Debate en el Congreso argentino: Julia Strada cuestionó el “Super RIGI” y apuntó contra el oficialismo por el rumbo del modelo económicoimage

En una tensa reunión informativa en el Congreso argentino, la diputada Julia Strada protagonizó una extensa intervención en la que cuestionó con dureza el diseño del proyecto conocido como “Super RIGI”, una ampliación del régimen de incentivos a grandes inversiones impulsado por el Gobierno del presidente Javier Milei.

El eje de la discusión giró en torno a la falta de precisiones técnicas del proyecto, su impacto fiscal, la discrecionalidad en su aplicación y el modelo de desarrollo que propone para sectores estratégicos como la minería, el petróleo y el gas. Strada interpeló directamente a funcionarios presentes y señaló supuestas inconsistencias entre los artículos del proyecto, especialmente en lo referido a los objetivos, los requisitos de acceso y la definición de “nuevas actividades económicas”.

Cuestionamientos al diseño del régimen

Durante su exposición, la legisladora sostuvo que el texto del proyecto deja amplios márgenes de interpretación al Poder Ejecutivo. En particular, criticó que la definición de qué actividades podrán acceder a los beneficios quedaría sujeta a la reglamentación posterior, lo que —según afirmó— abre la puerta a una “discrecionalidad excesiva” en la selección de proyectos.

Strada también cuestionó la relación entre los artículos del régimen y los criterios de evaluación de inversiones, señalando que no existiría claridad suficiente sobre los requisitos ambientales, energéticos y productivos exigidos a las empresas beneficiarias.

En ese sentido, advirtió que el esquema podría repetir problemas de políticas anteriores donde, según su visión, la selección de sectores “ganadores” termina concentrando beneficios en pocas industrias de alta rentabilidad sin suficiente encadenamiento productivo local.

Debate sobre el costo fiscal

Otro de los puntos centrales de la intervención fue el impacto fiscal del régimen. La diputada planteó que la falta de estimaciones claras sobre el costo tributario dificulta evaluar la conveniencia del proyecto.

Según su exposición, los beneficios impositivos previstos —que incluyen reducciones en el impuesto a las ganancias, exenciones y otros incentivos— podrían representar un volumen significativo de recursos no percibidos por el Estado. En ese marco, cuestionó que no exista una metodología unificada entre el Poder Ejecutivo y la Oficina de Presupuesto del Congreso para medir el impacto real de estos regímenes.

Strada advirtió además que este tipo de esquemas puede generar tensiones adicionales sobre el sistema previsional, en la medida en que incluyen reducciones en aportes patronales.

Energía, infraestructura y modelo productivo

La diputada también vinculó el debate con el desarrollo energético argentino. En su intervención mencionó inversiones en infraestructura como gasoductos y proyectos de gas natural licuado (GNL), y sostuvo que muchas de las condiciones actuales del superávit energético se explican por obras públicas previas.

En ese contexto, criticó que el nuevo régimen incentive inversiones sin establecer con claridad quién financia la infraestructura necesaria —como redes eléctricas o transporte— que requieren los grandes proyectos extractivos o industriales.

Además, advirtió que la automatización de grandes plantas industriales podría limitar la creación de empleo directo, y pidió evaluaciones más precisas sobre el impacto laboral real de los proyectos beneficiados.

Debate político y referencias a inversiones extranjeras

La intervención incluyó también referencias a inversiones internacionales en sectores estratégicos. Strada mencionó proyectos mineros de empresas como Rio Tinto en Salta, y debates en torno a proyectos energéticos vinculados a empresas como Petronas, señalando que algunas iniciativas de gran escala ya existían antes del nuevo régimen.

Asimismo, criticó la orientación general del modelo de incentivos y afirmó que el esquema favorecería a sectores concentrados como minería y petróleo, en detrimento de una estrategia más diversificada de desarrollo industrial.

En otro tramo de su exposición, también se mencionaron potenciales inversiones vinculadas a la empresa tecnológica Palantir, en el marco del debate sobre la atracción de capitales extranjeros de alta tecnología.

Cruce político y debate sobre el RIGI

El intercambio con legisladores oficialistas incluyó referencias al régimen general de incentivos a grandes inversiones, conocido como RIGI, aprobado previamente como parte del paquete de reformas económicas del Gobierno.

Strada sostuvo que el nuevo esquema sería una versión aún más flexible del régimen anterior, y cuestionó la necesidad de ampliar beneficios fiscales si, según su interpretación, el RIGI ya contemplaba incentivos para grandes proyectos de inversión.

También planteó interrogantes sobre la estrategia de desarrollo industrial y la ausencia de requisitos más estrictos de integración de proveedores locales en las cadenas productivas, un punto que ya había sido objeto de debate en la ley original.

Un debate abierto sobre el modelo económico

Hacia el final de su intervención, la diputada concluyó con una pregunta dirigida al oficialismo: por qué sería necesario un régimen aún más concesivo si el anterior ya era presentado como exitoso por el Gobierno.

El cruce dejó en evidencia una discusión de fondo en la política argentina: el equilibrio entre atraer inversiones extranjeras, garantizar estabilidad fiscal y promover desarrollo productivo local.

Mientras el oficialismo defiende estos esquemas como herramientas clave para dinamizar sectores estratégicos, la oposición advierte sobre posibles costos fiscales, falta de controles y un sesgo hacia industrias extractivas.

El debate legislativo continuará en las próximas semanas, en un contexto de fuerte polarización política y con el foco puesto en el rumbo del modelo económico argentino.