Lý do NASA tắt thiết bị của tàu vũ trụ bay xa nhất lịch sử - Ninh Thuan

La NASA ha tomado una decisión tan difícil como necesaria en la histórica misión Voyager 1, la nave espacial más lejana jamás enviada por la humanidad.

La agencia espacial estadounidense apagó recientemente uno de los instrumentos científicos que había permanecido en funcionamiento durante casi 50 años, con el objetivo de conservar la escasa energía que aún le queda a la sonda.

El dispositivo desconectado fue el experimento de Partículas Cargadas de Baja Energía, conocido como LECP por sus siglas en inglés.

Este instrumento había operado prácticamente sin interrupciones desde el lanzamiento de Voyager 1 en 1977 y desempeñó un papel clave en el estudio del entorno espacial.

Su función principal era medir partículas cargadas de baja energía procedentes del sistema solar, así como otros elementos del medio interestelar, entre ellos iones, electrones y rayos cósmicos.

La medida no fue improvisada. Según explicó la NASA, los ingenieros de la misión habían definido desde hace años un orden específico para apagar gradualmente los equipos científicos de Voyager 1, con el fin de administrar de la forma más eficiente posible la limitada energía nuclear de la nave.

Se trata de una estrategia de supervivencia para mantener operativa la misión durante el mayor tiempo posible.

De hecho, el instrumento LECP de Voyager 2, la sonda gemela lanzada el mismo año, ya había sido apagado en marzo del año pasado.

La distancia extrema a la que se encuentra Voyager 1 convierte cada operación en un proceso lento y delicado.

NASA tắt thiết bị trên tàu vũ trụ Voyager 2 để tiết kiệm năng lượng

Actualmente, la nave está situada a más de 24.000 millones de kilómetros de la Tierra, lo que la convierte en el objeto fabricado por el ser humano más distante jamás alcanzado en el espacio.

Debido a esa enorme separación, la señal enviada desde la Tierra tarda unas 23 horas en llegar a la nave.

Una vez recibida, el proceso de apagado del instrumento necesitó alrededor de 3 horas y 15 minutos para completarse.

Pese a esta desconexión, no todo el sistema asociado al LECP ha quedado inactivo. Una pequeña parte del instrumento, un diminuto motor encargado de girar el sensor en círculo para escanear diferentes direcciones, continúa funcionando.

Este componente consume una cantidad mínima de energía, apenas 0,5 vatios, y mantenerlo activo podría ofrecer a los científicos una oportunidad de reactivar el instrumento en el futuro, en caso de que se lograra liberar o redistribuir energía desde otros sistemas.

La decisión ha sido recibida con pesar por el equipo científico, aunque también con pragmatismo.

Kareem Badaruddin, responsable de la misión Voyager en el Laboratorio de Propulsión a Chorro JPL de la NASA, reconoció que apagar un instrumento científico nunca es algo deseable.

Sin embargo, subrayó que se trata de la mejor elección posible en la situación actual.

El objetivo central sigue siendo conservar el funcionamiento de ambas sondas durante el mayor tiempo que permita su sistema energético.

A pesar del apagado del LECP, Voyager 1 aún mantiene activos dos instrumentos científicos fundamentales.

Uno de ellos se dedica al registro de ondas de plasma y el otro mide el campo magnético del entorno que atraviesa la nave.

Ambos continúan operando con buen rendimiento y siguen enviando datos valiosos desde una región del espacio que ninguna otra nave artificial ha explorado hasta la fecha.

La historia de Voyager 1 es una de las más extraordinarias de la exploración espacial.

Lanzada en 1977, la sonda abandonó oficialmente el sistema solar el 25 de agosto de 2012, cuando cruzó la heliopausa, la frontera exterior de la burbuja de partículas cargadas generada por el Sol.

Tàu thám hiểm của NASA lập kỷ lục quãng đường bay xa nhất lịch sử - Tuổi  Trẻ Online

Más allá de ese límite comienza el espacio interestelar, una región inmensa y prácticamente desconocida para la ciencia.

Su nave gemela, Voyager 2, logró salir del sistema solar en 2018. Ambas sondas fueron equipadas con diez instrumentos científicos idénticos y funcionan gracias a energía nuclear, una fuente que les ha permitido operar durante décadas mucho más allá de lo previsto originalmente.

Hoy en día, las Voyager son las únicas naves construidas por el ser humano que han llegado al espacio interestelar, lo que convierte la información que recopilan en un recurso científico único e irrepetible.

El apagado del LECP marca un nuevo capítulo en la larga travesía de Voyager 1.

Aunque supone la pérdida de una herramienta científica importante, también representa una decisión estratégica para alargar una misión histórica que sigue ampliando el conocimiento humano sobre los confines del espacio.

Cada vatio ahorrado cuenta en una nave que, tras casi medio siglo de viaje, continúa enviando señales desde una oscuridad que ningún otro artefacto humano ha alcanzado.

Con esta medida, la NASA deja claro que su prioridad no es solo preservar una nave legendaria, sino seguir aprovechando al máximo una misión que aún tiene mucho que revelar sobre el universo más allá del sistema solar.

Voyager 1, silenciosa y diminuta en la inmensidad cósmica, sigue siendo uno de los mayores símbolos de la ambición científica de la humanidad.