Messi es un perro. Es una enfermedad rara que me emociona, porque yo amaba a Totín - News

Messi es un perro. Es una enfermedad rara que me e...

Messi es un perro. Es una enfermedad rara que me emociona, porque yo amaba a Totín

Hernán Casciari, escritor argentino: “Messi es un perro. Es una enfermedad rara que me emociona, porque yo amaba a Totín y ahora él es el último hombre perro”

🐶⚽ No fue un insulto ni una provocación.

Hace más de una década, Hernán Casciari encontró la comparación perfecta para describir a Lionel Messi y su manera de jugar.

Hoy, aquella historia vuelve a emocionar a miles de aficionados por el profundo significado que escondía.

 

 

Messi

 

Pocas veces una metáfora ha conseguido explicar con tanta precisión la esencia futbolística de Lionel Messi como la que escribió el reconocido autor argentino Hernán Casciari en 2012.

En uno de los textos más celebrados de la literatura deportiva, el escritor definió al entonces futbolista del Barcelona como “el último hombre perro”, una imagen que, lejos de ser despectiva, se convirtió en uno de los homenajes más originales y emotivos dedicados al capitán argentino.

“Messi es un perro.

Es una enfermedad rara que me emociona, porque yo amaba a Totín y ahora él es el último hombre perro”, escribió Casciari.

La frase sorprendió por su contundencia, pero el propio relato dejaba claro que se trataba de una declaración de admiración absoluta hacia un futbolista cuya relación con el balón parecía desafiar cualquier explicación racional.

Casciari contó que una de las razones por las que permanecía viviendo en Barcelona era la posibilidad de seguir contemplando de cerca al que consideraba el mejor jugador de la historia.

Apenas cuarenta minutos en tren lo separaban del Camp Nou, un privilegio que no estaba dispuesto a perder mientras Messi siguiera vistiendo la camiseta azulgrana.

Messi

 

 

 

La reflexión nació durante una semana extraordinaria para el rosarino.

Messi había firmado una actuación descomunal: tres goles con la selección argentina, cinco tantos con el Barcelona en la Liga de Campeones y otros dos en la competición liguera.

Diez goles en apenas tres partidos, una cifra impresionante que, sin embargo, no fue lo que más llamó la atención del escritor.

Lo que realmente despertó la inspiración de Casciari fue un video recopilatorio de las faltas que recibía Messi.

En aquellas imágenes aparecía siendo derribado, sujetado de la camiseta, golpeado por detrás y obstaculizado constantemente.

Sin embargo, una escena se repetía una y otra vez: el argentino hacía todo lo posible por mantenerse en pie para no perder la pelota.

“Le pegan en los talones: trastabilla y sigue.

Lo agarran de la camiseta: se revuelve, zafa, y sigue”, describió Casciari, fascinado por la capacidad del futbolista para ignorar el contacto físico y continuar la jugada.

A su juicio, Messi nunca parecía interesado en provocar una falta, reclamar una tarjeta o buscar un penalti.

Su única obsesión era seguir avanzando con el balón.

Fue entonces cuando el escritor recordó a Totín, el perro que marcó su infancia.

Según relató, el animal permanecía completamente indiferente ante casi cualquier estímulo: no reaccionaba al timbre de la puerta, tampoco a los ruidos extraños ni a la presencia de desconocidos.

Sin embargo, existía un objeto capaz de captar toda su atención: una esponja amarilla de cocina.

 

 

Leo Messi

 

 

 

Cuando alguien levantaba aquella esponja, Totín fijaba la mirada en ella y desaparecía todo lo demás.

Casciari encontró en esa imagen la mejor explicación posible para describir la manera en que Messi perseguía el balón durante los partidos.

“Los perros quieren llevarse siempre la esponja a la cucha”, escribió el autor.

En su metáfora, Messi únicamente quería conducir la pelota hasta el fondo de la portería, sin importar los golpes, el cansancio, el marcador o la trascendencia del encuentro.

La comparación nunca buscó ridiculizar al futbolista.

Al contrario, pretendía destacar una fidelidad absoluta hacia el juego más puro.

Para Casciari, Messi representaba un fútbol casi primitivo, alejado de las simulaciones, las discusiones arbitrales, las pérdidas deliberadas de tiempo y cualquier estrategia destinada a obtener ventajas fuera del propio juego.

En ese mismo texto también recordó una célebre frase de Pep Guardiola después de que Messi anotara cinco goles en un solo partido.

“El día que él quiera hará seis”, afirmó el entrenador catalán.

Casciari interpretó aquellas palabras como la confirmación de una obsesión imposible de detener.

 

 

Messi

 

 

 

“Lionel Messi es un enfermo”, escribió inmediatamente después, aclarando el verdadero sentido de la expresión.

No hablaba de una enfermedad real, sino de una pasión desbordante por controlar un balón y llevarlo, una y otra vez, hasta la red rival.

Con el paso de los años, aquella metáfora ha adquirido un valor aún mayor entre los aficionados al fútbol.

Incluso después de algunos episodios recientes en los que Messi mostró una mayor preocupación por decisiones arbitrales propias de la alta competencia, el fondo del homenaje permanece intacto.

Casciari nunca quiso describir al competidor que protesta o reclama; quiso retratar al futbolista que jamás pierde de vista el balón.

El escritor cerró aquella inolvidable reflexión imaginando un futuro en el que aficionados de distintas generaciones presumieran de haber visto jugar a las grandes leyendas del fútbol.

Entonces, cuando todos hubieran terminado de hablar, él se levantaría para pronunciar una única frase que resumía toda su admiración: “Yo vivía en Barcelona en los tiempos del hombre perro”.

Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.

Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.

 

Related Articles