🔥⚖️📉 Un país al borde del colapso, una generación marcada por la inflación y un sistema político bajo sospecha durante el sexenio de Miguel de la Madrid 👁️💔🇲🇽 Entre 1982 y 1988, México atravesó una de las etapas más difíciles de su historia moderna: devaluaciones extremas, deuda externa impagable, crisis bancaria y una inflación que llegó a niveles históricos 😱💸.

A esto se sumó el devastador terremoto de 1985 que dejó a la capital en ruinas y evidenció la fragilidad del Estado 🏚️⛑️.

En medio del caos, surgieron cambios profundos: la apertura económica, el despertar de la sociedad civil y un cuestionado proceso electoral en 1988 que cambió para siempre la política mexicana ⚡🗳️.

“El país no volvería a ser el mismo…”, se repetía en calles donde la esperanza luchaba contra la crisis 🌪️🇲🇽

 

Former Mexican president dies; Miguel de la Madrid led country in economic  crisis | CNN

 

Durante el sexenio de Miguel de la Madrid Hurtado (1982–1988), México enfrentó una de las crisis más profundas de su historia contemporánea.

El país recibió una economía debilitada por la caída del precio del petróleo, el aumento de las tasas de interés internacionales y una deuda externa que se volvió impagable.

La situación derivó en una devaluación acelerada del peso y en una inflación que golpeó directamente el poder adquisitivo de millones de familias.

En palabras del propio presidente al asumir el cargo, el país necesitaba una transformación estructural: “Renovación moral de la sociedad”, expresó al inicio de su mandato, en un intento de recuperar la confianza institucional en medio del deterioro económico y político.

La nacionalización de la banca en 1982, decretada por el presidente saliente José López Portillo, marcó un punto de inflexión.

“¿Qué haría usted si de un día para otro pierde el control de sus ahorros?”, se preguntaban los ciudadanos en un ambiente de incertidumbre financiera.

La medida buscaba estabilizar el sistema, pero generó desconfianza entre el sector privado y frenó la inversión.

 

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A lo largo de los primeros años del sexenio, la inflación se convirtió en un enemigo cotidiano.

Los precios de productos básicos como alimentos, transporte y vivienda aumentaban de forma constante.

“El salario ya no alcanza para lo mismo de la semana pasada”, era una frase común en los hogares mexicanos de la época, reflejando la pérdida acelerada del poder adquisitivo.

El 19 de septiembre de 1985, un terremoto de magnitud 8.

1 sacudió la Ciudad de México.

La tragedia dejó miles de muertos y provocó el colapso de cientos de edificios.

La respuesta inicial del gobierno fue percibida como lenta e insuficiente, lo que generó un fuerte impacto en la confianza ciudadana.

Sin embargo, de esa crisis emergió un fenómeno social sin precedentes: la organización espontánea de la sociedad civil.

“Nosotros no podíamos esperar”, relataban voluntarios que participaron en labores de rescate, conocidos posteriormente como “los topos”.

Por primera vez en décadas, la ciudadanía asumía un rol activo frente a la emergencia, marcando un cambio en la relación entre sociedad y Estado.

 

 

EL ENEMIGO ES LA POBREZA, EL HAMBRE: MIGUEL DE LA MADRID

 

En el ámbito internacional, México también enfrentó tensiones derivadas del combate al narcotráfico.

El caso del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, secuestrado y asesinado en 1985, provocó una crisis diplomática con Estados Unidos y evidenció la creciente influencia del crimen organizado en la región.

La economía, por su parte, vivió una etapa de apertura progresiva.

México ingresó al GATT en 1986, iniciando un giro hacia políticas más orientadas al libre mercado.

Este cambio buscaba estabilizar las finanzas públicas y atraer inversión extranjera, aunque implicó ajustes severos en el gasto social.

En el plano político, las elecciones de 1988 marcaron un momento decisivo.

El sistema de conteo electoral sufrió fallos durante la jornada, lo que generó acusaciones de fraude y una profunda crisis de legitimidad.

“Se cayó el sistema”, fue la expresión que quedó grabada en la memoria colectiva, simbolizando el quiebre de la confianza electoral.

El sexenio de Miguel de la Madrid concluyó en un país transformado: una economía en proceso de reestructuración, una sociedad más crítica y participativa, y un sistema político cuestionado que daría paso a nuevas dinámicas de oposición.

Aunque la década fue recordada por la crisis, también representó el inicio de cambios que redefinirían el rumbo de México en las décadas siguientes.