🔥🇲🇽⚖️ Una gira política en Washington, acusaciones de narcopolítica y una respuesta que encendió el debate nacional ⚖️🇲🇽🔥 Mientras Alejandro “Alito” Moreno denunciaba a Morena ante legisladores estadounidenses, desde México resurgía una larga lista de exgobernadores priistas investigados, detenidos o condenados por corrupción 😳📉.

“Están haciendo el ridículo”, lanzó Claudia Sheinbaum desde la mañanera, desatando una nueva tormenta política 🌪️👁️.

Entre expedientes abiertos, propiedades millonarias y un PRI golpeado por su propio pasado, el choque entre oposición y gobierno volvió a dividir la conversación pública en México ⚡🏛️.

 

 

 

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La visita de Alejandro “Alito” Moreno a Washington desató una nueva confrontación política en México y volvió a colocar al PRI frente a uno de los temas que más han marcado su historia reciente: los escándalos de corrupción de varios de sus exgobernadores.

El dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional apareció esta semana en fotografías tomadas dentro del Capitolio estadounidense, donde sostuvo reuniones con congresistas republicanos y actores políticos vinculados a la oposición latinoamericana.

Desde sus redes sociales publicó un mensaje directo: “Seguimos denunciando a los narcopolíticos de Morena”.

La frase provocó una inmediata reacción en el gobierno mexicano y abrió un debate sobre el papel de la oposición en el escenario internacional.

Durante su estancia en Washington, Moreno aseguró ante legisladores estadounidenses que México enfrenta una grave crisis institucional y de seguridad.

En distintos encuentros habló de una “narcodictadura terrorista y comunista”, expresión que rápidamente se viralizó en redes sociales y fue retomada por medios nacionales.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió desde la conferencia matutina en Palacio Nacional.

Sin elevar el tono, lanzó una frase que terminó dominando la conversación política de la semana: “Están haciendo el ridículo”.

La mandataria recordó que, mientras Moreno denunciaba a Morena en Washington, autoridades estadounidenses reconocían públicamente la cooperación del gobierno mexicano en materia de seguridad.

 

 

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Pero el momento más delicado llegó cuando desde la propia mañanera se mencionó una larga lista de exgobernadores priistas involucrados en investigaciones judiciales, procesos por corrupción o vínculos con el crimen organizado.

Entre los nombres aparecieron Javier Duarte, detenido en Guatemala tras permanecer prófugo; Roberto Borge, capturado en Panamá; César Duarte, extraditado desde Estados Unidos; y Tomás Yarrington, condenado por lavado de dinero.

También fueron mencionados Andrés Granier, Mario Villanueva y Humberto Moreira, todos relacionados en distintos momentos con investigaciones por desvío de recursos o lavado de dinero.

La enumeración buscó mostrar el contraste entre el discurso anticorrupción de Moreno y el historial de varios dirigentes de su partido.

“¿Quién está haciendo el ridículo?”, insistió Sheinbaum al recordar que muchos de esos casos se convirtieron en símbolos de la crisis de credibilidad que golpeó al PRI durante los últimos años.

El contexto político tampoco favorece a Moreno.

El PRI atraviesa uno de los momentos más complicados de su historia reciente, con bajos niveles de aprobación y tensiones dentro de la oposición.

Mientras el PAN intenta reorganizar su estrategia y Movimiento Ciudadano toma distancia de las alianzas tradicionales, el liderazgo de Alito enfrenta cuestionamientos internos y externos.

 

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Además, la Fiscalía Anticorrupción de Campeche mantiene abiertas investigaciones relacionadas con presunto desvío de recursos públicos durante el periodo en que Moreno gobernó ese estado.

Las autoridades han señalado expedientes vinculados a contratos, propiedades y operaciones financieras bajo análisis.

Aunque el dirigente priista rechaza las acusaciones y sostiene que existe persecución política, el tema volvió a cobrar fuerza tras su viaje a Estados Unidos.

“Quieren callar a la oposición”, declaró Moreno en Washington al defender sus denuncias internacionales.

Sus críticos, sin embargo, sostienen que el dirigente busca construir una narrativa de persecución anticipándose a posibles avances judiciales en México.

El debate también alcanzó a Morena.

En medio de la confrontación política, distintos sectores recordaron las acusaciones internacionales contra figuras vinculadas al oficialismo en Sinaloa y otros estados.

La propia presidenta reconoció que cualquier señalamiento debe investigarse “sin encubrir a nadie”.

Ese punto se convirtió en uno de los aspectos más discutidos del enfrentamiento político.

Para analistas y observadores, la diferencia entre ambos partidos no solo se mide por la cantidad de casos judiciales, sino por la manera en que reaccionan cuando uno de sus integrantes es señalado.

Mientras tanto, la imagen de Alejandro Moreno en el Capitolio continúa circulando en redes sociales como símbolo de una semana marcada por acusaciones cruzadas, expedientes abiertos y una disputa política que volvió a exponer las heridas del pasado reciente mexicano.

En un país donde la corrupción sigue siendo uno de los temas más sensibles para la opinión pública, la confrontación entre Morena y el PRI volvió a demostrar que las batallas políticas ya no se libran únicamente dentro de México, sino también en el escenario internacional.