¡BULLRICH SE FUÉ DEL GOBIERNO POR CULPA DE KARINA Y ABANDONÓ POR COMPLETO A MILEI!

 

Durante días se habló de una posible ruptura dentro del círculo más cercano de Javier Milei 😳🏛️.

Pero nadie imaginaba que el Te Deum del 25 de Mayo terminaría convirtiéndose en el escenario perfecto para exhibir tensiones, ausencias y mensajes políticos cargados de simbolismo 👁️🔥.

Karina Milei apareció junto a Martín Menem y Manuel Adorni, dejando una señal clara sobre quiénes siguen siendo sus hombres de máxima confianza 💥⚖️.

Mientras tanto, Patricia Bullrich llegó sola, por otra puerta, apartada de la caminata oficial y sin el respaldo político que supo tener hace apenas semanas 🚪🌑.

Las palabras del arzobispo Jorge García Cuerva también impactaron de lleno en la Casa Rosada 💣⛪.

“Es cruel y escandalosa la ostentación, el despilfarro y el derroche”, lanzó durante el discurso, en una frase que muchos interpretaron como un mensaje directo al Gobierno 😨🔥.

Entre gestos fríos, lugares estratégicos en la Catedral y críticas al “terrorismo de las redes”, el acto patrio dejó mucho más que una ceremonia religiosa: mostró un oficialismo atravesado por disputas internas, alianzas inestables y una tensión que ya no se puede ocultar ⚡👁️.

 

 

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El tradicional Te Deum del 25 de Mayo en la Catedral Metropolitana dejó al descubierto mucho más que un acto protocolar.

Entre mensajes políticos, gestos calculados y ausencias cargadas de significado, la ceremonia terminó convirtiéndose en una postal precisa del clima interno que atraviesa el Gobierno de Javier Milei.

La presencia de Karina Milei junto a Martín Menem y Manuel Adorni, la ubicación relegada de algunos funcionarios y la llegada solitaria de Patricia Bullrich alimentaron las versiones sobre fracturas y disputas de poder dentro del oficialismo.

Durante los días previos, en la Casa Rosada se especuló intensamente sobre quiénes formarían parte de la imagen política del acto patrio.

Finalmente, la secretaria general de la Presidencia apareció caminando junto a Martín Menem y Manuel Adorni, una escena interpretada por muchos dirigentes como una señal inequívoca de respaldo político.

“Este sigue siendo mi hombre de confianza”, deslizaron cerca del entorno libertario sobre la presencia privilegiada de Menem.

Dentro de la Catedral también hubo señales cuidadosamente observadas.

Karina Milei se ubicó entre Martín Menem y Manuel Adorni, mientras que otros dirigentes quedaron desplazados a filas posteriores.

La vicepresidenta Victoria Villarruel no participó de la ceremonia y desde distintos sectores señalaron que la decisión de excluirla habría sido tomada desde el círculo presidencial.

Incluso trascendió que el Arzobispado buscó despegarse de cualquier responsabilidad sobre las invitaciones oficiales.

Uno de los focos centrales del acto fue el discurso del arzobispo Jorge García Cuerva, quien volvió a enviar mensajes críticos hacia la dirigencia política y particularmente hacia el clima de confrontación instalado en el debate público argentino.

Aunque esta vez el tono fue menos directo que el año anterior, varias frases resonaron con fuerza dentro del Gobierno.

 

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“Es cruel y escandalosa la ostentación, el despilfarro y el derroche”, expresó García Cuerva durante la homilía, mientras las cámaras enfocaban al presidente Javier Milei.

El arzobispo también cuestionó la agresividad instalada en las redes sociales y pidió abandonar los discursos violentos.

“Los invito a abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo”, afirmó.

Luego agregó: “Hay haters sentados frente a una computadora haciendo terrorismo en las redes, descalificando y difamando”.

Las palabras fueron interpretadas de inmediato como una referencia al estilo confrontativo que caracteriza al oficialismo y particularmente al propio Presidente, conocido por sus fuertes ataques en redes sociales contra periodistas, economistas y dirigentes opositores.

Sin embargo, algunos analistas señalaron que el mensaje de este año fue más moderado que el pronunciado en 2025, cuando García Cuerva había hecho foco explícito en la pobreza, los jubilados y la crisis social.

Detrás de esa moderación aparecen también las conversaciones reservadas entre el Gobierno y la Iglesia Católica.

En las últimas semanas crecieron las negociaciones vinculadas a una posible visita del papa León XIV a la Argentina, prevista tentativamente para noviembre.

El Vaticano observa con atención el vínculo con la administración libertaria y existen contactos diplomáticos activos para avanzar en una agenda común.

 

 

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En ese contexto, el Gobierno buscó mostrar una imagen de unidad institucional, aunque los gestos internos dejaron ver otra realidad.

Patricia Bullrich fue uno de los casos más comentados de la jornada.

La ministra llegó sola y por una entrada diferente a la utilizada por la comitiva presidencial.

No participó de la caminata oficial desde Casa Rosada y tampoco estuvo incluida en la escena central junto al resto de los dirigentes más cercanos al Presidente.

“Bullrich fue invitada de manera protocolar, pero ya no forma parte del círculo político más íntimo”, reconocieron fuentes cercanas al oficialismo.

En los días previos incluso habían circulado versiones sobre la posibilidad de que no fuera convocada al evento, especialmente después de tensiones registradas en reuniones de gabinete.

La distribución de los lugares dentro de la Catedral también generó múltiples lecturas políticas.

Santiago Caputo apareció relegado varias filas detrás de los principales funcionarios, mientras dirigentes como Martín Menem y Adorni ocuparon espacios centrales junto a Karina Milei.

Cada movimiento, cada saludo y cada gesto fue interpretado como parte de una disputa silenciosa por el poder dentro del universo libertario.

El Te Deum terminó así convertido en una escena política de alto voltaje.

Más allá de la ceremonia religiosa y los llamados al diálogo pronunciados desde el altar, la jornada dejó expuestas las tensiones internas del Gobierno, las diferencias en el armado de confianza presidencial y una lucha de posicionamiento que ya se refleja públicamente en cada acto oficial.