🔥🏛️⚖️ EL CONGRESO ESTALLA ENTRE ACUSACIONES DE CORRUPCIÓN, INMIGRACIÓN Y UNA DEFENSA TOTAL DE ZAPATERO ⚖️🏛️🔥
La sesión más tensa de los últimos años en el Congreso español dejó imágenes de gritos, aplausos y acusaciones cruzadas que sacudieron por completo el panorama político 🇪🇸💥.

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal arremetieron duramente contra Pedro Sánchez tras la investigación judicial que afecta a José Luis Rodríguez Zapatero, mientras Gabriel Rufián lanzó una de las reflexiones más incómodas para la izquierda 🧨👁️.

“La izquierda somos otra cosa”, dijo visiblemente afectado.

Sánchez respondió defendiendo a Zapatero, reivindicando su legado y acusando a la oposición de intentar llegar al poder “con atajos” ⚡🔥.

 

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El Congreso de los Diputados vivió una de las sesiones más tensas y polarizadas de la legislatura después de que la oposición utilizara la investigación judicial que afecta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero para lanzar una ofensiva política directa contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La jornada estuvo marcada por acusaciones de corrupción, referencias a presuntas tramas de tráfico de influencias y un durísimo enfrentamiento sobre inmigración, ayudas sociales y la continuidad del Ejecutivo.

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, abrió el choque parlamentario con una intervención especialmente agresiva.

Dirigiéndose a Pedro Sánchez, preguntó cómo ejercía su influencia el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero dentro del Gobierno y si existía una relación directa entre ambos en las decisiones investigadas por la Justicia.

“¿Qué hace todavía ahí manchando un día más la presidencia del Gobierno de España?”, lanzó Feijóo ante una bancada popular que respondió con aplausos.

El líder de la oposición aseguró además que las acusaciones conocidas eran “gravísimas” y afirmó que “sin su Consejo de Ministros el señor Zapatero no habría podido delinquir”.

Sánchez respondió defendiendo sin matices al expresidente socialista y reivindicando su legado político.

“Toda la colaboración con la Justicia, todo el respeto a la presunción de inocencia y todo mi apoyo al presidente Zapatero”, afirmó desde la tribuna.

El jefe del Ejecutivo recordó además algunas de las decisiones históricas del antiguo mandatario socialista: “El presidente Zapatero extendió derechos y libertades, nos sacó de una guerra ilegal en Irak y acabó con ETA”.

 

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La tensión aumentó cuando Sánchez devolvió las acusaciones al Partido Popular.

“Si quiere usted mirar a la corrupción, mírese al espejo o recuerde las fotos que tiene de su pasado”, dijo mirando directamente a Feijóo.

El presidente acusó además al PP de utilizar filtraciones judiciales y defendió que su Gobierno seguirá gobernando hasta las próximas elecciones previstas para 2027.

“Al Gobierno se llega con votos, no con atajos”, repitió en varias ocasiones mientras la Cámara se convertía en un intercambio constante de gritos y protestas.

El segundo gran choque llegó con la intervención del líder de Vox, Santiago Abascal, quien centró su discurso en inmigración y ayudas públicas.

Abascal denunció lo que calificó como una “invasión migratoria” y acusó al Ejecutivo de situar a los españoles “en el último lugar” en el acceso a prestaciones sociales, vivienda y ayudas públicas.

“Los españoles humildes son saqueados fiscalmente y muchas veces no pueden independizarse ni formar una familia porque tienen que pagar las ayudas de los que acaban de llegar”, afirmó el dirigente de Vox, en uno de los discursos más duros de la jornada.

Sánchez respondió atacando directamente la posición ideológica de Vox y acusando al partido de votar en contra de todas las medidas sociales impulsadas por el Gobierno.

“Ha votado en contra del ingreso mínimo vital, de la reforma laboral, de la subida del salario mínimo y de la revalorización de las pensiones”, enumeró el presidente.

También aseguró que la “prioridad nacional” de Abascal “no es la gente de a pie, sino ponerse al servicio de élites internacionales”.

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La sesión alcanzó un tono distinto con la intervención de Gabriel Rufián, quien expresó públicamente el desconcierto de parte del electorado progresista ante las acusaciones que rodean a Zapatero.

Rufián reconoció sentir un “enorme respeto y afecto” por el expresidente, pero admitió la gravedad política de la situación.

“También tengo ojos en la cara”, afirmó desde su escaño.

“La izquierda somos otra cosa”, añadió antes de formular una de las preguntas más incómodas de la sesión: “¿Dónde acaba el lobby y empieza el tráfico de influencias?”.

El portavoz republicano insistió en que, si las acusaciones fueran ciertas, el daño político y moral para la izquierda sería enorme.

“Hay mucha gente de izquierdas en este país que esto le rompe el corazón”, afirmó visiblemente afectado.

Sánchez respondió apelando nuevamente a la presunción de inocencia y recordó que el Gobierno mantiene pendiente una ley para regular las actividades de lobby y reforzar la regeneración democrática.

El presidente volvió a cerrar filas con Zapatero y reivindicó que durante su etapa “no hubo ningún caso” comparable a los grandes escándalos de corrupción asociados históricamente a otros gobiernos españoles.

La sesión terminó entre aplausos, protestas y fuertes divisiones políticas, reflejando un escenario de máxima confrontación en el que la corrupción, la inmigración y la estabilidad del Gobierno se han convertido en el centro absoluto de la batalla política española.