La noche del 26 de abril parecía una reunión más entre amigos y familiares en Iztapalapa. Música, convivencia y un ambiente aparentemente tranquilo rodeaban la fiesta organizada por una amiga cercana de Valeria Frías, una joven de apenas 24 años que soñaba con seguir estudiando y construir un futuro profesional. Pero horas después, aquella salida terminaría convertida en una tragedia que hoy sacude a las redes sociales y mantiene a una familia destrozada exigiendo justicia.

Valeria salió de su casa con tranquilidad. Le avisó a su madre, Nely del Carmen, que asistiría a una reunión organizada por Mildre, una amiga de la infancia con quien mantenía una relación cercana desde la secundaria. Nada parecía fuera de lo normal. Incluso durante la noche envió mensajes y un breve video donde aparecía sonriente, relajada y aparentemente segura dentro de la vivienda donde se realizaba la reunión.

Ese video sería la última imagen que su familia tendría de ella con vida.

La madre recuerda que recibió un mensaje alrededor de las 9:33 de la noche. Valeria le decía que ya estaba en casa de su amiga. Después de eso, el silencio comenzó a crecer lentamente. Las llamadas dejaron de ser contestadas y los mensajes ya no recibían respuesta. La preocupación empezó a apoderarse de la familia, aunque jamás imaginaron lo que estaba por venir.

Horas más tarde, cerca de las siete de la mañana del 27 de abril, una llamada cambió para siempre la vida de sus padres. Del otro lado de la línea se encontraba personal del Hospital General de Ixtapaluca. Les informaban que Valeria había sufrido un supuesto accidente y necesitaban que acudieran de inmediato.

image

Cuando la familia llegó al hospital, la realidad fue devastadora.

Los médicos confirmaron que la joven ya no presentaba signos vitales.

El dolor rápidamente se transformó en desconcierto. ¿Qué ocurrió durante esas horas? ¿Cómo pasó de enviar mensajes tranquila y sonriente a terminar sin vida en un hospital? ¿Quiénes estuvieron realmente con ella aquella noche?

La cronología del caso ha despertado aún más dudas. Valeria acudió a la fiesta acompañada de su amiga Mildre y presuntamente de un primo de ella. Según la versión narrada por la familia, ambos serían las últimas personas que estuvieron con la joven antes de que perdiera la vida. Sin embargo, aseguran que ninguno ha dado hasta ahora una declaración pública clara sobre lo sucedido.

La madre de Valeria relató escenas estremecedoras al llegar al hospital. Según cuenta, su hija ya tenía las pupilas dilatadas, estaba fría y no respondía. Los presentes le habrían dicho que intentaron reanimarla, pero que ya no fue posible.

Las respuestas que recibió solo aumentaron la incertidumbre.

Cuando preguntó directamente qué había ocurrido, la amiga supuestamente respondió que Valeria “se quedó dormida y ya no reaccionó”. Una explicación que la familia considera insuficiente frente a la gravedad de los hechos.

El caso ha generado indignación porque, de acuerdo con los familiares, tanto la amiga como el primo dejaron de responder llamadas y mensajes tras conocerse la muerte de Valeria. También denuncian que han tratado de contactar a la madre de Mildre, quien aparentemente sabía de la reunión, pero tampoco han obtenido información.

image

Uno de los puntos más delicados dentro de la investigación es el resultado de la necropsia. Hasta ahora, según denuncia la familia, no existe una explicación definitiva sobre la causa exacta de la muerte. De manera preliminar se habría mencionado la presencia de una sustancia que provocó daños internos severos, pero no hay todavía un dictamen público concluyente.

Ese detalle ha abierto múltiples hipótesis.

Desde una posible intoxicación accidental hasta el consumo involuntario de alguna sustancia desconocida o incluso la participación de terceros. Sin embargo, ninguna línea ha sido confirmada oficialmente y la investigación continúa abierta.

Mientras tanto, el nombre de Valeria se ha convertido en tendencia en redes sociales bajo consignas como “Justicia para Valeria”. Amigos, conocidos y usuarios han comenzado a compartir fotografías, mensajes y publicaciones buscando mantener el caso visible para evitar que quede archivado sin respuestas.

La presión social crece cada día.

image

La familia exige que las autoridades de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México y del Estado de México trabajen de manera coordinada para reconstruir minuto a minuto lo ocurrido aquella madrugada. El hecho de que la fiesta ocurriera en Iztapalapa y el hospital se encontrara en Ixtapaluca ha complicado parte de las diligencias, algo que preocupa profundamente a los familiares.

Los padres de Valeria aseguran que no descansarán hasta conocer la verdad.

Quieren saber qué pasó realmente en esa fiesta. Quieren que quienes estuvieron presentes declaren ante las autoridades. Y sobre todo, quieren evitar que la muerte de su hija se convierta en otro caso olvidado entre expedientes y trámites interminables.

Detrás de cada fotografía compartida en redes sociales aparece la imagen de una joven de 24 años llena de proyectos, amistades y sueños pendientes. Una vida que terminó abruptamente en circunstancias todavía confusas y que hoy deja una enorme pregunta flotando en el aire: ¿qué ocurrió realmente durante la última noche de Valeria Frías?

Mientras las investigaciones avanzan lentamente, la indignación pública continúa creciendo. Porque para la familia no se trata solamente de una pérdida irreparable. Se trata también de una lucha desesperada por obtener respuestas en medio del silencio, las contradicciones y la desaparición de quienes estuvieron junto a Valeria antes de morir.

Y hasta ahora, las preguntas siguen siendo más grandes que las respuestas.