🔥🇨🇴⚡ Un histórico dirigente del uribismo en los Llanos Orientales acaba de sacudir el tablero político colombiano ⚡🇨🇴🔥.

Jorge Cruz, reconocido como fundador del Centro Democrático en Casanare, sorprendió al anunciar públicamente su respaldo a Iván Cepeda de cara a las elecciones presidenciales 🌪️🗳️.

Lo que para algunos es una traición política, para otros representa una señal de reconciliación y cansancio frente a la polarización extrema 🤝👀.

El mensaje ya provoca fuertes reacciones dentro y fuera del uribismo.

 

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Un inesperado giro político comenzó a generar fuertes repercusiones en Colombia luego de que Jorge Cruz, reconocido por haber participado en la consolidación del uribismo en el departamento de Casanare, anunciara públicamente su respaldo a Iván Cepeda en las elecciones presidenciales de 2026.

El pronunciamiento sorprendió especialmente por tratarse de una figura históricamente vinculada al Centro Democrático, partido fundado por el expresidente Álvaro Uribe Vélez y considerado durante años una de las principales fuerzas políticas en los Llanos Orientales.

“Voy a votar y vamos a ganar este 31 de mayo”, declaró Cruz en un video que rápidamente comenzó a circular en redes sociales y grupos políticos regionales.

El dirigente invitó a los ciudadanos a hacer campaña “voz a voz, puerta a puerta, sin pena, nada de peleas, nada de conflictos”, en un mensaje que muchos interpretaron como un llamado a reducir la polarización política que domina actualmente el país.

La frase que terminó de desatar el debate fue directa y contundente: “Que viva Iván Cepeda y su presidenta Aida.

Vamos a ganar unidos y fuertes”.

Con esas palabras, uno de los hombres que ayudó a construir la estructura del uribismo en Casanare confirmó públicamente su ruptura política con el sector que defendió durante años.

 

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El caso ha generado un fuerte impacto porque Casanare históricamente ha sido considerado un bastión de la derecha colombiana, especialmente en temas relacionados con seguridad, propiedad privada y defensa del modelo económico tradicional promovido por el uribismo.

Sin embargo, Jorge Cruz aseguró que su decisión no responde a una traición ideológica, sino a una reflexión sobre las necesidades actuales del país y del campo colombiano.

Según explicó, considera que las propuestas relacionadas con seguridad alimentaria, desarrollo rural y protección de las comunidades campesinas encuentran hoy una mejor representación en el proyecto político respaldado por el Pacto Histórico.

“La patria es más grande que cualquier partido”, afirmó Cruz, dejando claro que su apoyo nace, según él, de una evaluación política y no de intereses personales.

También destacó lo que considera una lucha constante de Iván Cepeda contra la impunidad y en defensa de las víctimas del conflicto colombiano.

El dirigente incluso reconoció algunas políticas impulsadas por el presidente Gustavo Petro, especialmente aquellas relacionadas con el trabajo y los programas sociales.

“Ha hecho cosas que ni en la historia nadie había hecho, como acordarse de la clase trabajadora”, expresó durante su intervención.

 

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Las reacciones no tardaron en aparecer.

Sectores cercanos al Centro Democrático cuestionaron duramente la decisión y algunos usuarios en redes sociales acusaron a Cruz de abandonar los principios que defendió durante años.

El propio dirigente reconoció que ha recibido ataques y descalificaciones.

“Ahora me atacan por redes, traidor, guerrillero y todo, pero me resbalan”, respondió.

Mientras tanto, dentro de los sectores afines al Pacto Histórico, el anuncio fue interpretado como una señal de apertura política y como evidencia de que algunas regiones tradicionalmente conservadoras comienzan a mostrar nuevas dinámicas electorales.

Analistas locales consideran que este tipo de respaldos tienen un fuerte peso simbólico más allá del número concreto de votos que puedan representar.

En un contexto de alta polarización, que un exdirigente uribista reconozca públicamente virtudes en figuras históricamente enfrentadas al uribismo refleja cambios importantes dentro del electorado colombiano.

 

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El caso también pone nuevamente sobre la mesa el debate sobre la capacidad de los partidos políticos para mantener cohesionadas sus bases tradicionales en medio de un escenario electoral cada vez más fragmentado y emocionalmente agotado.

Para muchos ciudadanos, el mensaje de Cruz tiene un componente que va más allá de la coyuntura electoral.

Su insistencia en evitar conflictos y promover una campaña sin agresiones fue vista como un intento de recuperar un tono más conciliador dentro del debate político nacional.

“Vamos a ganar y vamos a celebrar pacíficamente.

Nada de violencia”, insistió el dirigente al cerrar su intervención.

A pocos días de las elecciones presidenciales, el pronunciamiento de Jorge Cruz se convierte en uno de los movimientos políticos más comentados en las regiones, especialmente porque ocurre en un territorio donde durante años el uribismo mantuvo una influencia sólida y difícil de cuestionar.

La decisión ahora alimenta un interrogante que empieza a recorrer distintos sectores políticos del país: si antiguos líderes de la derecha tradicional están comenzando a cruzar líneas ideológicas, el mapa electoral colombiano podría estar entrando en una transformación mucho más profunda de lo que parecía hace apenas unos meses.