💊🇲🇽 Lo que acaba de ocurrir en México podría marcar un antes y un después para toda América Latina.

Mientras durante décadas el país dependió de medicamentos importados, una decisión del Gobierno está obligando a las grandes farmacéuticas a replantear sus estrategias.

Miles de millones de pesos en inversiones, nuevas plantas de producción y una apuesta por fabricar medicamentos dentro del territorio nacional están cambiando el panorama.

Pero detrás de este movimiento hay una historia de dependencia, intereses económicos y una transformación que pocos esperaban.

Lo que viene podría redefinir el futuro de la industria farmacéutica mexicana.

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Farmacéuticas deben entregar medicamentos aunque Gobierno les deba dinero:  Sheinbaum – El Financiero

 

México ha dado un paso que promete transformar profundamente su industria farmacéutica.

En medio de los desafíos relacionados con el acceso a medicamentos, el abastecimiento de insumos médicos y la dependencia de importaciones, el Gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum anunció una estrategia que busca fortalecer la producción nacional mediante inversiones superiores a los 21 mil millones de pesos por parte de importantes empresas del sector.

La iniciativa forma parte de una política orientada a consolidar la denominada soberanía sanitaria, una meta que pretende reducir la dependencia del extranjero en la fabricación de medicamentos, vacunas, insumos médicos y tratamientos estratégicos.

Durante la presentación de los proyectos, representantes de compañías nacionales e internacionales confirmaron nuevas inversiones en plantas, laboratorios, investigación clínica y producción de materias primas farmacéuticas.

Entre las empresas participantes figuran Abbott, Bayer, Sanofi, Bristol Myers Squibb, Grupo Neolpharma, Laboratorios Liomont, Kener y otras compañías que anunciaron planes de expansión en distintos estados del país.

Los proyectos abarcan desde la fabricación de dispositivos médicos hasta la producción de biofármacos, vacunas e insulina.

La presidenta Claudia Sheinbaum destacó la importancia de este proceso al afirmar que el objetivo es “producir más en México lo que consumimos en México”, una visión que busca no solo atender la demanda interna, sino también convertir al país en una plataforma de innovación y exportación farmacéutica para la región.

 

 

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Uno de los anuncios que más atención ha generado es el relacionado con la producción de insulina.

La diabetes continúa siendo uno de los principales problemas de salud pública en México y millones de pacientes dependen diariamente de este medicamento.

Durante años, gran parte del suministro ha dependido de fabricantes internacionales, situación que ha generado preocupación por los costos y la disponibilidad.

En ese contexto, Sanofi confirmó una inversión superior a los 2 mil millones de pesos para construir una planta de insulina basal en territorio mexicano.

El proyecto tiene el potencial de cubrir la totalidad de la demanda nacional de este tratamiento, un hecho que podría representar un cambio histórico para el sistema de salud.

“Que México produzca lo que México necesita”, señaló Sheinbaum al referirse a la estrategia que impulsa su administración.

La frase se ha convertido en uno de los mensajes centrales de una política que pretende recuperar capacidades productivas perdidas durante décadas.

El secretario de Salud, David Kershenobich, subrayó que el valor de estas inversiones va mucho más allá de las cifras económicas.

“Más allá de la cifra, habla de la posibilidad de desarrollo industrial en el país”, expresó al destacar el impacto que podría tener la expansión del sector farmacéutico sobre el empleo, la investigación científica y la innovación tecnológica.

 

 

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Otro elemento clave de la estrategia consiste en aprovechar el enorme poder de compra del Estado.

Las adquisiciones gubernamentales de medicamentos representan cientos de miles de millones de pesos cada ciclo de contratación.

Bajo el nuevo esquema, las empresas que demuestren inversiones productivas en territorio mexicano podrán obtener ventajas competitivas en futuras licitaciones públicas.

La medida busca incentivar que más compañías fabriquen dentro del país en lugar de depender exclusivamente de importaciones.

Además, el Gobierno pretende simplificar diversos procesos regulatorios para acelerar el desarrollo de nuevos proyectos industriales y fortalecer la capacidad de producción local.

La estrategia también contempla un papel más activo para Birmex, la empresa estatal vinculada históricamente a la producción de vacunas y medicamentos.

Tras años de limitaciones operativas, la institución podría participar nuevamente en proyectos de fabricación y distribución, ahora en colaboración con actores privados y centros de investigación.

Paralelamente, México ha comenzado a reforzar su cooperación internacional en materia farmacéutica.

Autoridades confirmaron la firma de acuerdos de entendimiento con Canadá para impulsar cadenas de suministro regionales y reducir la dependencia de insumos provenientes de Asia, especialmente de China e India, países que concentran una parte significativa de la producción mundial de ingredientes farmacéuticos activos.

 

 

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La pandemia de COVID-19 dejó en evidencia los riesgos asociados a la dependencia externa en productos sanitarios estratégicos.

La interrupción de cadenas de suministro y las dificultades para acceder a vacunas y medicamentos impulsaron a numerosos gobiernos a replantear sus políticas industriales en materia de salud.

Ahora, México busca posicionarse como uno de los principales centros farmacéuticos de América Latina.

Las nuevas inversiones, la expansión de la capacidad productiva y la apuesta por la investigación clínica forman parte de una estrategia de largo plazo que pretende generar empleos, atraer tecnología y fortalecer la capacidad nacional de respuesta ante futuras emergencias sanitarias.

El desafío será convertir los anuncios en resultados concretos.

Sin embargo, la magnitud de los compromisos asumidos por las empresas y el respaldo institucional que ha recibido el proyecto sugieren que el país está entrando en una etapa decisiva para recuperar parte de la capacidad industrial que perdió durante las últimas décadas.

Con miles de millones de pesos comprometidos, nuevas plantas en construcción y una política enfocada en producir más medicamentos dentro del territorio nacional, México ha iniciado un proceso que podría redefinir el futuro de su sistema de salud y de su industria farmacéutica para los próximos años.