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El escándalo Adorni sacude a Milei y casi un 70 % afirma que su economía está peor que el año pasado

Corrupción, malestar económico y pérdida de confianza: las encuestas encienden luces de alarma para el gobierno de Javier Milei en uno de sus momentos más delicados

Durante meses, el gobierno de Javier Milei sostuvo que el principal activo de su gestión era la economía. La baja de la inflación, el equilibrio fiscal y los indicadores macroeconómicos fueron presentados como pruebas de que el rumbo elegido comenzaba a dar resultados. Sin embargo, mientras los números oficiales intentan mostrar señales positivas, una realidad muy distinta parece emerger desde la percepción cotidiana de millones de argentinos.

Y esa distancia entre los indicadores y la experiencia diaria de la población comienza a transformarse en un problema político de enormes dimensiones.

Las últimas encuestas difundidas por distintas consultoras reflejan un escenario cada vez más complejo para la administración libertaria. A la preocupación económica se suma ahora un nuevo frente de conflicto: el escándalo que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y que amenaza con erosionar la confianza en el gobierno justo cuando la gestión intenta consolidar su proyecto político. ()

Lo que para muchos analistas parecía una crisis limitada a denuncias y controversias mediáticas terminó convirtiéndose en un asunto con impacto directo en la opinión pública.

Y los números comienzan a mostrarlo.

Según datos difundidos por la consultora Management & Fit, cerca del 80 % de los encuestados considera que Adorni debería renunciar o apartarse de su cargo mientras avanzan las investigaciones sobre su situación patrimonial. La demanda de una salida del funcionario se mantiene elevada y muestra pocos signos de retroceso. ()

El tema dejó de ser únicamente judicial o político.

Se transformó en una cuestión de confianza.

Uno de los datos más llamativos del estudio es que una parte importante de la sociedad considera que la permanencia de Adorni dentro del gabinete responde a razones que van más allá de una simple defensa política. Un 42 % de los consultados cree que el presidente Javier Milei no le solicita la renuncia porque el funcionario tendría información sensible sobre posibles irregularidades dentro de la administración. ()

Más allá de que esas percepciones no constituyen pruebas, revelan algo que preocupa especialmente a cualquier gobierno: el deterioro de la credibilidad pública.

La situación se vuelve todavía más delicada cuando se observa el impacto sobre la confianza general en la gestión.

De acuerdo con los relevamientos, siete de cada diez personas consideran que los hechos vinculados al caso Adorni afectan negativamente su confianza en el gobierno nacional. Incluso entre sectores que históricamente respaldaron a La Libertad Avanza comenzaron a aparecer señales de desgaste. ()

Sin embargo, el frente político no es el único desafío.

Para muchos ciudadanos, el problema más urgente sigue siendo el económico.

Y allí los datos tampoco resultan alentadores para la Casa Rosada.

Un estudio realizado por D’Alessio IROL y Berensztein reveló que el 68 % de los encuestados considera que su situación económica personal es peor que la que tenía hace un año. Se trata de uno de los registros más altos observados en los últimos tiempos y refleja una sensación de deterioro que atraviesa distintos sectores sociales. ()

La cifra adquiere una relevancia especial porque muestra que, pese a los discursos oficiales sobre la estabilización económica, una gran mayoría de los argentinos no percibe mejoras concretas en su vida cotidiana.

Para muchas familias, llegar a fin de mes continúa siendo una tarea difícil.

Los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo frente a diversos aumentos de costos.

El empleo genera incertidumbre.

Y la sensación de bienestar prometida todavía parece lejana para una parte significativa de la población.

La preocupación económica aparece acompañada además por un creciente pesimismo respecto al futuro.

Según el mismo relevamiento, más de la mitad de los consultados cree que dentro de un año su situación económica podría ser peor que la actual. Aunque existe un grupo que mantiene expectativas positivas, el balance general continúa siendo negativo.

Otros estudios publicados en los últimos meses refuerzan esa tendencia.

Diversas encuestas muestran niveles elevados de desaprobación hacia la gestión presidencial, con porcentajes que rondan o superan el 60 %. Además, el desempleo, la inseguridad, la inflación y los escándalos vinculados a presuntas irregularidades aparecen entre las principales preocupaciones de la ciudadanía.

Para el gobierno, el desafío consiste en evitar que ambos problemas —la situación económica y la crisis de confianza— se potencien mutuamente.

Porque la historia política argentina demuestra que cuando las dificultades económicas se combinan con cuestionamientos éticos o sospechas de corrupción, el costo para cualquier administración puede multiplicarse.

Mientras tanto, Javier Milei continúa respaldando públicamente a Manuel Adorni, rechazando los pedidos de renuncia impulsados desde distintos sectores políticos y mediáticos. Esa decisión mantiene abierto un debate que parece lejos de cerrarse y que amenaza con seguir ocupando el centro de la agenda pública durante las próximas semanas.

A pesar de este contexto adverso, algunos analistas señalan que el oficialismo todavía conserva una base electoral significativa. Parte de los votantes que acompañaron a Milei en las elecciones anteriores continúa respaldando el rumbo general del gobierno, aunque manifiesta preocupación por determinados episodios recientes.

La pregunta que muchos se hacen ahora es si el desgaste observado en las encuestas representa un fenómeno pasajero o el inicio de una tendencia más profunda.

Por el momento, los números muestran una sociedad atravesada por dos sentimientos predominantes: preocupación económica y desconfianza política.

Y ambos factores parecen converger en un momento especialmente sensible para la administración libertaria.

Mientras el gobierno intenta defender sus logros económicos y contener el impacto del caso Adorni, millones de argentinos siguen evaluando la gestión desde una vara mucho más simple: la de su propia realidad cotidiana.

Porque más allá de los discursos, las estadísticas y las disputas partidarias, para la mayoría de la población la pregunta sigue siendo la misma.

¿Se vive mejor que hace un año?

Y según las encuestas más recientes, una amplia mayoría responde que no.

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