🚨¡ESTALLA EL DEBATE EN TV! Jóvenes cuestionan a Abelardo de la Espriella y el candidato responde entre tensión, evasivas y polémica

🔥⚖️💥 Un set de televisión se convirtió en un campo de batalla político cuando dos jóvenes confrontaron al candidato Abelardo de la Espriella por sus contradicciones y por la polémica presencia de personas vinculadas a hechos judiciales en su entorno de campaña 💥⚖️🔥😱.

Las preguntas subieron de tono, la incomodidad fue evidente y el discurso del aspirante pasó de la seguridad absoluta a respuestas tensas y justificativas.

“¿Quieres que le haga una verificación de antecedentes a cada persona que se toma foto conmigo?”, lanzó el candidato en medio de la presión.

La conversación dejó al descubierto el choque entre una juventud crítica y un político que insiste en defender su narrativa de orden y resultados en medio de fuertes cuestionamientos éticos 👁️🕯️⚡

 

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La entrevista televisiva que prometía ser una vitrina de ideas terminó convirtiéndose en un momento de alta tensión política cuando Abelardo de la Espriella fue confrontado en vivo por dos jóvenes que cuestionaron la coherencia de su discurso sobre seguridad, justicia y orden.

Desde el inicio, el ambiente fue tenso.

El candidato defendía su visión de “mano firme” cuando una de las intervenciones lo obligó a detener su guion habitual.

“Esto no es un juego de muñecas”, respondió con visible molestia, insistiendo en que la política es por naturaleza un espacio de confrontación.

“Está mal si creen que no hay polarización en la política.

La política es así”, añadió, intentando encuadrar el debate en su narrativa.

Sin embargo, el punto más crítico llegó cuando uno de los jóvenes mencionó la presencia en eventos de campaña de personas con antecedentes judiciales.

La pregunta fue directa: cómo conciliar el discurso de lucha contra la criminalidad con la cercanía a figuras cuestionadas.

 

 

Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) / Posts / X

 

De la Espriella respondió con firmeza: “Lo primero es que no puedo hacer lo que hacen los jueces de la República.

Y tampoco sabes con cuánta gente me tomo foto yo al día.

¿Quieres que le haga una verificación de antecedentes a cada persona que se toma foto conmigo?”.

Añadió además que en una campaña nacional es imposible controlar cada interacción pública.

El candidato insistió en que su responsabilidad no es sustituir a la justicia, sino respetar sus decisiones.

“Tengo entendido que esa persona resolvió su situación con la justicia y tiene libertad por orden de un juez”, afirmó, defendiendo la legalidad del caso cuestionado.

Pero el intercambio no terminó ahí.

Otro joven llevó la discusión hacia el tema de la polarización política.

Preguntó si el candidato se sentía responsable del ambiente de división en el país.

 

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De la Espriella rechazó esa interpretación: “No te preocupes por la polarización, eso es propio de la política.

Es inherente”.

Aseguró que, de llegar al poder, gobernaría para todos los colombianos, incluso para quienes no lo apoyen.

“Yo voy a ser el presidente de todos los que incluso no voten por mí”, dijo.

Sin embargo, su comparación posterior generó aún más controversia.

En un intento de explicar cómo busca persuadir a los indecisos, afirmó: “Cuando estaba en la universidad, a mí siempre me gustaban las peladas más bonitas… déjala que salga conmigo, que eche una bailada conmigo y conversemos”.

La analogía provocó reacciones divididas en el set por su tono y su lectura del poder como conquista personal.

La tensión se mantuvo hasta el final del segmento.

Aunque el candidato reiteró su mensaje de resultados y orden, el intercambio dejó una sensación de choque generacional y político difícil de disimular.

Lo que debía ser una conversación controlada terminó exponiendo un debate más profundo: la relación entre la política, la ética pública y la credibilidad de los liderazgos en tiempos de alta desconfianza ciudadana.