El pueblo de Luis de la Fuente en La Rioja: su refugio entre viñedos, calles medievales y los recuerdos de su infancia - News

El pueblo de Luis de la Fuente en La Rioja: su ref...

El pueblo de Luis de la Fuente en La Rioja: su refugio entre viñedos, calles medievales y los recuerdos de su infancia

 

El pueblo de Luis de la Fuente en La Rioja: su refugio entre viñedos, calles medievales y los recuerdos de su infancia

 

🍇🏡 Mientras millones de aficionados siguen pendientes de la gran final del Mundial, hay un lugar al que Luis de la Fuente siempre desea volver.

Entre viñedos, calles con siglos de historia y recuerdos imborrables, el seleccionador encuentra la tranquilidad que el fútbol no puede darle.

 

Luis de la Fuente

 

 

Luis de la Fuente atraviesa uno de los momentos más importantes de su carrera deportiva.

Tras conducir a la selección española hasta la final del Mundial de 2026, el técnico riojano vuelve a situarse en el centro de la atención internacional.

Sin embargo, lejos de los estadios, los focos y la presión constante del fútbol de élite, existe un lugar al que siempre regresa cuando necesita recuperar la calma: Haro, la localidad de La Rioja donde creció y que continúa considerando su verdadero hogar.

Después de semanas de concentración, viajes entre Estados Unidos y México y una enorme responsabilidad al frente de la selección española, el entrenador sabe que el descanso no se encuentra necesariamente en destinos exclusivos ni en grandes complejos turísticos.

Para él, la tranquilidad tiene nombre propio y está ligada a los recuerdos de su infancia.

«Para mí, Haro es mi refugio, mi descanso, mi paz», confesó en una ocasión al hablar de la localidad que marcó sus primeros años de vida.

Situada en la comarca de La Rioja Alta, entre los ríos Ebro y Tirón, Haro cuenta con una población cercana a los 12.

000 habitantes.

Su ambiente tranquilo, el contacto cercano entre vecinos y un ritmo de vida muy distinto al que acompaña al fútbol profesional convierten al municipio en el escenario perfecto para desconectar de la exigencia diaria.

 

 

Luis de la Fuente

 

 

Mientras en las grandes competiciones todo gira alrededor de entrenamientos, ruedas de prensa y una intensa exposición mediática, en Haro el seleccionador puede volver a encontrarse con las personas que siempre han formado parte de su vida.

Luis de la Fuente nunca ha ocultado el orgullo que siente por sus orígenes y por haber crecido en un entorno rural que, según ha explicado en distintas ocasiones, contribuyó a formar sus valores personales.

«Yo digo muy orgullosamente que soy de pueblo, porque Haro es mi pueblo.

Tengo unos orígenes normales, los de una persona de pueblo que disfrutó de una infancia maravillosa», aseguró.

Para el técnico, regresar a Haro significa mucho más que volver al lugar donde nació.

Cada visita representa una oportunidad para reencontrarse con su familia, sus amigos de siempre y una forma de vida que permanece prácticamente intacta pese al paso de los años.

«Siempre me ha gustado la posibilidad de estar con mis seres más queridos.

Mis padres, mis hermanos, mis amigos… Siempre he vuelto», explicó.

Ese vínculo emocional continúa siendo una parte esencial de su equilibrio personal.

Según él mismo ha contado, cada regreso le permite recuperar energías antes de afrontar nuevos retos profesionales.

 

Haro, pueblo de Luis de la Fuente

 

 

 

«Era el lugar donde me reencontraba con muchas cosas y me cargaba las pilas.

Siempre salía con mucha más energía de la que traía cuando llegaba», recordó.

Más allá de su relación con el seleccionador nacional, Haro es una de las localidades con mayor atractivo histórico y cultural de La Rioja.

Su casco histórico, conocido como La Herradura, conserva buena parte del trazado medieval que caracterizó a la antigua villa durante siglos.

Recorrer sus calles supone descubrir edificios señoriales, plazas históricas y construcciones que reflejan la evolución arquitectónica de la región.

Entre los elementos patrimoniales más destacados se encuentran la Torre de los Presos y la antigua puerta de San Bernardo, vestigios de las fortificaciones que protegían la localidad.

La Plaza de la Paz constituye uno de los espacios más emblemáticos del municipio.

A su alrededor se levantan edificios de gran valor histórico, con ejemplos del barroco y del plateresco español que muestran la importancia económica que alcanzó Haro a lo largo de los siglos.

Otro de los grandes símbolos de la ciudad es la iglesia de Santo Tomás Apóstol, cuya impresionante portada fue realizada por el escultor Felipe Vigarny.

A ella se suma la basílica de Nuestra Señora de la Vega, patrona de Haro, que alberga un destacado retablo barroco y constituye uno de los principales lugares de devoción de la comarca.

También destacan construcciones históricas como el Palacio de los Condes de Haro y el Palacio de Bendaña, considerado uno de los mejores ejemplos del plateresco español del siglo XVI.

 

Luis de la Fuente

 

 

 

 

 

No obstante, si existe un elemento que identifica internacionalmente a Haro, ese es el vino.

La localidad es uno de los grandes referentes de la Denominación de Origen Calificada Rioja y buena parte de su economía gira en torno a la viticultura.

Los extensos viñedos que rodean el municipio forman parte inseparable de su paisaje.

Numerosas bodegas históricas abren sus puertas a visitantes interesados en conocer el proceso de elaboración del vino, recorrer los tradicionales calados subterráneos y descubrir una tradición vinícola con siglos de historia.

Entre las celebraciones más conocidas destaca la Batalla del Vino, una fiesta que se celebra cada 29 de junio y que reúne a miles de personas en una singular celebración donde los participantes se lanzan vino de forma festiva hasta teñir completamente de color púrpura la ropa blanca que visten.

Además del atractivo enológico, Haro ofrece un entorno natural que invita al descanso, con paisajes dominados por los viñedos y una atmósfera serena que contrasta con el ritmo frenético del deporte profesional.

Después del intenso desafío que supone disputar un Mundial, todo apunta a que Luis de la Fuente volverá a encontrar en Haro el lugar perfecto para descansar y compartir tiempo con los suyos.

Allí podrá dejar atrás, al menos por unos días, la presión que implica dirigir a la selección española y disfrutar de una vida mucho más sencilla.

Las declaraciones del seleccionador reflejan el profundo vínculo emocional que mantiene con su localidad natal y ayudan a comprender por qué, pese al éxito internacional alcanzado, nunca ha dejado de sentirse parte de ese pequeño rincón de La Rioja.

Más allá de los títulos y del reconocimiento deportivo, Haro continúa siendo el lugar donde Luis de la Fuente encuentra la tranquilidad, los recuerdos de su infancia y las raíces que han acompañado toda su trayectoria.

 

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