🔥🕊️⚖️ Una respuesta directa, una memoria que sigue viva y un choque político que vuelve a dividir a Colombia ⚖️🕊️🔥 Mientras crecen las tensiones en el Cauca y se cruzan acusaciones entre sectores del oficialismo y la oposición, Aida Quilcué decidió responder sin rodeos a las advertencias judiciales lanzadas desde el uribismo 💥🇨🇴.

La líder indígena defendió el proyecto político del cambio, recordó las heridas abiertas de los falsos positivos y aseguró que el país no puede regresar a los tiempos de persecución y violencia 🚨👁️.

Sus declaraciones reabrieron uno de los debates más sensibles de la política nacional: el de la memoria, la paz y el futuro democrático del país.

 

La voy a demandar”: Paloma Valencia anuncia acciones legales contra Aida  Quilcué por señalar a la oposición de los ataques en el suroccidente –  LARAZÓN.CO

 

 

La tensión política en Colombia volvió a escalar tras las declaraciones de la dirigente indígena y senadora Aida Quilcué, quien respondió públicamente a las advertencias de acciones judiciales anunciadas por la senadora Paloma Valencia en medio de un ambiente marcado por la polarización, las denuncias sobre violencia en el Cauca y el debate nacional alrededor de la paz total.

Durante una movilización política, Quilcué reaccionó a los señalamientos de sectores de oposición que rechazaron sus afirmaciones sobre el contexto de violencia y las amenazas registradas en distintas regiones del país.

“No son calumnias porque los carteles de las AUC sí aparecieron unos días antes en el Cauca cuestionando el proyecto político de Iván Cepeda y Aida Quilcué”, afirmó la dirigente indígena, insistiendo en que los ataques y atentados recientes “son reales” y no pueden ser minimizados dentro del debate político.

Las declaraciones surgieron después de que Paloma Valencia anunciara posibles denuncias penales contra integrantes del sector progresista por considerar que se estaba responsabilizando a la oposición de hechos violentos.

La senadora del Centro Democrático rechazó cualquier vínculo entre su sector político y grupos armados ilegales, y cuestionó las políticas de paz impulsadas desde el oficialismo.

 

Aída Quilcué y Paloma Valencia: dos caras frente a Uribe

 

 

Sin embargo, Quilcué defendió su posición apelando a la memoria histórica del conflicto colombiano y al impacto que dejó la política de seguridad durante los años más duros de la confrontación armada.

“No queremos volver a la muerte, no queremos volver a los falsos positivos, no queremos volver a la persecución ni al señalamiento”, expresó.

La líder indígena también recordó las cifras conocidas por la Jurisdicción Especial para la Paz sobre ejecuciones extrajudiciales ocurridas durante el conflicto.

“Ya no son 6.

000, sino 7.

635 falsos positivos”, dijo, en referencia a los casos documentados por la JEP.

Sus palabras generaron una inmediata reacción en sectores de oposición, especialmente luego de que se mencionara la posibilidad de que el expresidente Álvaro Uribe pudiera regresar al escenario político con influencia en temas de seguridad.

El intercambio político se convirtió rápidamente en uno de los episodios más intensos de las últimas semanas.

Mientras el uribismo acusó al oficialismo de intentar utilizar el dolor de las víctimas como herramienta política, dirigentes cercanos al gobierno insistieron en que recordar las violaciones a los derechos humanos no constituye una calumnia, sino un ejercicio legítimo de memoria democrática.

Quilcué defendió además las reformas impulsadas por el gobierno progresista y sostuvo que el proyecto político que representa busca consolidar cambios sociales profundos.

“Este proyecto político defiende la vida, defiende la paz y defiende los diálogos”, señaló.

También hizo referencia a la reforma laboral y a la reforma pensional, afirmando que ambas iniciativas buscan devolver dignidad a trabajadores y adultos mayores históricamente excluidos.

 

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En su intervención, la senadora enfatizó la necesidad de avanzar hacia un acuerdo nacional que reduzca la polarización y permita construir soluciones colectivas.

“En el país cabemos todos”, afirmó, al recordar la exclusión y la violencia que históricamente han sufrido los pueblos indígenas y campesinos en distintas regiones de Colombia.

La controversia ocurre en un momento especialmente delicado para el Cauca, una región golpeada por la presencia de grupos armados ilegales, el narcotráfico y los ataques contra líderes sociales.

Organizaciones de derechos humanos han advertido repetidamente sobre el riesgo que enfrentan dirigentes indígenas, defensores del territorio y comunidades rurales que permanecen en medio de disputas armadas.

En medio de este escenario, las declaraciones de Paloma Valencia también elevaron el tono del enfrentamiento político.

La congresista cuestionó la política de paz total y pidió explicaciones sobre la designación de gestores de paz relacionados con procesos de negociación impulsados desde el gobierno.

Según Valencia, el país no puede permitir que se utilicen estrategias de diálogo sin resultados concretos frente a la violencia.

Pero desde sectores progresistas se insiste en que la salida militar no logró resolver el conflicto estructural colombiano y que el país necesita fortalecer las vías de negociación, inversión social y presencia estatal en los territorios históricamente abandonados.

 

Valencia rechazó declaraciones de Quilcué sobre terrorismo

 

 

Para Quilcué, el debate no puede reducirse únicamente a una confrontación electoral.

La dirigente considera que detrás de las amenazas judiciales y los señalamientos políticos existe una disputa más profunda sobre el modelo de país que Colombia quiere construir en los próximos años.

“La juventud, las mujeres y el pueblo colombiano ya despertaron”, afirmó durante su intervención.

La discusión reabre heridas sensibles dentro de la sociedad colombiana, especialmente alrededor de las víctimas del conflicto armado y del papel que debe desempeñar el Estado frente a la paz, la seguridad y la reconciliación nacional.

Mientras unos sectores reclaman mano dura y cuestionan la estrategia de diálogo del gobierno, otros sostienen que la memoria histórica y el reconocimiento de las víctimas son indispensables para evitar que el país repita los episodios más oscuros de su historia reciente.

En medio de la confrontación política, Aida Quilcué dejó claro que no piensa retroceder frente a las críticas ni ante las advertencias judiciales.

Su mensaje, cargado de referencias a la memoria, la dignidad y los derechos humanos, volvió a colocar en el centro del debate nacional una pregunta que sigue marcando a Colombia: cómo construir un futuro distinto sin olvidar las heridas del pasado.