Mi padre era ingeniero, teníamos sirvientes y una buena casa. - News

Mi padre era ingeniero, teníamos sirvientes y una ...

Mi padre era ingeniero, teníamos sirvientes y una buena casa.

La madre de Alaska, en 2017: “Mi padre era ingeniero, teníamos sirvientes y una buena casa. Pero he trabajado siempre y he salido adelante pese a que a veces me han robado”

✨ Creció rodeada de comodidades, pero asegura que el trabajo fue siempre el motor de su vida.

Su historia, su peculiar filosofía y las sorprendentes confesiones sobre Alaska y Mario Vaquerizo siguen dando mucho de qué hablar.

Descubre el lado más desconocido de una de las madres más carismáticas de la cultura española.

Alaska y Mario

 

América Jova, madre de la cantante Alaska, ha construido una historia de vida marcada por los cambios, el trabajo constante y una personalidad que nunca ha pasado desapercibida.

Con 97 años, continúa siendo una figura muy querida por el público gracias a su carácter directo, su sentido del humor y la naturalidad con la que siempre ha hablado de su familia y de su propio recorrido vital.

Con motivo de la publicación de su biografía Memorias de América: de Cuba a Alaska, recordó algunos de los episodios más importantes de su existencia.

Nacida en La Habana, explicó que creció en una familia acomodada, aunque nunca consideró que aquella posición social definiera su futuro.

«Mi padre era ingeniero, teníamos sirvientes y una buena casa.

Pero he trabajado siempre y he salido adelante pese a que a veces me han robado», afirmó, dejando claro que el esfuerzo personal fue una constante a lo largo de su vida.

Durante la entrevista evocó una infancia privilegiada en Cuba.

Recordaba con naturalidad que, cuando era niña, podía pedir a la empleada doméstica que detuviera el autobús mientras terminaba de arreglarse antes de salir de casa.

En aquella época, aseguraba, el apellido familiar abría muchas puertas y el reconocimiento social no dependía del dinero.

Sin embargo, insistía en que nunca dejó de trabajar, incluso cuando no era una necesidad económica.

 

 

Mario Vaquerizo y América

 

Su manera de entender la vida siempre ha estado marcada por el pragmatismo.

América defiende que la actitud con la que una persona se presenta ante los demás influye directamente en la forma en que será tratada.

Una de las frases que mejor resume esa filosofía sigue siendo una de las más recordadas.

«Si me va mal, nadie se entera; si te va mal, no te llaman.

Si vas de miserable, te tratan de miserable.

La gente no ayuda al que está abajo, ayuda al que está bien.

»

Con el paso de los años ha resumido esa misma idea en otra expresión igualmente contundente: «En la vida hay que poner el culo contra la pared», una frase que utiliza para explicar la importancia de protegerse y afrontar las dificultades con determinación.

La relación con su hija, Alaska, ha sido otro de los aspectos que más interés ha despertado entre el público.

América siempre ha reconocido que ejerció el papel de madre con firmeza y que nunca quiso convertirse en una amiga para su hija.

La propia cantante ha confirmado esa visión en numerosas ocasiones.

«Mi abuela me malcriaba y ella me educaba», ha explicado Alaska al recordar la dinámica familiar que vivió durante su infancia.

 

Alaska, Mario y América

 

 

Tras la separación de su marido, Manuel Gara López, fue América quien asumió el peso de la educación de su hija y sostuvo el hogar con una autoridad que, según ambas, resultó decisiva para su formación personal.

A pesar de esa exigencia, también desempeñó un papel fundamental en el inicio de la carrera artística de Alaska.

Después de verla actuar siendo todavía una adolescente, comprendió que tenía talento suficiente para dedicarse profesionalmente a la música.

«Fui a verla y me gustó.

Le dije: “Vas a dejar de trabajar, te voy a ayudar”», recordó al explicar el momento en el que decidió respaldar plenamente el futuro artístico de su hija.

Esa confianza terminó convirtiéndose en uno de los pilares que permitieron a Alaska centrarse por completo en su carrera musical, hasta convertirse en una de las artistas más influyentes de la cultura popular española.

Dentro del ámbito familiar, otro nombre ocupa un lugar muy especial: Mario Vaquerizo.

América nunca ha ocultado el enorme cariño que siente por su yerno y suele hablar de él con admiración y humor.

«Mario es muy bueno y mucho más simpático que Alaska; se parece a mí más que ella», comentó en una de sus entrevistas más recordadas.

 

 

Alaska y su madre

 

Incluso llegó a bromear diciendo: «Mi hijo debería haber sido Mario Vaquerizo», destacando el carácter alegre, sociable y trabajador que, según ella, ambos comparten.

Cuando compara a la pareja, también lo hace con una imagen que refleja perfectamente la personalidad de cada uno.

«Olvido se va la primera de la fiesta y Mario se queda el último», comentó entre risas, describiendo el contraste entre el carácter reservado de su hija y la naturaleza extrovertida de su yerno.

Con motivo de su 97.

º cumpleaños, tanto Alaska como Mario Vaquerizo le dedicaron emotivos mensajes públicos.

El cantante la definió como «la mujer más total, lista, inteligente y divertida» que ha conocido, mientras Alaska compartió una fotografía de la infancia de su madre acompañada de unas palabras de cariño.

A lo largo de las décadas, América Jova ha demostrado que su historia va mucho más allá de ser la madre de una artista famosa.

Su vida ha estado marcada por los viajes, la adaptación a nuevos países, el trabajo constante y una forma de afrontar las dificultades que continúa despertando admiración.

Su sinceridad, su carácter firme y su particular manera de entender la vida la han convertido en una figura singular cuya influencia ha sido determinante tanto en la trayectoria personal como profesional de Alaska.

 

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