🔥⚖️📢 Un exministro acorralado, un juicio por corrupción en plena recta final y una declaración que ha vuelto a sacudir el tablero político español 📢⚖️🔥 José Luis Ábalos compareció ante el Tribunal Supremo defendiendo su inocencia y negando haber cobrado comisiones ilegales en el llamado “caso mascarillas” 😳💼.

Entre reproches, frases cargadas de victimismo y ataques contra Víctor de Aldama, el exdirigente socialista dejó imágenes que ya dominan el debate político 🇪🇸⚡.

Mientras el Gobierno intenta marcar distancias, la presión mediática y judicial continúa creciendo alrededor de uno de los procesos más delicados para el PSOE 🔥👁️.

 

Ábalos, repudiado por Sánchez, se aferra al escaño y pasa al Grupo Mixto

 

José Luis Ábalos volvió a colocarse en el centro de la tormenta política y judicial tras su declaración ante el Tribunal Supremo en el juicio por el conocido “caso mascarillas”, una causa que investiga presuntas irregularidades en contratos públicos adjudicados durante la pandemia.

El exministro de Transportes compareció durante varias horas ante los magistrados en una intervención marcada por las negaciones, las referencias personales y un tono defensivo con el que intentó desmontar las acusaciones que pesan sobre él.

Ábalos, que se enfrenta a una petición de hasta 24 años de prisión por parte de la Fiscalía Anticorrupción, negó haber recibido dinero del empresario Víctor de Aldama y rechazó cualquier implicación en una trama corrupta.

“No he cobrado de Aldama y no hay ninguna evidencia en absoluto de ello”, afirmó durante su declaración, insistiendo en que todo el proceso está condicionado por la presión mediática y política.

El exdirigente socialista también cargó duramente contra Aldama, a quien acusó de mantener una “impostura permanente”, e insinuó incluso que algunas declaraciones realizadas por personas de su entorno podrían haber estado condicionadas por presiones externas.

La tensión fue evidente durante varios momentos de la sesión, especialmente cuando se abordaron las relaciones personales y laborales vinculadas a la investigación.

 

Ábalos llega a declarar al Supremo

 

Uno de los puntos más delicados de la comparecencia fue el relacionado con Jésica Rodríguez, expareja del exministro y figura también vinculada al procedimiento judicial.

Ábalos reconoció la relación sentimental y lamentó públicamente la exposición mediática de su vida privada.

“Soy carne de meme”, llegó a decir en uno de los momentos más comentados de la jornada, en una frase que rápidamente se viralizó en redes sociales y programas de actualidad política.

Sin embargo, la declaración no solo se centró en el aspecto personal.

El tribunal y las acusaciones insistieron en las presuntas adjudicaciones irregulares de contratos para la compra de mascarillas durante la emergencia sanitaria.

La Fiscalía sostiene que Ábalos, junto a su exasesor Koldo García y el empresario Víctor de Aldama, habría participado en una red de comisiones ilegales vinculadas a contratos públicos millonarios.

Durante su intervención, el exministro defendió que muchas de las decisiones tomadas en aquellos meses respondían a la excepcionalidad de la pandemia y a la urgencia de adquirir material sanitario.

“Fue una decisión política en un momento extraordinario”, sostuvo, intentando justificar la rapidez con la que se formalizaron algunos contratos investigados.

No obstante, la acusación mantiene que varias adjudicaciones favorecieron de manera irregular a determinadas empresas relacionadas con la trama.

 

 

El Supremo abre una causa a Ábalos al apreciar indicios de varios delitos  en la actuación del ex ministro | España

 

El juicio también ha provocado fuertes reacciones políticas.

Desde el Gobierno y el PSOE han insistido en que el partido actuó “con agilidad y contundencia” apartando a Ábalos de sus responsabilidades cuando aparecieron los primeros indicios de irregularidades.

Félix Bolaños y Ángel Víctor Torres defendieron públicamente la actuación de la dirección socialista y trataron de desvincular al Ejecutivo de cualquier posible extensión del caso.

Aun así, la imagen del exministro sentado ante el Supremo ha reactivado el debate sobre la gestión de la pandemia y el desgaste político que continúa generando el “caso Koldo” dentro del PSOE.

La oposición ha aprovechado la declaración para exigir nuevas explicaciones al Gobierno de Pedro Sánchez, mientras los socialistas intentan evitar que el escándalo vuelva a erosionar la estabilidad del Ejecutivo.

El Tribunal Supremo prevé dejar el juicio visto para sentencia esta misma semana, tras varias jornadas de interrogatorios y alegaciones finales.

La Fiscalía mantiene sus peticiones de condena para Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama, en una causa que se ha convertido en uno de los mayores procesos por presunta corrupción política de los últimos años en España.