El primer ministro de Suecia ESTALLA contra Sánchez por la crisis de Ceuta: “Es un crimen” – News

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El primer ministro de Suecia ESTALLA contra Sánchez por la crisis de Ceuta: “Es un crimen”

 

🇸🇪🇪🇸 Una decisión migratoria española acaba de provocar una reacción especialmente contundente desde Estocolmo.

La cifra de solicitudes ha superado ampliamente las previsiones iniciales y el debate ya trasciende las fronteras españolas.

¿Qué preocupa realmente al Gobierno sueco? 👀

 

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El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, ha cuestionado públicamente la política extraordinaria de regularización migratoria impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez y ha advertido de que sus consecuencias podrían extenderse al conjunto de Europa.

En una entrevista concedida al Financial Times, el dirigente conservador calificó la medida española de «muy mala idea» y expresó su preocupación por el posible impacto que pueda tener sobre otros países europeos.

La controversia se produce después de que el programa español de regularización extraordinaria cerrara su periodo de solicitudes con una cifra muy superior a la inicialmente prevista por el Ejecutivo.

Según los datos oficiales difundidos a principios de julio, se presentaron 1.

174.

978 solicitudes, más del doble de las aproximadamente 500.

000 personas que el Gobierno había calculado inicialmente como posibles beneficiarias.

La magnitud de la cifra ha convertido el programa español en uno de los asuntos migratorios más relevantes del verano europeo.

La iniciativa está dirigida a personas extranjeras que ya se encontraban en España en situación administrativa irregular y que cumplen determinados requisitos, entre ellos acreditar una permanencia continuada de al menos cinco meses antes del 1 de enero de 2026 y carecer de antecedentes penales relevantes.

 

 

 

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Kristersson ha expresado su temor a que una política de esta dimensión pueda generar efectos indirectos sobre otros Estados miembros.

«Es una muy mala idea», afirmó al referirse a la regularización española, según la entrevista publicada por el diario británico.

El primer ministro sueco sostuvo que Europa necesita una política migratoria coordinada y señaló que la experiencia demuestra que parte de las personas que llegan a Europa terminan desplazándose hacia los países del norte.

La preocupación de Estocolmo tiene además un contexto político propio.

Suecia recibió durante la crisis migratoria de 2015 un número elevado de solicitantes de asilo y, desde entonces, ha endurecido sustancialmente sus políticas de inmigración e integración.

El Gobierno de Kristersson sostiene que el país ha tenido que afrontar importantes dificultades relacionadas con la integración y la criminalidad organizada, aunque establecer una relación directa entre una política migratoria concreta y la evolución del crimen requiere un análisis mucho más complejo que el que permiten las declaraciones políticas.

La controversia española también ha adquirido una dimensión europea después de la crisis migratoria registrada en Ceuta a finales de julio.

Entre el 31 de julio y los días posteriores, decenas de miles de personas cruzaron desde Marruecos hacia la ciudad autónoma, desbordando inicialmente la capacidad de respuesta local.

Las estimaciones difundidas situaron el número de entradas en aproximadamente 50.

000-60.

000 personas, mientras que más de 48.

000 habían regresado posteriormente a Marruecos de forma voluntaria.

 

 

 

Sánchez pide una reunión europea urgente por la crisis en Ceuta y carga  contra la reacción de varios gobiernos

 

 

El episodio provocó una fuerte discusión sobre el control de las fronteras exteriores de la Unión Europea y generó críticas de varios gobiernos europeos.

Italia llegó a anunciar medidas temporales de control relacionadas con los desplazamientos desde España, mientras que Suecia y Finlandia expresaron dudas sobre la capacidad española para garantizar la seguridad de las fronteras relevantes para el espacio europeo.

Al mismo tiempo, otros dirigentes europeos manifestaron su solidaridad con España y defendieron una respuesta coordinada de la Unión.

El Gobierno de Sánchez ha rechazado que su política de regularización equivalga a abrir una nueva vía de entrada en España.

La medida está destinada a extranjeros que ya se encontraban en territorio español y los permisos concedidos tienen inicialmente una duración de un año, con autorización de residencia y trabajo en España.

El hecho de que el permiso sea válido en España es especialmente relevante: no significa automáticamente que sus titulares puedan trasladarse libremente a otros Estados miembros para residir o trabajar.

Precisamente este punto constituye una de las principales diferencias entre los hechos y algunas interpretaciones difundidas en redes sociales.

No existe evidencia de que la regularización española conceda automáticamente a los beneficiarios un derecho de residencia en Suecia, Alemania, Italia u otros países europeos.

Cualquier desplazamiento posterior dentro del espacio Schengen está sujeto al marco jurídico europeo aplicable.

 

 

🔴🗣️ El primer ministro de Suecia carga contra Sánchez por la crisis de  Ceuta y tacha de "muy mala idea" la regularización

 

 

 

 

También debe matizarse la afirmación de que Kristersson haya acusado a Sánchez de cometer «un crimen».

Esa expresión no aparece respaldada por la entrevista consultada.

El primer ministro sueco sí calificó la política de «muy mala idea» y expresó una advertencia contundente sobre sus posibles consecuencias, pero presentar sus declaraciones como una acusación de que Sánchez ha cometido un delito distorsionaría el contenido disponible.

La cifra de 1,17 millones de solicitudes, en cambio, sí está respaldada por los datos publicados por las autoridades españolas.

Tampoco es correcto interpretar automáticamente esa cifra como 1,17 millones de regularizaciones concedidas: una solicitud no equivale a una resolución favorable y las autoridades deben comprobar el cumplimiento de los requisitos establecidos.

La polémica revela así una fractura creciente dentro de Europa sobre la manera de gestionar la inmigración irregular.

España defiende la regularización como una herramienta para incorporar a trabajadores ya presentes en el país a la economía formal y responder a necesidades laborales y demográficas.

Suecia, por el contrario, considera que las decisiones nacionales pueden tener repercusiones más allá de las fronteras del Estado que las adopta.

Tras la crisis de Ceuta, ese desacuerdo ha adquirido una nueva dimensión.

Pero afirmar que Kristersson ha declarado que la política española constituye «un crimen» o que España se encuentra completamente aislada dentro de la Unión Europea no está claramente acreditado por las declaraciones disponibles.

Lo que sí está confirmado es que el primer ministro sueco ha lanzado una advertencia política severa contra la magnitud de la regularización española y ha reclamado mayor coordinación europea para evitar que las decisiones de un Estado terminen generando consecuencias no deseadas para sus socios.

Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.

Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.

 

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