El consumo de carne vacuna en Argentina alcanza un mínimo histórico y cambia la forma de comprar asado - News

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El consumo de carne vacuna en Argentina alcanza un mínimo histórico y cambia la forma de comprar asado

El consumo de carne vacuna en Argentina alcanza un mínimo histórico y cambia la forma de comprar asado

Argentina, históricamente asociada al consumo de carne vacuna y al tradicional asado, atraviesa un cambio en los hábitos de consumo. Según el análisis presentado en el programa, el consumo de carne de vaca habría llegado a un nivel de 47 kilogramos por habitante, una cifra considerada un piso histórico frente a los registros de décadas anteriores, cuando el país llegó a superar ampliamente esos valores.

Durante la conversación, se recordó que en distintos momentos Argentina tuvo consumos cercanos a los 100 kilogramos por habitante y que durante varios años se mantuvo por encima de los 80 kilogramos. Sin embargo, en los últimos años se combinaron diferentes factores que modificaron la relación de los consumidores con la carne vacuna: cambios en los hábitos alimentarios, aparición de otros productos y variaciones en los precios.

Uno de los puntos destacados fue la reducción del abastecimiento destinado al mercado interno. De acuerdo con los datos mencionados en el programa, el abastecimiento habría caído un 11,5%, mientras que una mayor cantidad de carne estaría orientada al mercado de exportación. Además, se señaló un fenómeno denominado “retención de vientres”, relacionado con la decisión de algunos productores de conservar vacas que podrían reproducirse en lugar de enviarlas al frigorífico.

La explicación brindada fue que, cuando existe una expectativa positiva sobre el negocio ganadero, los productores pueden optar por mantener esas hembras para generar nuevos terneros y aumentar la producción futura. En ese sentido, se mencionó que la actividad exportadora tendría un papel importante, con nuevos mercados y una mayor demanda internacional.

Dentro de ese escenario, Estados Unidos fue señalado como uno de los mercados que adquirió relevancia para la carne argentina, junto con China, aunque con características diferentes en cuanto al tipo de producto demandado. Según lo explicado en el programa, las exportaciones habrían aumentado mientras que el consumo interno de carne vacuna habría disminuido.

A pesar de la caída del consumo de carne de vaca, los conductores remarcaron que el consumo total de proteínas de origen animal se mantiene en niveles similares debido al crecimiento de otras alternativas, principalmente el pollo y, en menor medida, el cerdo. El cambio estaría relacionado también con los precios: mientras algunos cortes de carne vacuna registraron aumentos importantes, otros productos tuvieron incrementos menores.

Según los datos mencionados, el precio de la carne vacuna habría aumentado por encima del promedio general de inflación, mientras que cortes más económicos, como la carne picada, tuvieron incrementos aún mayores. En contraste, el pollo habría tenido una suba menor, convirtiéndose en una alternativa para muchos consumidores.

Para conocer la situación desde el punto de vista comercial, el programa entrevistó a un carnicero identificado como Marito Laurens, quien explicó cómo observa los cambios en el comportamiento de los clientes. Según su experiencia, actualmente muchas personas compran carne pensando más en el día a día y buscan promociones para ajustar sus gastos.

El comerciante explicó que las ofertas se convirtieron en una herramienta importante para atraer compradores. Señaló que algunos cortes tradicionales del asado comenzaron a venderse con descuentos debido a una menor demanda, mientras que otros productos utilizados para guisos y comidas de olla tienen mayor salida durante los meses fríos.

También indicó que los consumidores modificaron la manera de elegir los cortes. Las milanesas, tanto de carne como de pollo, continúan siendo opciones muy buscadas, mientras que muchas familias combinan distintos tipos de proteína para adaptarse al presupuesto disponible.

El carnicero afirmó que los clientes ya no suelen concentrar todas sus compras en un único comercio, sino que comparan precios y buscan promociones en diferentes lugares. Según su relato, la competencia aumentó y los negocios deben cuidar tanto los precios como la atención al público para mantener a sus clientes.

Respecto a los cortes considerados premium, como la entraña, el ojo de bife o el bife de chorizo, explicó que la demanda existe, pero que los comerciantes deben ajustar los valores cuando la venta disminuye. En algunos casos, bajar los precios permite evitar acumulación de mercadería y mantener la rotación del producto.

La charla también reflejó la realidad cotidiana de los pequeños comercios. Laurens destacó que el trabajo del carnicero implica muchas horas de actividad y una constante adaptación a las condiciones del mercado.

El informe concluyó que el tradicional vínculo de Argentina con la carne vacuna continúa vigente, pero atraviesa una transformación. El asado sigue formando parte de la cultura alimentaria del país, aunque los consumidores modifican cantidades, cortes elegidos y formas de compra frente a los nuevos escenarios económicos.

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