El Ejercito DESTAPA EL BULO de Pedro Sánchez: “AVISAMOS 3 DÍAS ANTES” – News

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El Ejercito DESTAPA EL BULO de Pedro Sánchez: “AVISAMOS 3 DÍAS ANTES”

🚨 Una alerta de inteligencia militar, una oleada migratoria sin precedentes y una versión del Gobierno que sigue generando preguntas.

El caso de Ceuta ha abierto una nueva controversia: ¿existió realmente un aviso previo sobre el riesgo de una entrada masiva y, en ese caso, qué alcance tuvo? 👀🇪🇸

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La crisis migratoria que sacudió Ceuta a finales de julio ha abierto un nuevo frente de controversia política después de que distintas informaciones apuntaran a la existencia de una advertencia previa de la inteligencia militar sobre el riesgo de una entrada masiva.

El asunto ha adquirido especial relevancia porque el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha sostenido públicamente que los servicios de inteligencia no anticiparon una llegada de la magnitud finalmente registrada.

La controversia se centra en el papel del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS), organismo integrado en la estructura de inteligencia militar española.

Según informaciones publicadas en los últimos días, el centro habría elaborado una nota en la que advertía de un posible intento masivo de entrada coincidiendo con fechas vinculadas a la Fiesta del Trono de Marruecos.

La existencia y el contenido exacto de esa nota son precisamente uno de los puntos que deberán aclararse.

Algunas informaciones periodísticas aseguran que el aviso fue emitido aproximadamente tres días antes de la entrada masiva registrada en Ceuta y que señalaba una probabilidad elevada de que se produjera un asalto fronterizo.

Sin embargo, este dato no equivale a demostrar que el Gobierno supiera exactamente lo que iba a ocurrir ni que conociera de antemano la dimensión que alcanzaría la llegada de personas.

Una alerta de inteligencia sobre un riesgo potencial y una predicción concreta de una operación migratoria de decenas de miles de personas son cuestiones diferentes.

 

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La posición del Gobierno ha sido clara.

Grande-Marlaska afirmó que ni el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ni otros servicios de información nacionales o europeos habían advertido de una entrada masiva de la magnitud finalmente registrada.

El ministro describió el episodio como extraordinario e imprevisible.

La diferencia entre ambas versiones es ahora objeto de especial atención.

Por un lado, aparecen informaciones que atribuyen al CIFAS una advertencia previa sobre un posible aumento extraordinario de la presión fronteriza.

Por otro, el Ministerio del Interior sostiene que no existió ningún aviso de inteligencia que anticipara una operación de las dimensiones que posteriormente se produjeron.

La investigación institucional puede resultar determinante.

La Audiencia Nacional ya ha solicitado a la Jefatura de Información de la Guardia Civil que informe de si alguna de sus unidades recibió alertas previas sobre la llegada masiva de personas a Ceuta.

La magistrada María Tardón también ha pedido información sobre el operativo desplegado y otros aspectos relacionados con la crisis.

El interés de la investigación reside precisamente en determinar qué información circuló antes de los acontecimientos, quién la recibió y qué nivel de concreción tenía.

La crisis comenzó después de varios días de incremento de los intentos de entrada.

Ya el 27 de julio se habían registrado más de un millar de entradas irregulares durante la semana anterior y las autoridades locales y estatales habían mantenido reuniones para abordar la presión sobre los servicios de acogida.

 

 

 

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La situación se agravó posteriormente hasta alcanzar una dimensión extraordinaria.

El Ministerio del Interior cifró en aproximadamente 72.

000 las personas que entraron irregularmente en Ceuta durante la crisis, aunque la cifra ha sido objeto de diferentes estimaciones según el momento y la fuente.

Alrededor de 70.

000 habían regresado posteriormente a Marruecos, según los datos comunicados por el Gobierno a comienzos de agosto.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, había reclamado una respuesta extraordinaria ante el colapso de la ciudad y llegó a plantear la necesidad de adoptar medidas excepcionales.

El Gobierno, sin embargo, rechazó declarar una emergencia nacional mediante el mecanismo de protección civil, al considerar que la legislación vigente no contempla los flujos migratorios como supuesto para activar ese instrumento.

La respuesta estatal incluyó el refuerzo de los efectivos policiales y de la Guardia Civil, así como el despliegue de personal militar para apoyar las operaciones de seguridad.

Marlaska comunicó a Vivas el compromiso del Ejecutivo de recuperar la normalidad y reforzar los medios disponibles en la ciudad.

El episodio también ha generado consecuencias humanas graves.

Según los balances difundidos durante los primeros días de la crisis, decenas de personas murieron mientras intentaban alcanzar Ceuta, lo que añadió una dimensión humanitaria a una situación que ya había provocado una enorme presión sobre los servicios públicos.

La controversia sobre la inteligencia militar, por tanto, no consiste simplemente en determinar si existió o no una alerta.

La cuestión fundamental es qué decía exactamente esa advertencia.

Si el documento del CIFAS únicamente señalaba un riesgo general de incremento de la presión fronteriza, su existencia sería compatible con la afirmación del Gobierno de que nadie anticipó una llegada de la magnitud finalmente registrada.

Si, por el contrario, el documento describiera con precisión una probabilidad elevada de entrada masiva en unas fechas concretas y esa información hubiera llegado a los responsables competentes, surgirían preguntas adicionales sobre la respuesta preventiva.

Por ahora, no existen elementos públicos suficientes para afirmar que Pedro Sánchez o Fernando Grande-Marlaska mintieran deliberadamente ni que ignoraran conscientemente una advertencia que predijera exactamente la crisis.

Tampoco está demostrado que la alerta del CIFAS, si efectivamente tuvo el contenido atribuido por determinadas informaciones, llegara personalmente al presidente del Gobierno o al ministro del Interior antes de los acontecimientos.

 

 

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La diferencia es importante.

En asuntos de inteligencia, una alerta puede circular dentro de un organismo sin que todas las autoridades políticas reciban necesariamente el mismo documento o con el mismo nivel de detalle.

Lo que sí está confirmado es que el Gobierno reconoce que existía una presión migratoria creciente antes del episodio y que se habían producido intentos de entrada durante los días anteriores.

También está confirmado que las autoridades reforzaron posteriormente los dispositivos de seguridad y que la crisis alcanzó una dimensión excepcional.

Ahora corresponde determinar si existió una advertencia específica del CIFAS, qué decía exactamente, cuándo fue elaborada, quién la recibió y qué medidas se adoptaron a partir de ella.

Hasta que esas preguntas sean respondidas mediante documentación oficial o una investigación concluyente, presentar el caso como una prueba definitiva de que el Gobierno “mintió” sería prematuro.

La crisis de Ceuta, sin embargo, ya ha dejado una pregunta política de enorme alcance: si existió una señal previa de riesgo, ¿fue suficientemente clara y llegó a quienes tenían capacidad para actuar?

La respuesta puede resultar decisiva para determinar si lo ocurrido fue una crisis completamente imprevisible o, por el contrario, una emergencia cuyo alcance pudo haberse anticipado parcialmente.

Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.

Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.

 

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