🚨 ¡Giro en la Paz! Gaitanistas aceptan condición de Petro 🔥

🔥🇨🇴⚖️ Un inesperado movimiento del Clan del Golfo volvió a sacudir el panorama político y de seguridad en Colombia.

En medio de las tensiones por la “paz total”, el grupo armado aceptó dejar por fuera de las zonas de ubicación temporal a sus principales jefes pedidos en extradición por Estados Unidos 🚨🕊️.

El anuncio fue interpretado por algunos sectores como un gesto de voluntad política, mientras otros advierten que podría tratarse de una estrategia para ganar tiempo y reorganizarse territorialmente ⚠️🔥.

La decisión ahora pone toda la presión sobre el gobierno de Gustavo Petro, en un momento clave para el futuro de las negociaciones y la seguridad nacional 🇨🇴👁️.

 

Atención: Autodefensas Gaitanistas dicen estar listas para la 'paz total'  del presidente Petro - Semana

 

El proceso de paz total del presidente Gustavo Petro entró en una de sus fases más delicadas tras el anuncio realizado por el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia, conocido también como Clan del Golfo, que aceptó excluir de las zonas de ubicación temporal a los integrantes solicitados en extradición por otros países, especialmente por Estados Unidos.

La decisión fue comunicada oficialmente por el Estado Mayor Conjunto del grupo armado y representa, hasta ahora, la concesión más significativa hecha por la organización dentro de los acercamientos con el Gobierno Nacional.

El mensaje fue interpretado como un intento de destrabar las conversaciones y reducir la presión internacional sobre el proceso.

“Que el ingreso a las zonas de ubicación temporal quede limitado a aquellos combatientes que no se encuentran solicitados en extradición por ningún gobierno extranjero”, señaló el comunicado difundido por la estructura armada.

 

Atención: Autodefensas Gaitanistas dicen estar listas para la 'paz total'  del presidente Petro - Semana

 

La medida llega después de que el presidente Petro endureciera las condiciones para avanzar en la concentración de combatientes.

Desde la Casa de Nariño se dejó claro que los máximos jefes requeridos por cortes internacionales no podrían ingresar inicialmente a estos espacios mientras no existieran avances verificables en materia de desarme, reparación a víctimas y desmantelamiento de economías ilegales.

La decisión deja por fuera a varios de los hombres más poderosos del grupo criminal.

Entre ellos aparece Giovanny de Jesús Ávila Villadiego, alias “Chiquito Malo”, considerado heredero del aparato criminal que dirigía Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”, extraditado a Estados Unidos en 2022.

También quedarían excluidos otros cabecillas como alias “Araña”, “John Mechas” y Andrés Allende.

Desde el Gobierno, el discurso ha sido prudente.

Petro ha sostenido que, en ciertos casos, el sometimiento y desmantelamiento territorial de estructuras criminales puede generar mayores beneficios para el país que una extradición inmediata.

Sin embargo, el Ejecutivo también intenta evitar un choque diplomático con Washington, principal aliado de Colombia en la lucha contra el narcotráfico.

Mientras tanto, el Clan del Golfo busca presentar la decisión como una demostración de compromiso político.

“Las zonas de ubicación temporal son territorios de dignidad para la construcción de la paz y no espacios de privilegio personal”, afirmó el grupo en su declaración pública.

 

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El anuncio ocurre en medio de un panorama complejo.

Apenas días antes, el Gobierno autorizó el traslado de estructuras armadas a cinco zonas priorizadas en regiones estratégicas del país, especialmente en Córdoba y Chocó, donde inicialmente serían concentrados cerca de 500 integrantes.

Sin embargo, el ambiente alrededor del proceso está lejos de ser favorable.

La Fiscalía General de la Nación, encabezada por Luz Adriana Camargo, rechazó recientemente suspender órdenes de captura contra 29 cabecillas del grupo, argumentando que no existían fundamentos jurídicos suficientes para hacerlo.

La Defensoría del Pueblo también expresó preocupación frente a la falta de garantías claras para las víctimas y advirtió sobre el riesgo de que las zonas de ubicación se conviertan en espacios de fortalecimiento territorial para la organización armada.

“Se necesitan protocolos reales de verificación y control estatal efectivo”, han insistido distintos sectores humanitarios y organizaciones de derechos humanos.

 

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Las críticas desde la oposición política fueron aún más fuertes.

Algunos dirigentes calificaron el proceso como una concesión excesiva al narcotráfico y advirtieron que el Estado podría terminar legitimando estructuras criminales que continúan operando en distintas regiones del país.

Y es precisamente ahí donde aparece la principal contradicción del proceso.

Aunque el Clan del Golfo aceptó las condiciones del Gobierno para avanzar en las zonas de ubicación, las operaciones ilegales no se han detenido completamente.

En departamentos como Chocó y Antioquia continúan registrándose enfrentamientos armados, extorsiones y disputas por rutas del narcotráfico.

Esa realidad aumenta la presión sobre el Gobierno Petro, que enfrenta la recta final de su mandato con la necesidad urgente de mostrar resultados concretos en su política de paz total.

La apuesta ahora dependerá de la capacidad institucional para verificar el cumplimiento de los acuerdos, mantener presencia militar en los territorios y garantizar que las zonas de ubicación no terminen convertidas en refugios estratégicos para reorganizar estructuras criminales.

Por ahora, el gesto del Clan del Golfo representa un movimiento político de alto impacto que cambia parcialmente las reglas del juego.

Pero en Colombia persiste la duda de fondo: si este paso marca realmente el inicio del desmantelamiento de la mayor organización criminal del país o si se trata simplemente de una nueva estrategia para sobrevivir bajo otro rostro mientras el conflicto continúa latente.