“El desgarrador llamado del padre de Valeria Afanador: ‘No aguanto más, mi niña, vuelve a casa’ — Cuando el dolor se convierte en un grito silencioso que nadie quiere escuchar”
La desaparición de Valeria Afanador en Cajicá ha dejado una herida abierta en el corazón de Colombia.
Pero mientras la comunidad sigue buscando respuestas, el mensaje del padre de la niña ha estremecido a todos por su sinceridad y desesperación.
Manuel Afanador, con la voz quebrada y el alma en vilo, lanzó un llamado que no solo conmueve, sino que revela la cruda realidad de una familia que no pierde la esperanza pese al tiempo y la incertidumbre.
Desde que Valeria desapareció, la angustia ha crecido día a día.
Manuel no solo enfrenta la ausencia de su hija, sino también el peso insoportable de no saber dónde está ni en qué condiciones.
En un emotivo mensaje transmitido por medios nacionales, el padre prometió a su pequeña que la va a encontrar, que volverán a abrazarse, a jugar con sus hermanitos y a compartir esos momentos simples que ahora parecen tan lejanos.
“No pudo haber salido sola”, afirmó con convicción Manuel, dejando claro que detrás de esta desaparición hay algo más que un simple extravío.
Por eso, la familia tomó la difícil pero necesaria decisión de contratar un abogado para iniciar un proceso privado, buscando avanzar donde las autoridades no han logrado resultados contundentes.
El padre describió a Valeria con detalles que solo un padre conoce: una niña selectiva con la comida, indefensa, que necesita el calor de su familia y que no sabe defenderse sola.
“Son diez días sin saber si ha comido, si tiene frío, si está bien”, expresó con el corazón en la mano, implorando a quien tenga a su hija que la devuelva.
Este mensaje no es solo una súplica; es un grito de amor y desesperación que busca romper el silencio y la indiferencia.
Manuel pidió a quienes puedan tener información que actúen con humanidad, recordando que Valeria es una niña que no habla claro, que no puede valerse por sí misma, y que necesita regresar a casa cuanto antes.
La familia Afanador, aunque abatida, no pierde la esperanza ni la fuerza para seguir luchando.
Cada palabra del padre es un recordatorio del drama humano detrás de los titulares, de la urgencia de encontrar a Valeria y de la necesidad de que la justicia actúe con rapidez y eficacia.
Mientras la investigación continúa, este mensaje conmovedor se convierte en un llamado a la solidaridad y a la acción.
Porque detrás de cada desaparición hay un rostro, una historia y un amor que no se rinde.
Y en el caso de Valeria Afanador, ese amor es la luz que guía la búsqueda incansable de una familia que no descansará hasta tenerla de vuelta en sus brazos.