¡LA ABUELA DE LOAN PEÑA ROMPE EL SILENCIO EN EL JUICIO y apunta contra quienes podrían saber la verdad! - News

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¡LA ABUELA DE LOAN PEÑA ROMPE EL SILENCIO EN EL JUICIO y apunta contra quienes podrían saber la verdad!

El caso de Loan Peña volvió a ocupar un lugar central en la agenda pública después de las declaraciones realizadas en el juicio oral, donde la abuela Catalina, otros familiares y distintos testigos aportaron nuevas miradas sobre lo ocurrido el día de la desaparición del niño.

 

 

 

 

La audiencia generó una fuerte expectativa porque Catalina, de 88 años, era una de las personas más importantes para reconstruir el contexto de aquel almuerzo familiar realizado en su casa.

Según lo expuesto durante el proceso, la reunión se había organizado en honor a San Antonio de Padua y contó con la presencia de familiares, allegados y algunos invitados que luego quedaron bajo la atención de los investigadores.

La importancia de su testimonio radica en que la desaparición de Loan ocurrió después de esa comida, en una zona rural de Corrientes, cuando el niño habría salido junto a otras personas hacia el área conocida como el naranjal.

Catalina declaró como testigo y negó que Loan hubiera muerto en un accidente vial.

De acuerdo con su versión, esa hipótesis habría sido instalada posteriormente por Laudelina Peña, tía del menor, con el objetivo de favorecer o desviar la atención sobre algunas personas involucradas en la causa.

La abuela también señaló que María Victoria Caillava y Carlos Guido Pérez se retiraron del lugar con rapidez poco después de conocerse la desaparición del niño.

Según su relato, ella habría intentado detener a Caillava y le habría preguntado cómo podía irse cuando acababa de desaparecer una criatura.

La respuesta que recibió, siempre según su declaración, fue que el marido de Caillava quería ir a ver un partido.

 

 

 

 

Ese detalle fue considerado llamativo porque, en un contexto de búsqueda urgente, la salida apresurada de dos personas presentes en la zona podía generar sospechas y preguntas.

Catalina agregó que Caillava incluso habría dejado objetos personales, como mandarinas y una cartera con llaves, lo que reforzó la percepción de una partida repentina.

Sin embargo, dentro de un proceso judicial, estos elementos deben ser analizados con cautela, ya que una conducta extraña no equivale automáticamente a una prueba concluyente.

El testimonio de la abuela también incluyó referencias a supuestas presiones recibidas por Laudelina para sostener la versión del accidente.

Según esa línea, algunas personas habrían intentado que se instalara públicamente una explicación alternativa sobre lo ocurrido con Loan.

Esa afirmación resulta relevante porque, si fuera comprobada, podría indicar que hubo intentos de influir en el curso de la investigación.

Aun así, la justicia debe determinar quiénes habrían participado en esas presiones, con qué finalidad y si existen pruebas suficientes para sostener esa hipótesis.

Otro punto destacado fue la aparición de contradicciones en torno a llamadas telefónicas y comunicaciones realizadas durante aquellas primeras horas.

Catalina afirmó haber realizado una llamada a Caillava para saber si había visto a Loan por el camino.

No obstante, también se mencionó que existían otros registros de llamadas entrantes vinculadas a Laudelina y a Benítez.

Este tipo de diferencias resulta importante porque las comunicaciones pueden ayudar a ordenar la línea temporal de los hechos.

En una causa tan compleja, saber quién llamó, a qué hora, desde dónde y con qué intención puede ser fundamental para reconstruir el recorrido de cada persona.

También declaró Camila Yanel Núñez, prima política de Loan, quien describió parte de lo ocurrido después del almuerzo.

Según su testimonio, Benítez se dirigió hacia la zona del naranjal y luego fue seguido por Ramírez.

Camila relató que los niños se encontraban jugando cerca de los autos y que una de las menores habría seguido a su padre de manera espontánea.

La joven también indicó que tomó una fotografía de Loan y de otros niños con la intención de publicarla en su estado de WhatsApp, aunque finalmente no lo hizo.

Ese dato generó interés porque las imágenes tomadas aquel día pueden ser relevantes para precisar horarios, ubicaciones y movimientos.

En paralelo, se mencionó la declaración de Macarena Peña, hija de Laudelina, considerada una testigo importante por su cercanía familiar y por el conocimiento que podría tener sobre conversaciones posteriores a la desaparición.

Algunos comentarios del material analizado indican que Macarena habría sido vista como una persona capaz de aportar datos clave sobre la versión del accidente y sobre posibles presiones hacia su madre.

Sin embargo, como testigo, su declaración debe ser evaluada dentro del marco judicial y no únicamente desde las expectativas mediáticas.

El juicio también abordó el papel de algunas personas acusadas de entorpecer la investigación.

Según lo relatado, ciertos integrantes de una supuesta fundación habrían intervenido en la causa y habrían tenido contacto con la familia durante momentos sensibles.

Camila sostuvo que ese grupo compartía supuestos avances de la investigación y que, en algunos momentos, se sintió presionada por personas vinculadas a fuerzas de seguridad.

Ella afirmó que le pidieron culpar a alguien y que incluso habría recibido amenazas relacionadas con su hija.

Estas declaraciones, de confirmarse, podrían mostrar un escenario de fuerte tensión alrededor de los testigos y familiares.

La audiencia también dejó en evidencia el impacto emocional del caso sobre todos los presentes.

Laudilina fue observada durante la declaración de Catalina y, según los relatos periodísticos, en algunos momentos bajó la mirada, negó con la cabeza o mostró signos de angustia.

Ese tipo de reacciones no define responsabilidades, pero muestra la carga humana que atraviesa un proceso de estas características.

La desaparición de Loan no solo es una investigación penal, sino también una tragedia familiar que expone dolor, sospechas, silencios y vínculos rotos.

La fiscalía, por su parte, continúa trabajando bajo la hipótesis de que Loan podría estar con vida.

Ese enfoque es importante porque mantiene abierta la posibilidad de una búsqueda activa y no reduce el caso a una sola explicación.

En ese contexto, las declaraciones familiares pueden aportar datos, pero también pueden presentar contradicciones propias del paso del tiempo, del dolor y de la presión mediática.

La justicia deberá separar recuerdos, rumores, percepciones y pruebas concretas.

El testimonio de Catalina fue relevante porque proviene de la anfitriona del almuerzo y de una figura central en la escena inicial.

Sus palabras ayudaron a reabrir preguntas sobre la salida de Caillava y Pérez, la versión del accidente, las llamadas telefónicas y el comportamiento de algunos presentes.

Sin embargo, el caso sigue sin una respuesta definitiva.

La verdad judicial deberá construirse con testimonios, pericias, registros, comunicaciones y elementos verificables.

Mientras tanto, Loan Peña continúa siendo el centro de una causa que mantiene en vilo a su familia y a la sociedad.

Cada declaración puede acercar una pieza más, pero solo una investigación rigurosa podrá determinar qué ocurrió realmente aquel día.

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