“El fantasma de Venezuela y Argentina entra en la campaña colombiana: Iván Cepeda desata polémica por propuesta sobre el Banco de la República”image

 

A solo días de la segunda vuelta presidencial en Colombia, prevista para el próximo 21 de junio, el candidato Iván Cepeda abrió uno de los debates económicos más sensibles y explosivos de toda la campaña electoral: la posibilidad de que el Banco de la República participe en el financiamiento del gasto público.

La propuesta encendió inmediatamente las alarmas en sectores empresariales, economistas, analistas financieros y opositores políticos, quienes advirtieron sobre el riesgo de abrir la puerta a mecanismos de emisión monetaria similares a los aplicados durante años en países como Venezuela y Argentina, escenarios que terminaron enfrentando graves crisis inflacionarias.

Las declaraciones de Cepeda surgieron durante una entrevista en Caracol Radio, donde defendió la independencia constitucional del Banco de la República, aunque afirmó que la entidad no debería actuar “aislada” de la visión económica del gobierno nacional.

“El Banco de la República no se puede declarar como una especie de ente autónomo y rector de la economía, prescindiendo de la visión económica que adelanta un gobierno”, declaró el candidato presidencial.

Pero la verdadera controversia llegó cuando Cepeda calificó como una “discusión válida” la posibilidad de que el banco central participe en mecanismos de financiamiento del gasto público estatal.

Aunque el candidato insistió en que cualquier cambio debería surgir de consensos nacionales y dentro del marco institucional, el tema explotó inmediatamente en el debate público colombiano.

La razón es simple: el financiamiento del gasto estatal mediante emisión monetaria es considerado uno de los temas más delicados dentro de la política económica moderna.

En Colombia, la Constitución de 1991 estableció la autonomía del Banco de la República precisamente para evitar que los gobiernos de turno utilicen la emisión de dinero como herramienta política o fiscal.

El artículo 373 limita severamente la posibilidad de financiar directamente al Estado y establece que cualquier mecanismo extraordinario requiere aprobación unánime de la junta directiva del banco central.

El propio Banco de la República ha advertido en distintas ocasiones que este tipo de medidas solo deben utilizarse como último recurso debido a los riesgos asociados con inflación, pérdida de confianza monetaria y desestabilización económica.

Precisamente por eso, las palabras de Cepeda desataron una tormenta política.

Sectores opositores comenzaron rápidamente a comparar la propuesta con experiencias económicas aplicadas durante gobiernos socialistas en Venezuela y Argentina, donde durante años los bancos centrales financiaron crecientes déficits fiscales mediante emisión monetaria.

En Venezuela, bajo los gobiernos de Hugo Chávez y posteriormente Nicolás Maduro, el financiamiento estatal vía emisión terminó derivando en hiperinflación, colapso del bolívar y una de las peores crisis económicas de América Latina.

Argentina también atravesó durante distintos períodos fuertes procesos inflacionarios relacionados con expansión monetaria y presión política sobre el banco central, especialmente durante gobiernos kirchneristas.

Aunque las realidades económicas de Colombia son diferentes, los críticos de Cepeda sostienen que abrir siquiera el debate sobre emisión monetaria para financiar gasto público representa un mensaje extremadamente peligroso para los mercados y para la estabilidad financiera del país.

Las redes sociales colombianas explotaron tras las declaraciones.

Miles de usuarios comenzaron a discutir sobre inflación, autonomía monetaria y riesgo económico.

Algunos mensajes comparaban directamente el escenario colombiano con la experiencia venezolana, mientras otros acusaban a la oposición de exagerar deliberadamente las declaraciones del candidato.

En plataformas como Reddit y X, el tema se convirtió rápidamente en tendencia política nacional.

Muchos simpatizantes de Cepeda salieron en su defensa argumentando que el candidato jamás propuso eliminar la independencia del Banco de la República y que simplemente planteó una coordinación más estrecha entre política fiscal y política monetaria.

Otros señalaron que en economías modernas existen mecanismos excepcionales donde bancos centrales colaboran temporalmente con estrategias gubernamentales sin necesariamente generar hiperinflación.

Sin embargo, economistas más ortodoxos insisten en que cualquier debilitamiento de la autonomía del banco central podría aumentar inmediatamente el riesgo país, disparar fuga de capitales y afectar el valor del peso colombiano.

La polémica aparece además en un momento especialmente delicado para Colombia.

La economía enfrenta desaceleración, tensiones fiscales y creciente incertidumbre política en plena recta final electoral.

Los mercados financieros internacionales siguen con enorme atención el desenlace de la segunda vuelta presidencial y el rumbo económico que adoptará el próximo gobierno.

Iván Cepeda llega a esta etapa final de campaña intentando moderar parte de su discurso económico.

En los últimos días presentó un programa de gobierno menos radical que versiones anteriores, buscando acercarse a votantes de centro preocupados por estabilidad institucional y seguridad económica.

Aun así, sus declaraciones sobre el Banco de la República reactivaron temores dentro de sectores empresariales y financieros.

Mientras tanto, sus seguidores sostienen que el modelo económico colombiano necesita reformas profundas y mayor capacidad estatal para impulsar inversión social, infraestructura y programas de redistribución.

La discusión terminó convirtiéndose en mucho más que un debate técnico.

Hoy representa uno de los principales campos de batalla ideológica dentro de la campaña presidencial colombiana: de un lado, quienes defienden estrictamente la autonomía monetaria como barrera contra crisis inflacionarias; del otro, quienes creen que el Estado necesita herramientas más amplias para intervenir en la economía y reducir desigualdades sociales.

Con la segunda vuelta cada vez más cerca, el tema promete seguir dominando titulares y debates televisivos.

Porque en Colombia ya no solo se discute quién será el próximo presidente.

Ahora también se debate qué modelo económico seguirá el país… y si el miedo a repetir las historias de Venezuela o Argentina terminará influyendo decisivamente en las urnas del próximo 21 de junio.