“NO CONFÍO EN CASI NADIE” Y REVELA CÓMO LA SOLEDAD MARCÓ SU VIDA
AYMERIC LAPORTE SE ABRE COMO NUNCA: “NO CONFÍO EN CASI NADIE” Y REVELA CÓMO LA SOLEDAD MARCÓ SU VIDA
⚽💔 Detrás de uno de los líderes de la selección española hay una historia de sacrificios, desconfianza y madurez precoz.
Aymeric Laporte rompe su habitual discreción y comparte las experiencias que cambiaron para siempre su forma de ver la vida.
Descubre su confesión más personal.

Aymeric Laporte se ha consolidado como una de las figuras más importantes de la selección española, no solo por su rendimiento sobre el terreno de juego, sino también por el respeto que despierta dentro del vestuario.
A sus 32 años, el defensa afronta una nueva cita mundialista convertido en uno de los futbolistas con mayor experiencia del grupo y, al mismo tiempo, en una de las voces más reflexivas del equipo.
En una entrevista concedida antes del inicio del torneo, el central dejó al descubierto una faceta poco conocida de su personalidad, marcada por las dificultades vividas desde la adolescencia y por una forma de entender las relaciones personales basada en la prudencia.
“No confío en casi nadie.
No estoy a la defensiva, pero sí tomo distancias para que no me la metan”, confesó Laporte, una frase que resume la manera en que las experiencias acumuladas durante su carrera han moldeado su carácter.
Lejos de mostrarse frío o distante, el internacional español explicó que esa actitud no nace del rechazo hacia los demás, sino de las lecciones aprendidas con el paso del tiempo.
El futbolista reconoce que la confianza es algo que concede muy pocas veces y únicamente a quienes forman parte de su círculo más cercano.
Aunque muchos compañeros y periodistas lo consideran uno de los referentes del vestuario, Laporte prefiere restar importancia a ese papel.
Se define simplemente como un futbolista dispuesto a ayudar a los más jóvenes y a aportar estabilidad dentro del grupo.

“Estoy muy contento de seguir aquí.
Es donde más disfruto del fútbol”, aseguró al hablar de su etapa con la selección española, un equipo con el que ha vivido algunos de los momentos más importantes de su carrera.
Su decisión de representar a España en el ámbito internacional marcó un antes y un después en su trayectoria deportiva.
Después de haber pasado por las categorías inferiores de Francia, obtuvo la nacionalidad española en 2021 y no oculta que aquella elección cambió su vida.
“Sinceramente, creo que no he podido tomar una decisión mejor en mi vida”, afirmó al recordar el momento en que decidió vestir la camiseta de España.
Desde entonces, ha participado en algunos de los mayores éxitos recientes de la selección, incluyendo la conquista de la UEFA Nations League en 2023 y la Eurocopa de 2024, además de disputar otras grandes competiciones internacionales que han reforzado el prestigio del combinado nacional.
Sin embargo, detrás de ese exitoso recorrido deportivo existe una historia personal mucho menos conocida.

Laporte abandonó su hogar siendo apenas un adolescente para incorporarse a la cantera del Athletic Club.
Aquella decisión supuso un enorme cambio en su vida, especialmente porque durante su primer año en España un problema burocrático le impidió competir oficialmente con su nuevo equipo.
Mientras sus compañeros disputaban los encuentros del fin de semana, él debía desplazarse hasta Francia para poder jugar algunos partidos, acumulando largos viajes y pasando buena parte del tiempo alejado de su familia.
Aquella situación terminó marcando profundamente su forma de afrontar la vida.
“No fue fácil”, reconoció al recordar aquellos meses de adaptación, en los que la soledad se convirtió en una compañera habitual.
El defensa considera que esa etapa le obligó a madurar antes de tiempo y a desarrollar una personalidad mucho más reservada.
“Cuando dicen que soy un tipo solitario, hay algo de cierto.
No viví mi infancia en el entorno que me hubiera gustado.
Y eso ha tenido consecuencias”, explicó al reflexionar sobre cómo aquellas vivencias siguen influyendo en su carácter.
Con el paso de los años también aprendió a convivir con las críticas y con la presión mediática que acompaña al fútbol profesional.

“Obviamente, a todo el mundo le importa, pero no me afecta como cuando tenía 17 o 18 años”, comentó, asegurando que hoy concede mucha más importancia a la opinión de su familia, de sus amigos y de las personas que realmente forman parte de su vida.
Esa evolución personal también se refleja dentro del vestuario de la selección.
Aunque evita definirse como líder, Laporte reconoce que intenta transmitir tranquilidad y experiencia a los jugadores más jóvenes.
“Me gusta ser lo que soy a día de hoy: alguien que intenta ayudar dentro y fuera del campo e intentar ser importante para el equipo”, señaló.
Su convivencia con futbolistas como Nico Williams, Lamine Yamal, Gavi o Mikel Merino refleja el buen ambiente que existe dentro del grupo.
Entre bromas, explicó que los jóvenes aportan una energía especial durante las concentraciones y que los constantes piques en los entrenamientos forman parte de la convivencia diaria.

“Los chavales son los que más vidilla le meten a los piques y a la concentración”, afirmó entre sonrisas.
Más allá de los títulos conseguidos, Laporte asegura que el mayor privilegio es seguir formando parte de un equipo con el que disfruta cada convocatoria y donde considera que todavía quedan muchos objetivos por conquistar.
Con la mirada puesta en el Mundial, el central mantiene intacta la ilusión de seguir haciendo historia con la selección española.
Al mismo tiempo, sus confesiones muestran el lado más humano de un futbolista que aprendió muy pronto a convivir con la distancia, la responsabilidad y la desconfianza, experiencias que, lejos de debilitarlo, terminaron convirtiéndolo en uno de los referentes más sólidos del vestuario español.
Descargo de responsabilidad: Este contenido puede haber sido creado por IA con fines de entretenimiento.
Cualquier parecido con personas, eventos o lugares reales es pura coincidencia.