🚨🇪🇸 Nuevas declaraciones en sede judicial han vuelto a sacudir el panorama político español.

Testimonios de mandos de la Guardia Civil sobre supuestas presiones a la UCO han colocado al Ministerio del Interior en el centro de una intensa controversia.

Lo que se ha conocido en el procedimiento judicial podría tener importantes consecuencias políticas en las próximas semanas.

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Las declaraciones prestadas por varios mandos de la Guardia Civil ante la Audiencia Nacional han situado nuevamente el foco sobre la relación entre las estructuras de mando del Ministerio del Interior y la Unidad Central Operativa (UCO), una de las principales unidades de investigación de la Benemérita.

Los testimonios, incorporados al procedimiento que instruye el magistrado Santiago Pedraz, describen supuestas tensiones internas relacionadas con investigaciones de especial relevancia política desarrolladas durante los últimos años.

Según los testimonios conocidos durante la instrucción, varios responsables de la Guardia Civil relataron reuniones celebradas en 2024 en las que altos cargos de la institución habrían expresado preocupación por determinadas investigaciones que afectaban a figuras vinculadas al entorno político nacional.

Los comparecientes sostuvieron que, durante esos encuentros, se trasladaron directrices orientadas a extremar la prudencia y limitar actuaciones que pudieran interpretarse como investigaciones prospectivas.

Uno de los nombres mencionados en las declaraciones fue el de Leonardo Marcos, quien ocupó la Dirección General de la Guardia Civil.

Algunos testigos afirmaron que durante diversas reuniones se cuestionó la orientación de determinados informes elaborados por la UCO, especialmente aquellos relacionados con procedimientos que generaban una elevada repercusión mediática y política.

 

 

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De acuerdo con los testimonios recogidos en sede judicial, durante una reunión celebrada en junio de 2024 se habrían planteado críticas sobre la metodología empleada en algunos informes policiales.

Los comparecientes señalaron que se expresó la necesidad de revisar determinadas actuaciones y garantizar que todas las diligencias se ajustaran estrictamente a los requerimientos judiciales existentes.

Las declaraciones también hicieron referencia a posteriores encuentros en los que participaron responsables operativos de la Guardia Civil.

Según los testigos, en esas reuniones se trasladó la conveniencia de actuar con especial cautela en procedimientos que pudieran tener una dimensión política relevante.

Algunos mandos interpretaron esas indicaciones como una petición para limitar iniciativas propias de investigación y ceñirse exclusivamente a las órdenes expresas de los órganos judiciales competentes.

Durante la instrucción, varios comparecientes describieron además el clima interno que se vivía en aquellos momentos dentro de determinadas unidades de investigación.

Según explicaron, existía preocupación por la apertura de expedientes reservados relacionados con presuntas filtraciones de información a medios de comunicación.

Los responsables policiales que declararon ante el juez sostuvieron que, en algunos casos, las informaciones objeto de investigación ni siquiera procedían de documentos gestionados por la propia unidad.

 

 

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Las revelaciones han generado un intenso debate político debido a que algunas de las investigaciones mencionadas estaban vinculadas a asuntos que afectaban al entorno del Gobierno y a causas de gran repercusión pública.

No obstante, hasta el momento no existe ninguna resolución judicial firme que establezca responsabilidades penales derivadas de los hechos descritos por los testigos.

Por su parte, diversas fuentes cercanas al Ministerio del Interior han defendido en diferentes ocasiones la plena independencia de las investigaciones judiciales y policiales, subrayando que todas las actuaciones desarrolladas por las fuerzas de seguridad se encuentran sometidas al control de jueces y fiscales.

Asimismo, recuerdan que cualquier discrepancia interna sobre procedimientos o metodologías debe analizarse dentro del marco administrativo y judicial correspondiente.

La Audiencia Nacional continúa recopilando documentación y testimonios para esclarecer el alcance real de los hechos relatados durante la instrucción.

Las declaraciones conocidas en los últimos días forman parte de una investigación compleja en la que el tribunal deberá determinar si las actuaciones denunciadas constituyeron simples discrepancias operativas dentro de la cadena de mando o si, por el contrario, pudieron existir conductas susceptibles de una valoración jurídica más profunda.

Mientras la investigación avanza, las comparecencias de los mandos de la Guardia Civil han incrementado la presión política sobre el Ministerio del Interior y han reavivado el debate sobre la autonomía de las unidades especializadas en la lucha contra la corrupción.

El desarrollo de las próximas diligencias judiciales será determinante para aclarar el alcance de las afirmaciones realizadas ante el magistrado instructor y establecer si los hechos descritos tuvieron alguna incidencia efectiva en el curso de las investigaciones analizadas.