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“La Llorona”: el apodo secreto de Scaloni que nació entre lágrimas y terminó convirtiéndose en símbolo del vestuario argentino

Lionel Scaloni volvió a protagonizar una de esas escenas que explican por qué su relación con la selección argentina va mucho más allá de una cuestión futbolística. Después de la dramática remontada frente a Egipto en el Mundial 2026, el entrenador apareció emocionado, con lágrimas en los ojos y una mezcla de orgullo, alivio y felicidad imposible de ocultar.

Pero esta vez no solo habló del triunfo.

También reveló uno de los secretos mejor guardados dentro del vestuario argentino: el particular apodo con el que sus propios jugadores lo llaman desde hace años.

“La Llorona”.

La frase provocó sonrisas entre los periodistas, pero detrás del apodo existe una historia que refleja una de las características más particulares del técnico campeón del mundo: su enorme sensibilidad emocional. Scaloni nunca intentó esconder sus sentimientos y, para sus futbolistas, esa sinceridad terminó convirtiéndose en una de las señales más fuertes de liderazgo.

Después de la victoria por 3-2 ante Egipto, el entrenador reconoció que volvió a emocionarse en el vestuario. La remontada había sido demasiado intensa: Argentina perdía 0-2, parecía al borde de la eliminación y consiguió cambiar la historia con tres goles en pocos minutos.

Para Scaloni, ese momento representó mucho más que una clasificación.

Era la confirmación de que el grupo mantenía intacta una mentalidad construida durante varios años. El técnico explicó que las lágrimas no aparecen por tristeza, sino por la pasión que siente al vivir experiencias que considera únicas dentro del fútbol.

“Siempre me emociono”, admitió el entrenador al hablar sobre sus reacciones después de los partidos importantes. Esa frase resume perfectamente una personalidad que se convirtió en una de las marcas registradas de su ciclo al frente de la Albiceleste.

El origen del apodo, sin embargo, viene de mucho antes.

La historia se remonta a la previa de la final del Mundial de Qatar 2022 contra Francia. En aquella charla técnica antes del partido más importante de su carrera, Scaloni intentó transmitir sus últimas indicaciones al grupo, pero la emoción terminó superándolo.

Los jugadores recuerdan que el entrenador comenzó a hablar y, poco a poco, las lágrimas aparecieron. El momento fue tan intenso que incluso varios futbolistas terminaron emocionados junto a él. Con el paso del tiempo, aquella escena quedó como una anécdota interna del grupo y dio nacimiento al famoso apodo.

Lejos de verlo como una debilidad, el plantel lo transformó en una muestra de cercanía.

Para los jugadores, Scaloni no es solamente el entrenador que diseña tácticas y prepara partidos. También es una persona que comparte las emociones del grupo, que entiende los sacrificios realizados durante años y que vive cada victoria como si estuviera dentro de la cancha.

Esa conexión humana ha sido una de las claves del éxito argentino.

Desde su llegada al cargo, Scaloni construyó un ambiente donde la confianza y la unión del grupo tienen un peso fundamental. El técnico logró combinar exigencia profesional con una relación cercana con sus futbolistas, algo que muchos consideran una de las razones por las que Argentina logró conquistar títulos importantes.

La remontada contra Egipto volvió a demostrar esa característica.

Cuando el equipo estaba contra las cuerdas, Scaloni no solamente buscó soluciones tácticas. También apeló al carácter de sus jugadores. Después del partido explicó que, en momentos así, la estrategia es importante, pero la mentalidad y la capacidad de creer resultan decisivas.

Y precisamente esa mentalidad es la que los jugadores identifican en su entrenador.

El apodo “La Llorona” nació como una broma interna, pero terminó representando algo mucho más profundo. Resume la manera en la que Scaloni entiende el fútbol: un deporte donde la preparación, el talento y la emoción deben convivir.

En un mundo donde muchas veces los entrenadores intentan mostrar una imagen fría e impenetrable, Scaloni eligió otro camino.

No tiene problema en mostrar alegría, nervios o lágrimas. Para él, emocionarse significa valorar lo que está viviendo. Significa recordar que detrás de cada partido hay historias personales, sacrificios familiares y años de trabajo.

Esa autenticidad también genera respeto entre sus jugadores.

Lionel Messi y los referentes del plantel han destacado en varias ocasiones la importancia del vínculo construido con el entrenador. Más allá de las decisiones tácticas, existe una confianza basada en experiencias compartidas y en una forma de entender el fútbol como un esfuerzo colectivo.

Después de la noche épica ante Egipto, “La Llorona” volvió a aparecer.

Pero esta vez el apodo no fue solamente una broma del vestuario. Fue casi un homenaje. Una manera de reconocer que la emoción de Scaloni forma parte de la identidad de esta selección argentina.

Porque las lágrimas que derrama después de una victoria no son señales de fragilidad.

Son la prueba de que sigue viviendo cada partido con la misma intensidad que sus futbolistas y millones de hinchas.

En un Mundial donde cada detalle puede marcar la diferencia, Argentina encontró en su entrenador algo más que un estratega.

Encontró a un líder capaz de sentir, transmitir y unir.

Y quizás por eso, entre risas y abrazos, sus jugadores siguen llamándolo de la misma manera:

“La Llorona”.

Un apodo nacido de las lágrimas, pero construido sobre la pasión de un campeón.

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