Por la situación de mi hijo Kike, yo creo que él se va a ir antes que yo
Fabiola Martínez: “Por la situación de mi hijo Kike, yo creo que él se va a ir antes que yo. Entonces a veces me visualizo sin él, me voy preparando”
Fabiola Martínez, exmujer de Bertín Osborne, se ha pronunciado sobre cuál será el momento más duro de su vida, el fallecimiento de su hijo Kike

Fabiola Martínez (53 años) ha hecho una de las confesiones más duras de su vida. Separada de Bertín Osborne desde principios de 2021, la modelo venezolana se ha reinventado y ha continuado con su vida estudiando un máster de Administración y Dirección de Empresas, como colaboradora de televisión y montando su propia marca de ropa. Eso sí, lo que nunca ha dejado de lado es su faceta como madre porque siempre ha estado muy volcada en el cuidado de sus dos hijos, Norberto Enrique (conocido como Kike) y Carlos Alberto.
Mujer valiente y todoterreno, Fabiola es una madre muy luchadora que no se separa casi nunca de su Kike, quien padece una parálisis cerebral con grave lesión cerebral y problemas de movilidad. Una condición que fue provocada por la bacteria Listeria. “Las mujeres tienen más posibilidades de padecer esta enfermedad y muchas veces ni os enteráis, pero si se está embarazada pasa al feto y la mayoría de las veces provoca un aborto. Eso le pasó a ella. Pero ya llevaba seis meses de gestación, el niño nació con una septicemia generalizada, tuvo dos derrames, pero el tío aguantó y se salvó”, explicó Bertín en ‘El País’.

Las duras palabras de Fabiola
Aunque por el momento su hijo se encuentra estable, Fabiola ha hecho una durísima confesión en el pódcast ‘Upeka’, donde ha asegurado que tiene que ir haciéndose a la idea de que Kike fallecerá antes que Bertín y ella. “Por su situación, yo creo que él se va a ir antes que yo. Entonces, a veces me visualizo sin él. Todo el mundo me dice: ‘No te tortures’, pero yo creo que en el fondo me voy como preparando. Si no pasa, no me voy a enterar”, ha confesado entre lágrimas.
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“He dejado organizadas muchas cosas y entiendo que su amor y su bondad van a hacer que la gente que esté a su alrededor lo vea como lo veo yo, que es puro amor. Y si no es así, la batalla va a ser mía”, ha asegurado sobre cómo se enfrenta a una posible muerte de Kike.
Eso sí, Fabila ha hecho hincapié en el vacío que se quedará cuando no esté, porque ha dedicado su vida a él. “Cuando dejas de cuidar, sientes que no tienes una razón, no hace falta tener un hijo con discapacidad, es que te pasa cuando pasas mucho tiempo con una persona que tiene una enfermedad terminal, pues cuando se va no dices: ‘qué alivio, ahora ya puedo hacer mi vida'”, ha asegurado.

Una vida dedicada al cuidado de todos
Pero lo cierto es que Fabiola no solo se ha dedicado en cuerpo y alma a cuidar a sus hijos, sino el de toda su familia. Un rol que le asignaron desde muy pequeña. “Mi madre me educó diciéndome: ‘Tienes que aprender a cocinar para cuando te cases, a planchar, ayuda a tu hermano con los deberes, hazle la comida’. Yo he crecido así. Durante mucho tiempo, mi hermano estuvo muy pegado a mí y tuve que cortar ese cordón. No era sano para ninguno de los dos, yo tuve el rol de madre porque la mía supo delegar”, ha asegurado.
“A mí me educaron ya de cuidadora. Esa era mi vida. Nunca vi posibilidades de nada. Cuando me vine a España se me abrió el universo. Mi familia era mi vida”, ha asegurado. Pero, por suerte, la ex de Bertín puso límites y ya no se ve de esa manera: “Ahora me he puesto ya en la lista. A veces no soy la primera, pero estoy en esa lista. Es que antes no estaba. Ni la última. Lo importante es evolucionar”, asevera.
“He aprendido a dame mi lugar, a quererme, a respetarme, o no hacer algo que no me apetece”, ha contado Fabiola, añadiendo que antes de llegar a este punto aquel rol de cuidadora se reforzó con la llegada de Kike.

La batalla personal de Fabiola
“Si ya tenía ese rol, el nacimiento de Kike fue mi batalla personal. Cuidar a mi hijo y sacarlo adelante. Nunca vi una corresponsabilidad. No di opción porque Kike era mío. Lo voy a cuidar y a hacerlo todo. Ahí sí que aprendí a establecer prioridades porque él era lo más importante. En ese momento yo ya no tenía que cuidar de mi madre, ni de mi hermano, de mi padre. Mi hijo era mi prioridad y empecé a educar a todos a mi alrededor“, ha explicado.

“Hasta ese momento todo el mundo tiraba de mí hasta para una cita médica. Con Kike estuvimos muchos meses en la UCI y no le permitía a nadie hacer nada. Me puse a piñón fijo. (…) Ahí empezaron a cambiar las cosas. Pero realmente, cuando me puse en esa lista fue cuando me separé. Hace cinco años es cuando digo ‘¿qué coño estoy haciendo?’. Ahí decidí cambiar muchas cosas. Soltar ha sido lo más difícil”, ha asegurado.