JUAN CARLOS VARGAS TRANSFORMA SU RECHAZO A LAS REDES EN UN LABORATORIO CREATIVO CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL
JUAN CARLOS VARGAS TRANSFORMA SU RECHAZO A LAS REDES EN UN LABORATORIO CREATIVO CON INTELIGENCIA ARTIFICIAL
🎬 Durante años, Juan Carlos Vargas prefirió mantenerse lejos de las redes sociales.
Sin embargo, aquello que alguna vez rechazó terminó convirtiéndose en una herramienta para explorar personajes, ciencia ficción, edición digital e inteligencia artificial.
Ahora prepara nuevas historias desde un universo creado por él mismo.
👀

Con más de tres décadas de trayectoria en televisión, cine y teatro, Juan Carlos Vargas ha construido una carrera marcada por personajes de distintas características y por una capacidad de adaptación que le ha permitido mantenerse vigente en la industria audiovisual colombiana.
Producciones como La saga, negocio de familia, Montecristo, Tiempo final, El Capo, La Pola y Contra el tiempo forman parte de una trayectoria que ahora incorpora un escenario inesperado: el mundo digital.
El actor bogotano se encuentra actualmente vinculado a La sangre de Dios, película dirigida por Lucho Velasco y rodada en escenarios naturales del cañón del Chicamocha, en Santander.
En la producción interpreta a Jaime Almagro, un empresario farmacéutico obsesionado con apoderarse de una antigua sustancia que tendría la capacidad de curar enfermedades.
Para Vargas, la construcción del personaje fue un proceso particularmente exigente.
“Fue un trabajo en equipo muy interesante, fuimos construyendo el personaje juntos.
Lo que estaba en el guion era un personaje y lo que terminó saliendo fue otro”, explicó.
El resultado fue un personaje mucho más oscuro de lo inicialmente planteado.
“Nos hicimos un diablo, un demonio, un tipo que está muy involucrado con las fuerzas, con la oscuridad, y él va a ir por algo que tiene que ver con la luz, con la vida, con salvar personas”, relató.
La preparación exigió concentración y aislamiento.
Vargas contó que pasó buena parte del proceso en el hotel leyendo el guion, revisando las escenas y utilizando música para encontrar la conexión emocional con el personaje.
“Fue un trabajo muy minucioso, de estar en el hotel muy concentrado y eso me sirvió mucho.
Estar encerrado en el cuarto, literalmente, escuchando la música que me conectara con el personaje y leyendo y mirando las escenas una y otra vez, y corrigiendo, cambiando y rediseñando”, recordó.
Esa intensidad también se reflejaba durante las grabaciones.
El actor explicó que su actitud seria en el set no significaba que hubiera asumido personalmente la personalidad del villano.
“Obviamente sí soy muy metido en el set, pero no porque me haya convertido en ese tipo, sino porque no me quiero salir de lo que quiero hacer en escena”, aclaró.
Fuera de cámara, aseguró, la relación con sus compañeros era completamente diferente: “Yo fuera del aire soy parcero de todo el mundo y todo bien”.
Su carrera, según el propio Vargas, ha atravesado diferentes etapas.
Hubo momentos de gran exposición y otros de menor actividad, algo que considera inherente a la profesión.
“Hay picos en la carrera, donde hay personajes muy interesantes y otros, no tanto.
En los 90 estuve pegado, hice mucha cosa, una tras otra, fui protagonista de varias producciones como ‘La saga’.
Así es esta carrera, vamos y venimos y los personajes van cambiando”.
Entre sus personajes también recuerda con particular intensidad a Caifás, interpretado en María Magdalena.
El papel, relacionado con el contexto bíblico, le resultó especialmente incómodo.
“Yo hice un personaje que se llamaba Caifás en ‘María Magdalena’, para Netflix.
En ese sí me pasó que quería terminarlo ya, porque ¡qué feo ser Caifás!”, contó.

Pero quizá uno de sus cambios más inesperados ocurrió lejos de los escenarios tradicionales.
Vargas reconoce que durante años tuvo una relación complicada con las redes sociales y que inicialmente rechazaba la idea de exponerse frente a una cámara para publicar contenido.
“Yo detestaba las redes.
Aún no me gustan.
No me gusta mucho el tema de que nos hayamos vuelto tan dependientes del celular”, confesó.
El actor recordó que cuando las plataformas digitales comenzaron a ganar fuerza no encontraba la manera de desenvolverse frente a ellas.
“Yo no sabía qué montar.
Estaba haciendo ‘El Capo’ cuando eso arrancó a coger fuerza.
Yo veía a todo el mundo que empezó a hablarle a la cámara.
Y lo intentaba y me miraba y me veía feo, viejo, cansado, como que no le encontraba el filtro, me parecía hartísimo”.
Con el tiempo, sin embargo, su rechazo se convirtió en curiosidad.
En lugar de limitarse a utilizar las redes para promocionar su trabajo, comenzó a experimentar con narrativas propias y herramientas digitales.
De ese proceso surgió Invasión, un universo de ciencia ficción creado por Vargas que combina diferentes formatos y personajes.
Dentro de ese proyecto también aparece Jessica Power, un alter ego del actor con personalidad de rockera.
“Yo sabía que había que estar.
He hecho microseries con eso.
Ahora le estoy metiendo a ‘Jessica Power’; ella es un ‘alter ego’ mío: es rockera, pero soy yo.
Ella va a tener su pódcast de ‘Invasión’ y hablará de cosas raras y criticará un poco en lo que nos estamos volviendo, enmarcado en una serie transmedia”, explicó.

El proyecto todavía avanza de manera independiente y tiene una limitación fundamental: el presupuesto.
“Todo cuesta dinero y si yo tuviera dinero estaría volando esa serie, porque quiero que el mundo IA se vaya mezclando con actores”, señaló.
Paradójicamente, aquello que inicialmente le generaba rechazo terminó convirtiéndose en una fuente de aprendizaje.
Vargas comenzó a familiarizarse con programas de edición y efectos visuales como After Effects y Photoshop y ahora explora las posibilidades de la inteligencia artificial aplicada a la creación audiovisual.
“Ahora estoy metiéndome en el mundo de la IA y aprendiendo mucho sobre eso”, afirmó.
Su universo creativo está inspirado, además, en las series que marcaron su juventud.
“Me estoy trayendo todas esas series de los 90 que tengo en mi cabeza y estoy tratando de hacerlo digital ahora”.
La idea que persigue es sencilla, aunque ambiciosa: producir historias desde casa con recursos relativamente pequeños y utilizar las nuevas herramientas tecnológicas para ampliar las posibilidades narrativas.
“Lo que va a poder hacer uno en su propia casa con una tela verde son muchas cosas y eso es lo que yo quiero, en mi casa con dos amigos, una tela verde, hacer cosas muy locas; me gusta”, concluyó.
Para Vargas, la tecnología terminó haciendo algo inesperado: convertir aquello que alguna vez consideró una molestia en un nuevo espacio de libertad creativa.
Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.
Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.