“HAY QUE DOMAR ESE ANIMAL”: MARIO ESPITIA HABLA DE LA LUJURIA, LA FIDELIDAD Y EL AMOR
“HAY QUE DOMAR ESE ANIMAL”: MARIO ESPITIA HABLA DE LA LUJURIA, LA FIDELIDAD Y EL AMOR
🔥 A sus 42 años, Mario Espitia habla sin filtros sobre una batalla personal que, según él, debe librar todo hombre antes de construir una familia.
Sus palabras sobre la lujuria, la fidelidad y la soltería abren una reflexión inesperada sobre lo que significa estar realmente preparado para amar.
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A sus 42 años, el actor colombiano Mario Espitia asegura estar viviendo una etapa distinta de su vida.
Lejos de considerar la soltería como un periodo de espera, el barranquillero la entiende como una oportunidad para conocerse, enfrentar sus propias debilidades y prepararse para el proyecto de formar una familia.
En conversación con Vea, Espitia habló con franqueza sobre algunos de los aspectos que considera determinantes para construir una relación estable.
Entre ellos mencionó el autocontrol, la fidelidad, el deseo y la necesidad de asumir responsabilidad sobre las propias decisiones antes de compartir la vida con otra persona.
“Uno siempre va a estar en el proceso.
Así te cases, todo el tiempo vas a tener que enfrentarte a cosas feas tuyas”, explicó el actor.
Para él, atravesar esos conflictos personales durante la soltería puede convertirse en una forma de preparación para la vida en pareja.
“Siento que enfrentarte a tus peores demonios solo te hace ser un hombre, de verdad.
Ser un hombre para poder compartir con otra persona”, añadió.
Uno de los temas centrales de su reflexión es la lujuria.
Espitia sostiene que la fidelidad no debería comenzar únicamente después de contraer matrimonio o iniciar una relación formal, sino que debe construirse previamente mediante el dominio de los propios impulsos.
“Para poder ser fiel, no es que te tienes que casar y decir: ‘Ya me casé, ahora tengo que ser fiel’.
No.
Tú tienes que aprender a domar ese animal solo”, afirmó.

La metáfora se convirtió en una de las frases más llamativas de la conversación.
El actor considera que reconocer la existencia del deseo es diferente de permitir que este determine las decisiones personales.
“Cuando tengas a la persona al lado y tengas la oportunidad de domarlo, vas a decir: ‘Ok, pudiste solo’.
Ahora tienes un incentivo mayor, que es una persona en la casa”, explicó.
Su postura está vinculada con una idea más amplia sobre la madurez.
Para Espitia, crecer no significa dejar de experimentar deseos o tentaciones, sino desarrollar la capacidad de gobernarlos y asumir las consecuencias de los propios actos.
El intérprete, conocido por producciones como Rafael Orozco, el ídolo, Sinú y La ley del corazón, también relacionó esa transformación personal con su deseo de construir un hogar.
Asegura que no quiere llegar a una relación seria cargando comportamientos de etapas anteriores de su vida.
“Uno no puede llegar a contaminar, ni llegar contaminado, a esa cama donde duermes con la madre de tus hijos”, sostuvo durante la entrevista.
Entre risas, resumió su proceso con una frase contundente: “Ya jodimos, ya fuimos vagabundos.
Por eso estoy tan feliz con esta etapa, porque ya vagabundié”.
Para Espitia, esa experiencia forma parte de un aprendizaje que considera necesario antes de asumir el compromiso de una familia.
“Básicamente, podemos decir que la prueba para graduarse de hombre es vencer la lujuria”, dijo.

La reflexión del actor no plantea la soltería como una carencia.
Por el contrario, la presenta como una etapa que puede servir para revisar comportamientos, reconocer errores y definir qué clase de pareja se quiere ser en el futuro.
Ese proceso también está relacionado con su deseo de ser padre.
Espitia ha hablado anteriormente de su intención de formar una familia y tener hijos, aunque reconoce que ese proyecto depende de circunstancias que no están completamente bajo su control.
Lo que sí considera que está en sus manos es prepararse para ese momento.
Su objetivo, según explicó, es llegar a una eventual relación estable desde una posición de mayor conciencia y responsabilidad, entendiendo que compartir un hogar implica mucho más que enamorarse.
En esa mirada sobre el amor también aparece una idea de fidelidad entendida como una decisión cotidiana.
Para el actor, el compromiso no debería depender exclusivamente de la existencia de una prohibición externa, sino de la capacidad individual para establecer límites y respetarlos.
Así, la conversación revela una faceta más personal de Espitia, quien asegura haber dejado atrás una etapa que describe como de “vagabundeo”.
Ahora dice sentirse más preparado para asumir un vínculo de pareja y, eventualmente, convertirse en esposo y padre.
Su conclusión resume el momento vital que asegura estar atravesando: antes de encontrar a la persona con quien quiere compartir su vida, considera necesario haber aprendido a convivir consigo mismo, reconocer sus debilidades y controlar aquello que puede poner en riesgo el proyecto de familia que espera construir.
Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.
Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.