber la verdad y obtener una respuesta concreta sobre el paradero del niño.

En medio de una causa atravesada por versiones opuestas, estrategias legales y una enorme exposición pública, el proceso judicial sigue siendo el camino central para ordenar los hechos y determinar responsabilidades.

Lo único indiscutible es que la familia continúa esperando una explicación clara sobre lo ocurrido aquel día, mientras la sociedad observa el avance de un caso que todavía conserva demasiadas preguntas sin resolver.

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