“Cabello dijo que ‘Niño Guerrero’ estaba protegido por Uribe en Colombia… pero terminó abatido en Venezuela”image

Las declaraciones del dirigente chavista Diosdado Cabello volvieron a quedar bajo el foco de la polémica luego de que el presidente Donald Trump y autoridades venezolanas confirmaran la muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, durante una operación conjunta realizada en el estado Bolívar.

El hecho generó una fuerte ola de reacciones políticas y mediáticas porque, meses atrás, Cabello había asegurado públicamente que el líder del Tren de Aragua se encontraba en Colombia y que estaba siendo protegido por el expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez.

Ahora, tras conocerse que “Niño Guerrero” habría sido localizado y eliminado dentro de territorio venezolano, sectores opositores y usuarios en redes sociales aseguran que las declaraciones de Cabello quedaron completamente desmentidas.

La controversia se intensificó luego de que Trump anunciara públicamente que fuerzas estadounidenses participaron en una operación militar coordinada con autoridades venezolanas para neutralizar al líder del Tren de Aragua en el estado Bolívar, una región históricamente marcada por minería ilegal, narcotráfico y presencia de grupos armados.

Según reportes publicados por medios internacionales, la operación contó con apoyo de inteligencia estadounidense y fue ejecutada como parte de una nueva estrategia regional impulsada por Washington contra organizaciones criminales consideradas amenazas transnacionales.

La muerte de “Niño Guerrero” representa uno de los golpes más importantes contra el Tren de Aragua desde la expansión internacional de la organización.

Durante años, el grupo criminal logró extender operaciones hacia Colombia, Perú, Chile, Ecuador y otros países latinoamericanos, convirtiéndose en una de las estructuras criminales más peligrosas de la región.

Sin embargo, más allá de la operación militar en sí, el debate político explotó por las antiguas declaraciones de Diosdado Cabello.

En enero de 2025, el dirigente chavista afirmó en entrevistas y programas radiales que “Niño Guerrero” estaba escondido en Colombia bajo protección de Álvaro Uribe e Iván Duque.

Incluso aseguró que Venezuela había entregado información exacta sobre la ubicación del criminal a las autoridades colombianas y que estas no actuaron por supuestas influencias políticas del uribismo.

“Lo tiene Uribe en Colombia”, declaró Cabello en aquel momento, acusando además a sectores políticos colombianos de proteger a cabecillas criminales venezolanos.

Ahora, el hecho de que la operación final haya ocurrido dentro de Venezuela provocó fuertes cuestionamientos contra el dirigente chavista.

Críticos del gobierno aseguran que el caso demuestra inconsistencias graves en el discurso oficial venezolano sobre el paradero del líder del Tren de Aragua.

Para sectores opositores venezolanos, la situación deja en evidencia que el régimen conocía mucho más sobre los movimientos de “Niño Guerrero” de lo que admitía públicamente.

Otros consideran que las acusaciones contra Colombia buscaban simplemente trasladar responsabilidades hacia actores externos mientras el grupo criminal continuaba operando dentro de territorio venezolano.

El Tren de Aragua nació originalmente dentro del sistema penitenciario venezolano y logró expandirse bajo un contexto de debilidad institucional, corrupción y deterioro de los mecanismos de seguridad.

Diversos informes internacionales señalaron durante años que la organización mantenía control territorial y conexiones con economías ilegales relacionadas con minería clandestina, tráfico humano y extorsión.

La figura de “Niño Guerrero” se convirtió casi en un símbolo del colapso del sistema de seguridad venezolano.

Desde la cárcel de Tocorón, el líder criminal llegó a construir una estructura con capacidad internacional mientras permanecía prácticamente intocable durante años.

La operación que terminó con su muerte marca además un giro importante en la relación entre Washington y sectores del aparato estatal venezolano.

Según medios estadounidenses, la cooperación en inteligencia y seguridad entre ambos países habría aumentado considerablemente tras recientes cambios políticos en Venezuela.

Trump presentó el operativo como una victoria estratégica dentro de su política de combate contra carteles y organizaciones criminales latinoamericanas.

El mandatario estadounidense afirmó que el Tren de Aragua representaba una amenaza directa para la seguridad regional y vinculó la operación con su doctrina de “tolerancia cero” frente al crimen transnacional.

Mientras tanto, dentro de Venezuela, la situación continúa generando tensión política.

La oposición utiliza el caso para cuestionar la credibilidad del discurso oficialista y señalar supuestas contradicciones dentro del chavismo.

En redes sociales, miles de usuarios comenzaron a recordar videos y declaraciones pasadas de Cabello acusando a Colombia de esconder al líder criminal.

La comparación entre aquellas afirmaciones y la reciente operación militar en Bolívar se convirtió rápidamente en tema viral.

Por otro lado, sectores cercanos al chavismo sostienen que las declaraciones de Cabello respondían a información de inteligencia disponible en ese momento y que los movimientos constantes del líder del Tren de Aragua pudieron haber cambiado posteriormente.

Aun así, la polémica ya quedó instalada.

Analistas políticos consideran que el episodio podría debilitar aún más la narrativa oficial construida durante años alrededor del combate contra el crimen organizado.

El caso también vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda para el poder venezolano: ¿cómo logró el líder criminal más buscado de la región permanecer tanto tiempo operando dentro de Venezuela sin ser capturado?

Mientras continúan apareciendo detalles sobre la operación conjunta entre Estados Unidos y Venezuela, una percepción comienza a expandirse dentro del debate regional: la caída de “Niño Guerrero” no solo golpeó al Tren de Aragua, sino que también dejó expuestas profundas contradicciones políticas alrededor del caso.

Y en medio de toda esa controversia, la frase pronunciada meses atrás por Diosdado Cabello vuelve hoy a perseguirlo con fuerza: “Lo tiene Uribe en Colombia”.