Yo lo aprendí todo en Os Peares - News

Yo lo aprendí todo en Os Peares

Yo lo aprendí todo en Os Peares

Alberto Núñez-Feijóo “Yo lo aprendí todo en Os Peares. Un niño en la aldea aprende tanto o más que en cualquier universidad, porque el rural está lleno de gente sabia”

La dura infancia de Feijóo, el niño de aldea que fue enviado a un internado con solo 10 años

Alberto Núñez Feijóo

Alberto Núñez Feijóo (64 años) fue un niño de pueblo criado entre animales, colmenas y labores campestres. Su infancia transcurrió junto a sus padres y su abuela en una pequeña aldea gallega de apenas 200 habitantes hasta el día que cumplió diez años, cuando su familia le obligó a partir, solo, lejos de su hogar.

El presidente del Partido Popular hizo declaraciones públicas en los programas de Pablo Motos y Bertín Osborne que permiten conocer mejor los detalles de su infancia. Feijóo nació en Os Peares, una pequeña localidad situada entre las provincias de Ourense y Lugo, donde creció en un entorno humilde y profundamente rural que todavía recuerda con emoción.
Alberto Núñez Feijóo

Juegos de niño en la naturaleza

Durante sus primeros años, el hoy líder popular vivió rodeado de gallinas, cerdos, conejos y colmenas. En su visita a ‘El Hormiguero’ recordó cómo observaba con curiosidad la vida de los animales y cómo el contacto con la naturaleza formó parte de su día a día.

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“Seguía con interés la procreación de los conejos”, bromeaba en su entrevista, donde también evocó las golondrinas que regresaban cada primavera o el canto de los jilgueros que escuchaba de niño. “Yo lo aprendí todo en Os Peares. Un niño en la aldea aprende tanto o más que en cualquier universidad, porque el rural está lleno de gente sabia”.

Aquella España rural poco tenía que ver con la actual. En su casa no había agua corriente, ni nevera, ni lavadora. Las comunicaciones también eran muy distintas. La familia disponía de un teléfono que dependía de una telefonista para conectar las llamadas con otros vecinos de la zona.
Alberto Núñez Feijóo

El papel fundamental de su abuela Eladia

Su abuela materna, Eladia, fue una figura clave en la infancia de Feijóo. Viuda desde los 52 años y propietaria de un pequeño ultramarinos, fue quien asumió gran parte de su crianza mientras sus padres trabajaban largas jornadas.

Eladia sentía una especial debilidad por su nieto. De ella heredó algunas de las enseñanzas que todavía recuerda: “Haz las cosas bien, sé serio y piensa en los demás”.
Alberto Núñez Feijóo

El sacrificio de sus padres

Saturnino Núñez y Sira Feijóo pertenecieron a esa generación de padres que sacrificó gran parte de su vida personal para ofrecer a sus hijos un futuro mejor. Ambos trabajaban intensamente en Os Peares, él participó en las obras vinculadas al embalse y la central eléctrica de la zona, mientras que ella ayudaba en el pequeño negocio familiar de su madre, Eladia.

Conscientes de las limitadas oportunidades que ofrecía la vida en la aldea, tomaron la difícil decisión de enviar a su único hijo a un internado en León cuando apenas tenía diez años. Fue especialmente Sira quien mostró más dudas ante aquella separación.

La madre del político temía el impacto emocional que supondría para un niño tan pequeño alejarse de su familia y de su entorno. Aun así, tanto ella como Saturnino entendieron que aquella renuncia podía abrirle puertas que ellos nunca habían tenido. Con el paso de los años, Feijóo ha reconocido públicamente el enorme esfuerzo que realizaron sus padres para garantizarle una buena educación y ofrecerle un futuro con más oportunidades que el suyo.

 
Alberto Núñez Feijóo

El doloroso adiós que cambió su vida

La tranquila infancia de Os Peares terminó de forma abrupta el mismo día de su décimo cumpleaños, cuando sus padres decidieron enviarlo al colegio ‘Maristas Champagnat’ como alumno interno.

La despedida resultó especialmente dura. Aquel mismo día, el pequeño Alberto subió solo a un tren con destino a León, dejando atrás a su familia, sus amigos y el único entorno que había conocido hasta entonces.

“Que a un chaval con diez años lo metan en un tren con una maleta que podía llevar con dificultad y lo manden a León sin más, eso te marca”, confesó años después. “Me causó dolor”, reconoció también durante la última campaña electoral.

 
Alberto Núñez Feijóo

La disciplina del internado

La llegada al internado supuso un cambio radical en la conducta del pequeño. Allí descubrió el balonmano y aprendió hábitos de disciplina y responsabilidad que, según él mismo ha contado, le acompañan hasta hoy.

El político explica que, debido a esta experiencia, su carácter está determinado por una fuerte cultura del esfuerzo.

En el colegio no había personal encargado de muchas tareas cotidianas. Eran los propios alumnos quienes hacían las camas, barrían los dormitorios, limpiaban las aulas, los patios e incluso las letrinas.

 
Alberto Núñez Feijóo

Feijóo recuerda aquel episodio como la herida emocional más profunda en su tránsito hacia la adultez. Aunque siempre conservará con cariño aquellas primeras hazañas campestres, la dureza del internado le sirvió para construir rutinas estrictas que hoy ayudan al desarrollo de su profesión.

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